1
Publicado el 9 Junio, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

FESTIVAL ARTES DE CUBA

La cultura, idioma común de nuestros pueblos

Acogió diversas manifestaciones y estéticas el Centro Kennedy de Washington. El rico acervo del Ballet Nacional de Cuba, dirigido por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, se incluyó en el programa
La cultura, idioma común de nuestros pueblos.

La prima ballerina assoluta Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba defienden los valores patrios y universales. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Por SAHILY TABARES

Como acontecimiento de envergadura es reconocido el Festival Artes de Cuba: From the Island to the World (Desde la Isla para el mundo), que reunió a 400 creadores, la mayoría egresados del sistema de enseñanza artística creado en nuestro país después del triunfo de la Revolución en 1959.

El rico acervo del Ballet Nacional de Cuba, dirigido por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, se incluyó en el programa. Previamente a su proyectada presentación en el Kennedy Center, la compañía actuó en otros escenarios, por ejemplo, en el Teatro Auditorium, de Chicago, donde con gran éxito presentó Don Quijote.

Los estadounidenses recordaron la primera actuación del BNC en aquellos predios hace 40 años. En esta oportunidad, los bailarines volvieron a patentizar la calidad de la escuela cubana de ballet, el rigor artístico-técnico y la amplitud en las concepciones estéticas de los coreógrafos que colocan a la agrupación en un lugar relevante entre las instituciones de su especialidad en la escena internacional.

La crítica y los públicos valoraron los clásicos Giselle y Don Quijote, recreados por figuras consagradas y noveles, quienes reconocen en Alicia Alonso un referente indispensable; su Giselle registrada en fotos y audiovisuales dejó constancia de la fama adquirida por ella desde que interpretó ese rol por primera vez, el 2 de noviembre de 1943, en el Metropolitan Opera House de Nueva York.

La cultura, idioma común de nuestros pueblos.

Viengsay Valdés, primera bailarina de la prestigiosa compañía, en Don Quijote. (Foto: cuba.cu).

Intensidad dramática durante el primer acto, en el segundo expresividad y lirismo conmovedor, ha revelado la maestra y coreógrafa al asumir como algo nuevo una obra que representa en el ballet la cumbre del romanticismo. La figura más prominente de la danza iberoamericana y una de las leyendas del siglo XX, estimula la tradición del arte teatral, y ha logrado en el BNC una fisonomía propia reveladora de herencias que enriquecen la cultura individual y colectiva con rasgos esenciales de la cubanía.

Su legado es aprehendido por jóvenes interesados en sentir en la piel y el alma las complejidades del personaje que constituye un perenne desafío. Ellos logran el desarrollo y la personalidad artística de la compañía, esta cultiva su propio estilo en los brazos, las posiciones de la cabeza, la postura del cuerpo, el valor del trabajo.

Así lo transmitieron en las recientes jornadas en suelo estadounidense, con una convicción interiorizada: cada pieza exige pensamiento, entrega, cultura raigal.

De ello son conscientes los primeros bailarines Viengsay Valdés, Sadaise Arencibia, Anette Delgado, Gretel Morejón y Dani Hernández, los bailarines principales, primeros solistas, corifeos y el cuerpo de baile. Para ellos, como ha reconocido la prima ballerina assoluta: “Las grandes obras no mueren: duermen. Y después despiertan porque siempre habrá artistas dispuestos a despertarlas”.

Valores de lo irrepetible

El desbordamiento de límites y fronteras y la hibridación entre prácticas artísticas diversas es un hecho que trasciende a la vida cotidiana en ámbitos abiertos por la estetización creciente en un territorio cada vez más vasto de producción de significados, lo que se ha dado en llamar cultura visual.

La cultura, idioma común de nuestros pueblos.

Piezas de Roberto Fabelo expuestas en el Centro Kennedy. (Foto: Cortesía de Prensa Latina).

Ampliamente ilustrado estuvo este concepto en espacios del Centro Kennedy, donde expusieron pintores y escultores consagrados, entre ellos Roberto Diago, Roberto Fabelo y Manuel Mendive.

La diversidad de propuestas exhibidas en la capital estadounidense patentiza que no existe un relato único, el cual englobe todas las posibilidades de hacer arte.

De la amplitud del valor discursivo dio elocuentes testimonios Fabelo, en sus obras Mundos (2005-2018), Torres (2000-2018), Ronda infinita (2015) y Catedral (2017). En su labor creativa siempre ha estado presente la indagación acerca de la realidad, mediante la fantasía. Como expresó Silvio Rodríguez en una canción: este es un país donde los desechos son amados todavía. Esa idea tiene sentido para el pintor y escultor, quien encuentra en diversos materiales poderosas cargas expresivas –ocurre con las cafeteras y las ollas tiznadas–, por ello los incorpora a lo que llama fragmentos vitales para el sustento y la solución de nuestros problemas cotidianos.

Desde otra perspectiva, el maestro Manuel Mendive asume mitos y ensueños. Lo motiva abrir y despejar interrogantes, estas inquietudes lo hacen retornar hacia un pasado ancestral, mitológico. Pinta en los cuerpos de los bailarines, transforma sus movimientos en danzas litúrgicas, despliega un personal estilo de creación en pinturas, dibujos, esculturas o performance.

La cultura, idioma común de nuestros pueblos.

Revelaciones de mitos y esencias culturales distinguen el arte de Manuel Mendive. (Foto: trabajadores.cu).

Su cosmovisión expresa la unión de lo culto y lo popular, la valía de la enseñanza clásica adquirida en la Academia San Alejandro y la herencia de la vanguardia artística que nutre con aportes culturológicos y estéticos.

Por diferentes caminos se expresaron los artistas en Washington D.C., donde fructificaron proyectos, experimentaciones, búsquedas, reencuentros y lenguajes que lograron un impacto notable.

La cultura como idioma común de nuestros pueblos permitió tender puentes de concordia y entendimientos en un clima de paz. Los públicos estadounidenses agradecieron el ímpetu creativo de músicos, actores, actrices, cantantes, otros intérpretes de las tradiciones y la contemporaneidad, quienes los emocionaron, los conmovieron, al establecer una cercanía humanista que permite trascender el férreo bloqueo impuesto durante décadas por los gobiernos estadounidenses a la mayor de las Antillas.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares