0
Publicado el 17 Mayo, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

OMARA PORTUONDO

“Cuba es mi paraíso”

Remembranzas y pareceres de una de las figuras más representativas de la música popular cubana, distinguida en el ámbito internacional
"Cuba es mi paraíso".

Omara Portuondo enriquece nuestro patrimonio sonoro.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Innumerables son las canciones que parecen haberse escrito solo para ella. Tal vez ambas nacieron con un duende especial, pues tienen el don de emocionarnos, la capacidad de expresar ideas y sentimientos sin perder la espontaneidad. No en balde, Omara Portuondo (La Habana, 1930) ha sido reconocida como “la novia del filin” y “la diva de Buena Vista Social Club”. Disfruta desbordar cubanía e invención rítmica en cualquier escenario donde ofrece su proverbial simpatía, ante los públicos sin distinciones generacionales o de fronteras idiomáticas.

Cultora excepcional de géneros diversos, nunca hace alardes gratuitos, impresiona por la musicalidad mediante su voz inconfundible, con ella expresa sabrosura, fuerza comunicativa, sensualidad. Este quehacer creativo se registra en fonogramas grabados en solitario y junto a figuras renombradas.

Ataviada con una bata azul nos recibió en Fontanar, donde vive junto al hijo, Ariel Jiménez, quien abrió en octubre pasado la paladar Covacha de Omara, para satisfacer este deseo de ella. En ocasiones, allí protagoniza tertulias y descargas, la acompaña su grupo, dirigido por el virtuoso pianista Rolando Luna. De la atmósfera del lugar forma parte un mural a relieve creado por Yoandy Suárez.

“Me place estar cerca de las personas, verlas saborear las comidas y los postres típicos. A veces, les regalo canciones muy lindas, soy una eterna romántica”, confiesa Omara.

Sonríe suavemente y prosigue: “Muchos talentos han sido parte de mi vida artística. En el mural se ilustran algunas experiencias, entre ellas, la pareja de baile que formé con Rolando Espinosa. A principios de los años 50 entré por Elena Burke al cuarteto del pianista y compositor Orlando de la Rosa. Ese fue el despegue, comencé a cantar profesionalmente. Los aprendizajes influyen en el crecimiento profesional de una. Tuve tantas satisfacciones, no pido ninguna otra, solo las que me tocan”.

"Cuba es mi paraíso".

El maestro Frank Fernández considera que Omara es un emblema fiel de nuestra música.

Hace una pausa, se acomoda en la butaca de mimbre, agrega: “En la orquesta Las Anacaona canté sones y guarachas. Me alegra que esta agrupación octogenaria mantenga buen estado de salud. Suena riquísimo. Su directora, Georgia Aguirre, y las muchachas son excelentes, carismáticas.

“Junto a Moraima Secada, Elena Burke y mi hermana Haydée, integramos Las D’Aida, bajo la dirección artística de Aida Diestro. El cuarteto fue una escuela indispensable para la interpretación, la técnica vocal, el domino del repertorio y la proyección escénica.

“Nunca olvido al maestro Adolfo Guzmán, un músico extraordinario. En él se unían el rigor, la caballerosidad, transmitía paciencia, te miraba a los ojos, eso es importante, interpreto sus hermosas canciones cada vez que tengo una oportunidad.

“Andando el tiempo he tenido satisfacciones con Buena Vista Social Club, Ibrahím Ferrer, amistades de aquí y otros países en etapas diferentes”.

Caudal de vida

Nuestra entrevistada cuenta anécdotas sobre alegrías y momentos difíciles; ha transitado por innumerables caminos. La sorprenden los premios y otros lauros, en especial el más reciente, que reconoce su trayectoria profesional durante más de 50 años: el título honorífico Doctor Honoris Causa en Artes, entregado por la Universidad de las Artes (ISA).

El poeta y etnólogo Miguel Barnet, presidente de la Uneac, escribió para la ocasión los elogios: “Hace muchos años rebasó la acariciada popularidad. Ella es irrepetible y sus dones, añejados por una larga carrera, son los atributos que la distinguen entre muchas cantantes. Su ductilidad expresiva, su dicción, su absoluto sentido del ritmo, así como su gracia criolla y dramatismo, se engarzan en un arpegio de perfección”.

"Cuba es mi paraíso".

De manos de Alexis Seijo, rector del ISA, recibió el título honorífico Doctor Honoris Causa en Artes. (Foto: Cubadebate).

Omara dice sentirse muy honrada. “El rector, Alexis Seijo, me entregó el reconocimiento en presencia del ministro de Cultura, Abel Prieto, y de otras personalidades. Espero sea verdad que lo merezca”.

Para esta mujer incansable el tiempo pasa raudo. Según considera: “Todos los proyectos constituyen desafíos. En mayo llevaré nuestra música al Festival Artes de Cuba, en el Centro Kennedy de Washington, aunque he cantado en inglés, siento lo nuestro arraigado en el alma. Allí actué con Buenavista Social Club. En esta oportunidad voy a interpretar Lágrimas negras y otras piezas clásicas del patrimonio nacional.

“En la delegación coinciden consagrados y jóvenes, la mayoría son graduados del sistema de enseñanza artística. Por eso me siento feliz. Los estudios son importantes, nunca se debe volar antes de caminar, y después seguir corriendo”.

La novia del filin siempre sorprende, de improviso entona Veinte años, recrea las palabras, los giros melódicos, y comenta: “Esto es lo mío: cantar, la música”.

Respira hondo, repite la pregunta: ¿momentos significativos inolvidables? Sin dudar, responde: “En lo personal: cuando fui madre, y al perder a quien me dio la vida. Soy hija de un pelotero y de un ama de casa, de ella aprendí muchas canciones”.

Se queda pensativa, voltea la cabeza, mira hacia el mural con su historia y prosigue: “Tengo tanto que agradecer, por ejemplo, al querido Alberto Vera, él me entregó composiciones bellísimas: Tocan a la puerta, Lo que me queda por vivir. No sé si las escribió para mí. Era un músico excelente, muy buen ser humano.

"Cuba es mi paraíso".

Virtuoso pianista y compositor, el maestro Chucho Valdés ha compartido experiencias artísticas con la diva.

“Soy una persona como cualquier otra, divertida, entusiasta. Fui parte del cuerpo de baile del cabaret Tropicana, donde durante muchos años actué en el segundo show. Recibí clases del maestro Alberto Alonso, integré su conjunto. Nunca olvido a la magnífica Sonia Calero”.

Otras cercanías eternas

Solícita, gentil, se preocupa por brindar café, o algo fresco porque hace mucho calor. Le pide a su hijo: “Acércate, habla un poquito”. Lo mira y añade: “Aunque no canta, tiene un oído absoluto”.

Ariel cuenta que añoraba ser piloto, no pudo lograrlo, eligió diversas ocupaciones, la mayoría vinculadas con los medios de comunicación masiva.

“Mi madre es fuerte, luchadora”, comenta. “Ha recorrido medio mundo y más. El trabajo la llena de regocijo. Imposible precisar las ‘heroicidades’ de doña Omara. Al terminar presentaciones en Matanzas, se colocaba ante el timón, y manejaba descalza hasta Tropicana en la capital.

“Su perseverancia, disciplina, rigor, son valores esenciales, los defiende e inculca con devoción a mi hija Rocío, de 18 años, quien próximamente se graduará de percusión en la Escuela Nacional de Arte. Cuando la diva se pone brava, se pone brava. Exige a los demás valores que cultiva: seriedad, compromiso, modestia”.

Yodelys Pupo, productora y asistente de Omara, agrega: “Ella lleva una vida sana, no bebe, no fuma. Está pendiente de la unidad del grupo, ayuda a los jóvenes, los apoya para que sobresalgan, se sientan satisfechos”.

Memorias compartidas

"Cuba es mi paraíso".

Para Ariel Jiménez, su madre es una fuente de inspiración.

El viaje en el tiempo suele ser una grata aventura para quien es, por vocación y talento, estampa de la cubanía. Logró sólida fama mundial, comparte el escenario y proyectos con renombradas personalidades. Especial cariño entrega a Chucho Valdés, en él se unen virtud, legado creativo, la herencia del padre, Bebo, pianista, compositor.

Este sentimiento es reciproco, a propósito del Día Mundial del Jazz, en La Habana (2017), Chucho Valdés comentó a BOHEMIA: “Repetimos una experiencia extraordinaria en el disco Omara y Chucho, le antecedió el fonograma Desafíos, que grabamos hace 14 años. En esta ocasión incluimos temas clásicos y latinoamericanos: Claro de luna, Me acostumbraste a estar sin ti y Esta tarde vi llover. Coincido con Omara en que es un fonograma romántico, pero no empalagoso. Hacía falta este trabajo, porque la atmósfera está muy cargada de electrónica, ruidos, volúmenes exagerados”.

Otra satisfacción singular para Omara fue la gira realizada con el cantaor español Diego El Cigala. “Imagínate, festejamos mis 85 años en un periplo por varios países de Europa, entre ellos Bélgica, Polonia, España, Francia, Portugal e Italia. En el repertorio hubo de todo, canciones de aquí y algunas más conocidas fuera de Cuba: La bien pagá, Corazón loco, Soledad.

“El Cigala dice que somos almas gemelas. Me prometió repetir el mismo recorrido cuando yo cumpla 95. Cada vivencia reconforta, el viaje y los escenarios nos acercaron. El Cigala quiere mucho a Cuba desde que grabó el disco Lágrimas Negras. También conoció a otros grandes: Guillermo Rubalcaba y Tata Güines”.

"Cuba es mi paraíso".

Diego El Cigala espera reeditar una gira junto a la Portuondo.

Un sinfín de sucesos cobija en la memoria esta mujer reconocida por su fidelidad a la Patria y las causas justas.

“Rendimos homenaje a Fidel en su cumpleaños 85, con el destacado maestro Frank Fernández, músico sensible de equilibrada perfección entre lo culto y lo popular. En su vida se unen de manera grandiosa Chopin, Beethoven; y también es trovador, sonero de cuerpo y alma. Es un artista fiel a sus raíces, compositor, productor de discos, orquestador, incansable trabajador.

“Esa no fue la única oportunidad que tuvimos de actuar para Fidel, símbolo, líder para nosotros y otros pueblos del mundo. Defendió la cultura desde el triunfo de la Revolución, nos acompañó, lideró tantas batallas”. No dice más. Es la Omara Portuondo que estremece cuando canta a capella La era está pariendo un corazón. Pasión y gozo alimentan la sonrisa de una artista por excelencia.

Vuelve a tomar la palabra con una calma sostenida e inquietante: “Conservo mi apartamento en el Vedado, en la calle Calzada, en el piso 12; desde allí veo el malecón, quedo triste cuando los barcos se alejan, los pierdo de vista en el infinito. Me gusta tanto haber nacido en este país. Cuba es mi paraíso. La llevo en el alma para siempre”.

 

Premios y reconocimientos

Omara Portuondo ha recibido más de una decena de galardones, en Cuba y otros países, entre ellos: los del Festival de la Canción de Varadero (1970); el Ayuntamiento de Saint Bous, Francia (1984); el Segundo Encuentro Latinoamericano de la Nueva Canción (1987). Asimismo, la Orden Félix Varela (2002), el Premio Nacional de Música (2006) y un Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum de Música tropical, por el fonograma Gracias.

 


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares