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Publicado el 24 Julio, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

CONCIERTOS DE VERANO

“Bendita sea Cuba que vive en paz”

Declaró a BOHEMIA, el cantautor y compositor mexicano Armando Manzanero, durante la reciente visita a Cuba, la primera en su extensa carrera
"Bendita sea Cuba que vive en paz”.

Un dúo estelar con Omara Portuondo.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Cuando supe de su visita a La Habana busqué en Radio Progreso discos nunca olvidados: Ternura y romance (1979), Mi trato contigo (1981), Sus 26 grandes boleros (1990), Nada personal (1996), Duetos (2001), por solo mencionar algunos de sus 40 fonogramas. Armando Manzanero (Yucatán, 1934) ha sido galardonado con el Premio a la Excelencia Musical, de la Academia Latina de la Grabación que entrega los Grammy Latinos. Descuella entre los grandes compositores latinoamericanos: a él pertenecen más de 400 canciones, 50 alcanzaron fama mundial, muchas de ellas han nutrido los repertorios de figuras como Frank Sinatra, Raphael, Andrea Bocelli, Luis Miguel y Plácido Domingo.

Sonriente, con humildad, el popular cantautor saludó a los participantes durante la conferencia de prensa en el habanero hotel Iberoestar Parque Central, donde hizo gala de su carisma y sencillez.

“Bendita sea Cuba que vive en paz”.

Personalidades de México y Cuba lo acompañaron en la conferencia de prensa.

Habló despacio, suele disfrutar las palabras volcadas al sentimiento: “Llegó el momento, aquí estoy. Siempre quise venir. Más vale tarde que nunca”.

En el encuentro lo acompañaron Enrique Martínez Martínez, embajador de su país en Cuba, quien destacó la hermandad entre ambos pueblos y la presencia entre nosotros de la música mexicana; “esta no se puede entender sin Manzanero”, precisó.

Otras personalidades reconocieron la trayectoria del artista en la protección medioambiental, sus acciones en defensa de la flora y la fauna.

“Hago conciertos en los que involucro la conservación del planeta, quiero una mejor vida para todos”, comentó Manzanero.

Sin ocultar el gozo respondió a una pregunta de BOHEMIA sobre sus mayores motivaciones en la creación artística. “Defiendo la convivencia espiritual, el amor, el cariño entre las personas. Aprendí a cantar escuchando en la radio a Pérez Prado, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, sus canciones hablan de emociones, a veces olvidadas. En el mundo hay violencia, desastres naturales, guerras, incomprensiones. La existencia se está llevando de una manera rápida, vertiginosa. Bendita sea Cuba que vive en paz”.

“Bendita sea Cuba que vive en paz”.

Armando Manzanero reconoció la influencia de la música cubana en su formación artística.

De inmediato comentó: “Con las buenas acciones fortalecemos los lazos identitarios entre nuestros pueblos. Soy un gran viajero, no solo de ciudades, también me gusta conocer rostros. Trabajo todos los días, duermo poco. La música romántica no pasa de moda, tampoco el amor. Aprovecho lo vivido, siempre tengo algo que hacer”.

Desborda de orgullo al decirnos: “Soy maya, aprendí de mi madre a pedir las cosas de buena forma”.

Tras una pausa, agregó con picardía sobre la identidad continental: “Los latinos somos muy calientes”.

Visiblemente divertido confesó: “Como un gato tengo siete vidas, estoy viviendo la última”.

¿Qué otro logro le gustaría alcanzar con su música?, indagamos.

“Seguir conquistando el cariño de las personas, me lo han demostrado ustedes en Cuba”.

A cielo abierto

La esperada presentación reunió a generaciones en el malecón habanero, en la zona aledaña al Hotel Nacional. Desde que subió al escenario, Armando Manzanero, cálido anfitrión, entregó su alma plena de música y mensajes.

A pesar de las frecuentes interferencias en el sonido –tras una larga espera inicial, debido a esa causa, la cual afectó también a los televidentes que añoraban ver la transmisión en directo por el Canal Clave–, lideró en el concierto su personalidad carismática. Rememoró anécdotas y supo elegir temas arraigados en el corazón del auditorio: Somos novios, Esta tarde vi llover, Huele a peligro, entre otras.

ta sea Cuba que vive en paz”.

Haila María Mompié grabará un disco en homenaje al maestro.

Franco, sin apenas tomar respiro, hilvanó memorias para sentirse parte de quienes coreaban sus antiguas y nuevas canciones. Hizo del disfrute una prolongación del sentimiento común. Sin embargo, no dejó espacio a la nostalgia. Acompañándose al piano, desplegó su sensibilidad artística e intuición armónica. Nada más hacía falta para establecer la comunicación con los auditorios cercanos y a distancia.

Sin olvidos, los artistas invitados estrecharon lazos solidarios, culturales. Lo consiguió Eliades Ochoa, al sonear El ciego; Haila aderezó con pasión y salsa No existen límites y No; y la eterna Omara Portuondo obsequió Adoro.

Por su parte, la mexicana Aranza recreó el tema Dime, de la telenovela Mirada de mujer, y otras composiciones del maestro, a quien la unen veinte años de amistad. Ya ella había comentado a BOHEMIA en la mencionada conferencia de prensa: “Él ayuda a los jóvenes, no se guarda nada para sí. Le agradecemos esa mano que tiende para apoyarte, nos incentiva a seguir adelante”.

“Bendita sea Cuba que vive en paz”

Aranza demostró dominio escénico.

Esta noche frente a la costa habanera, en un mismo camino coincidieron ideas, prácticas artísticas, puentes de entendimiento, raigambres que se revitalizan cuando existe el interés de acercar voluntades en un vasto territorio de intercambios culturales.

Quizá alguien se pregunta por el secreto de este hombre pequeño de estatura, dinámico, jovial, que alimenta proyectos propios y ajenos. Desde muy joven aprendió a sobreponerse y derribar obstáculos, a compartir y sembrar buenas actitudes.

En el escenario siente la evolución de la rica historia que el bolero ha sedimentado como una fuente inagotable para abrir nuevas vías de acercamiento y comprensión sobre los significados de la canción, y contribuir al mejoramiento humano.

Manzanero cuenta relatos simples, sin rebuscamientos expresa honduras infinitas, dialoga, no admite lejanías. Desde la niñez comprendió que el cimiento del aprendizaje se encuentra en la virtud de ser uno mismo, la defensa de la tradición popular y de hallazgos sorprendentes, estos, a veces, emergen de canciones sin artificios, bien pensadas, listas para enamorar a cualquier edad.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares