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Publicado el 23 Junio, 2018 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

MÚSICA

Árbol bien plantado

Cucurucho es la última revelación de una estirpe de extraordinarios músicos identificados por el apellido Valdés. El nieto de Bebo, sobrino de Mayra Caridad y Chucho, hijo de Miriam, con apenas nueve años integraba Los Aragoncitos. Muy joven tocó con las emblemáticas orquestas Aragón e Irakere. Era un niño prodigio, nada menos
Árbol bien plantado.

El disco recoge el legado de grandes autores e instrumentistas, y se muestra también a un joven y talentoso compositor. (Fotocopia: REMO).

Por RAÚL MEDINA ORAMA

En todo su diseño gráfico se repiten los collages con fotos de jóvenes y veteranos instrumentistas. Los une la figura del círculo, como símbolo del retorno. Además, el piano y las raíces de un tronco que sabremos robusto, fértil. Así nos conquista la mirada Con los pies en mi tierra, segunda producción discográfica acometida como solista por Roberto Carlos Rodríguez Valdés, Cucurucho (1977). Escucharlo es una fiesta.

El CD se entrevé como uno de los caballos de batalla de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) para competir en la feria Cubadisco 2018. Durante la edición de 2013, el compositor, arreglista y ejecutante acaparó seis nominaciones por su ópera prima Ni antes ni después (Producciones Colibrí), a la postre ganador en Música instrumental.

Cucurucho es la última revelación de una estirpe de extraordinarios músicos identificados por el apellido Valdés. El nieto de Bebo, sobrino de Mayra Caridad y Chucho, hijo de Miriam, con apenas nueve años integraba Los Aragoncitos. Muy joven tocó con las emblemáticas orquestas Aragón e Irakere. Era un niño prodigio, nada menos.

Pero el crecimiento llegaría con el estudio riguroso de la música clásica en el sistema de enseñanza artística del país, y luego en Alemania. A su regreso cumplió el sueño de hacer música popular bailable cubana, cuando lo convocaron a la Charanga Habanera, una de las agrupaciones líderes de la timba. Fue el inicio de un vertiginoso periplo por la Charanga Forever, las orquestas de Pachito Alonso, Paulo FG, e Issac Delgado.

Y entonces llegó Juan Formell (1942-2014), director de la legendaria banda Los Van Van, para pedirle que sustituyera en el piano a Cesar Pedroso, Pupy. Durante 15 años permaneció en la mítica agrupación, firmando hits junto a Jorge Díaz, como El tren, La buena, Me mantengo, Si no te quieres tú, entre otros.

El impulso a su carrera en solitario llegó cuando los mayores de la familia Valdés le pidieron que sustituyera a su abuelo –ya muy anciano- en algunos conciertos internacionales junto al cantaor Diego El Cigala. Entonces se acercó más a sus composiciones: “Me fui recostando a ese frondoso árbol, tomando las bendiciones que me proporcionaba su espléndida sombra”, ha dicho.

Árbol bien plantado.

Encontró otro espacio de aprendizaje en la música popular bailable. (Foto: calleherediacubanmusic.blogspot.com).

Con los pies en mi tierra es un ejemplo formidable de ese regreso a la tradición que precede a su creador. Hay mucho de veneración, pero también atrevimiento innovador en los arreglos y el estilo escogidos para interpretar La bayamesa (Sindo Garay), Lamento cubano (Eliseo Grenet) y Rareza del siglo (Bebo Valdés), otro maridaje feliz entre el jazz y la canción cubana.

Cuando uno escucha a Geidy Champan cantar el bolero Que me haces daño (José Dolores Quiñones), confirma algo sospechado desde los primeros segundos del CD: Cucurucho toca el piano y uno regresa a escenarios que creíamos pasados, a una época donde casi todo en la música cubana era fundación.

Asimismo, contribuyeron a la sonoridad del fonograma la dirección musical de Miriam Valdés y la ejecución  del maestro del contrabajo Fabián García Caturla; Rodney Barreto, en el timbal; Yaroldy Abreu, en las congas y la percusión menor; y los trompetistas Alejandro Delgado y Julio Padrón.

Con los pies en mi tierra no solo nos trae reverencias a la tradición. El tema homónimo, así como De La Habana a París, Mi son funky y Tumbao pa’ Bebo, de la autoría de Cucurucho Valdés, nos alegran por la certeza de estar ante un joven compositor que crecerá como una rama pródiga de la música cubana.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama