0
Publicado el 14 Mayo, 2018 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

Regala flores de alabastro

Obsesiones y criterios de una joven creadora, que recientemente inauguró la exposición Rosas de alabastro, en la galería del Pabellón Cuba, sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz. En la muestra aglutinó el trabajo realizado en 2017 y lo que va de este año
Las obras nacieron de las experiencias, vivencias y emociones cotidianas de la artista.

Ha participado en medio centenar de exposiciones, entre ellas dos colaterales durante las bienales de La Habana (2009 y 2015).

Por RAÚL MEDINA ORAMA

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

No hay nada nuevo bajo el sol. Vivimos en un collage universal, una acumulación, durante milenios, de palimpsestos en la cual el ser humano se ha reescrito una y otra vez. Sin embargo, “constantemente hay que estar revisando lo hecho; la vida misma es cíclica en sus procesos, los problemas de siempre constantemente están sometidos a nuevas visiones, y surgen otras maneras de solucionarlos”.

Eso cree Lilliam Cedeño (Camagüey, 1985), quien inauguró la exposición Rosas de alabastro, en la galería del Pabellón Cuba, sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). En la muestra aglutinó el trabajo realizado en 2017 y lo que va de este año.

“Escogí presentar varias series: Ansiedad, Cayendo sobre la Constitución, Drásticas geometrías, Golpes de dios, entre otras. Hablo sobre la experiencia, doy cuenta de mi aprendizaje como ser humano”, dice a BOHEMIA.

La joven artista –lectora de Borges y Cortázar, devota de la familia y los amigos– anda muy atenta a las estaciones de la vida. Todo su itinerario se pudiera intuir en sus creaciones. Además del dibujo y la pintura, ha incursionado en la fotografía, el videoarte y la instalación.

Ella está inmersa en un viaje sin fin en busca del conocimiento, y del mundo exterior regresa a su taller con materiales y emociones variadas; luego corta, pega, mezcla, resignifica. En las obras exhibidas predomina la técnica del collage, como síntoma de algo mayor, una cualidad de toda la sociedad actual.

“Me gusta imaginarme como un chamán, ir encontrando ideas y materiales para llevar al límite los criterios sobre la realidad, mi país o el arte. Ahora mismo con el collage expreso de qué manera me llegan las vivencias, la información, cuya fuente puede ser un amigo o un dispositivo electrónico conectado esporádicamente a Internet”.

Regala flores de alabastro.

Las obras nacieron de las experiencias, vivencias y emociones cotidianas de la artista.

En Drástica geometría habla del ideal de pareja amorosa, “cómo se aproximan los cuerpos, ceden, se retroalimentan sin perder la esencia de cada cual”. Los conceptos es el resultado de un ejercicio que la llevó desde trazos al azar, hasta compartir en el espacio público palabras esenciales: voluntad, razón, patria, amor…

Otra serie comenzó cuando intervino libros concebidos para viajeros, sobre ciudades europeas, como una manera de conquistar lugares que no conoce y se ve obligada a percibir condicionada por el discurso de otras personas.

Similar procedimiento empleó con un ejemplar de la Constitución de la República de Cuba, pero en otro sentido. Interpoló ideas propias y extrajo algunos fragmentos que luego incorporó en piezas donde quiso hablar de su generación, “del fluir de la vida, y de cómo se articulan los discursos en nuestra sociedad”. Su acercamiento es el de una ciudadana que contribuye en el proyecto de un país mejor; y coincide con preocupaciones manifestadas en la Asamblea Nacional del Poder Popular y otros espacios, acerca de la necesidad de perfeccionar la Carta Magna.

Para la entrevistada es clave participar en los procesos culturales y políticos de su entorno. Otra manera de hacerlo es mediante la docencia, que desarrolla en la Escuela Profesional de Arte de Matanzas, provincia donde se estableció en 2011.

La enamora enseñar porque también recibe mucho de sus alumnos de tercer año. Con ellos comparte las herramientas adquiridas en la academia Vicentina de la Torre (Camagüey) y la Universidad de las Artes, de La Habana. “En el taller Arte de hoy y sus nuevos medios vinculo la teoría y la práctica mediante ejercicios, propiciando que los estudiantes comiencen a trascender el oficio y generen pensamiento, articulen su discurso personal”.

Regala flores de alabastro.

Lilliam Cedeño experimenta con diversos materiales.

Asimismo, integra la Dirección Nacional de la AHS, organización donde se pretende aglutinar la vanguardia de los noveles artistas. Allí Lilliam –quien dirigió la sección de Matanzas– ha enriquecido su percepción de las complejidades humanas, al convivir con jóvenes de disímiles intereses y ámbitos.

“La AHS debe obrar más, llegar con sinceridad y humildad a los creadores. No podemos esconder las necesidades de estos, ni las lagunas de las instituciones, pues en todo hay matices”, valora sobre el trabajo de esa asociación.

Y añade la artífice: “Además de revisar críticamente los catálogos de nuestra membresía, necesitamos seguir sumando con respeto a la gente que piensa y ama a la nación, a los mejores creadores, para no perder nuestra prioridad”.

Nada en el mundo le es ajeno. Sin embargo, no pierde la concentración en su copiosa obra, sobre la cual hay evidencias en el Pabellón Cuba hasta finales de mayo. Son interpretaciones delicadas y duras de una vida intensa. Como rosas de piedra, las ofrece una joven empeñada en una travesía hacia el conocimiento de sí, y de todos.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama