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Publicado el 18 Junio, 2018 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

FESTIVAL DE LAS ARTES DE CUBA

Cultura cubana: riqueza excepcional

La representación antillana al Artes de Cuba: From the Island to the World o Festival de las Artes de Cuba –como mejor nos gusta llamarlo de este lado del continente– estuvo integrada, en su mayoría, por creadores formados en las escuelas de arte del país
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Cultura cubana: riqueza excepcional.

El presidente de los consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el ministro de Cultura, Abel Prieto, departieron con los creadores. (Foto: acn.cu).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

“Ustedes

demostraron que podemos convivir en paz a pesar de nuestras diferencias, demostraron además del talento, el compromiso y que a Cuba hay que respetarla”, aseveró Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los consejos de Estado y de Ministros, durante el diálogo que sostuvo a su regreso con los artistas participantes en el Festival de las Artes de Cuba, acaecido en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, de Washington DC, en los Estados Unidos.

El encuentro transcurrió en el Centro Cultural La Plaza, de 31 y 2, en el habanero barrio de La Timba y fue espacio necesario e imprescindible para el agradecimiento a quienes refrendaron el arte de la mayor de las Antillas como una de nuestras riquezas. Al dirigirse a los agasajados, Díaz-Canel resaltó el prestigio y la responsabilidad con que los artistas salieron a escena y, con su arte, proclamaron nuestra irrenunciable soberanía, esa que es salvaguardada en cada tribuna cultural foránea, desde la danza, la música, el diseño, las artes visuales, el teatro y la pluralidad de formas artísticas que nos singularizan.

La representación antillana al Artes de Cuba: From the Island to the World o Festival de las Artes de Cuba –como mejor nos gusta llamarlo de este lado del continente– estuvo integrada, en su mayoría, por creadores formados en las escuelas de arte del país. Muchos, hoy día, ofrecen sus saberes a las nuevas hornadas, coyuntura que legitima la elevada calidad, consistencia y eficiencia del sistema de enseñanza artística concebido por la Revolución, el cual, como puntualizó el Presidente cubano, se preserva en condiciones económicas muy complejas.

Cultura cubana: riqueza excepcional.

Los artistas que asistieron al Festival narraron sus vivencias.

Esta experiencia corroboró, asimismo, que el arte trasciende lenguajes, culturas, divergencias ideológicas; tiende puentes para la confraternización y se alza como una forma valiosa de comunicación entre los pueblos.

La unidad que hoy caracteriza a los cubanos, también se advirtió entre la comitiva artística, así lo manifestaron varios de los presentes. Esa buena vibra, la energía inagotable y el virtuosismo de nuestros creadores fue compartido con el pueblo estadounidense en cada espectáculo, en cada exhibición, como la mejor manera de revelar quiénes somos. Una parte importante del éxito de este megaevento se debió al apoyo del Minrex, según elogiaron algunos de los artistas.

Poco antes de concluir la cita, Díaz-Canel exhortó a los creadores a participar y mejorar nuestro proyecto social, a continuar apoyando a la Revolución con lo que mejor saben hacer: su arte.

Esencia y razón de una cultura auténtica

Las presentaciones en los Estados Unidos fueron una idea que se venía preparando desde hace unos tres años por Alicia Adams, curadora del evento y vicepresidenta de programación internacional del Centro Kennedy para las Artes Escénicas.

El interés se suscitó tras un viaje a Cuba en 1999, donde conoció a artistas tan notables como Alicia Alonso y Manuel Mendive. El asunto maduró con el tiempo y el proyecto se concibió durante la administración de Barack Obama.

Cultura cubana: riqueza excepcional.

Los “¡Bravo!” y “¡Viva Cuba!” volvieron a escucharse tras las presentaciones del Ballet Nacional de Cuba en la Ópera House, del Kennedy Center, tras 40 años del debut de la compañía allí. (Foto: juventudrebelde.cu).

A pesar de que la administración de Donald Trump impuso un retroceso en lo que serían los pasos incipientes para un posible acercamiento y normalización de las relaciones entre ambos países, Adams insistió a sabiendas de las tensiones entre Washington y La Habana, recrudecidas con políticas restrictivas en comercio y viajes, y más aún al trascender que el Kennedy Center organizaba el festival.

“Queremos que la gente venga a ver las extraordinarias exposiciones, vengan a escuchar la música, a gente como Yissy, vengan a ver el ballet, a Malpaso, entiendan de lo que estamos hablando”, declaró Adams, en la publicación digital norteamericana La Opinión, convencida de los extraordinarios valores de la cultura cubana.

No es la primera vez que esta benefactora del arte asume desafíos similares a los acontecidos por estos días con la nómina antillana; en 2009 llevó al principal centro escénico de su país una muestra de la cultura árabe, en un momento de grandes tensiones; también acogió al Ballet del Bolshoi en pleno auge de la Guerra Fría. “Parte de esto es diplomacia cultural. Las artes son la mejor herramienta que tenemos para unir a los pueblos”, han reconocido medios de prensa estadounidenses.

Aunque el festival cubano generó controversias y ciertos grupos opositores a la actual política de la Isla tildaron a nuestros artistas de “partidarios y propagandistas del régimen”; lo cierto es que el impacto del colosal evento rebasó las expectativas de los organizadores de ambas naciones. La acogida del público fue tremenda y se abarrotaron las instalaciones donde actuó la delegación caribeña.

Todas las localidades ya estaban agotadas antes de la primera función del que, sin duda, ya es considerado el mayor evento de arte cubano organizado en los Estados Unidos, y al mismo tiempo, el mayor celebrado fuera de la Isla, según refirió Adams.

“Que una institución tan prestigiosa como el Kennedy Center haya tenido el valor, la osadía en estas circunstancias tan críticas, mientras algunos quieren construir muros, es algo lindo, positivo. El objetivo principal es este, un puente cultural, exponer, dialogar con la gente de aquí”, señaló para La Opinión el artista de la plástica Roberto Diago, quien allí estrenó una obra alusiva a sus orígenes.

Cultura cubana: riqueza excepcional.

Omara Portuondo y Roldany Hernández, entre otros consagrados y noveles, legitimaron las esencias de nuestra cultura. (Foto: cubahora.cu).

En el mismo diario, el pianista clásico Ulises Hernández reconoció la oportunidad como un momento para compartir espacios. “Este festival es un ‘cómo acercar’ a dos pueblos… y este tipo de encuentros ayuda a descongestionar la gran tensión política que estamos viviendo”, subrayó.

Ante la insistencia de remarcar la postura ideológica de los artistas venidos de la Isla por encima de sus talentos, Adams replicó en El Nuevo Herald: “No estoy buscando artistas que protesten o que estén altamente politizados […] el festival no se trata de eso. Es una presentación amplia de lo mejor que hay en Cuba”.

Y ciertamente, hubo tanto que ver y disfrutar en todas las manifestaciones artísticas; consagrados y noveles dieron fe de una cultura auténtica, cuya esencia y razón de ser es el talento y la virtud de compartirla. Manuel Mendive lo dejó muy claro, en sencillas y profundas palabras para La Opinión: “Debemos como artistas seguir trabajando mucho y bien, para que ese arte llegue a todos… yo pienso que la gente debe ir a Cuba: somos hermanos, y la Tierra es un instante […] todos somos iguales. Humanos”.

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Roxana Rodríguez

 
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