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Publicado el 9 Julio, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

MÚSICA

Boleros, en sazón bien condimentado

La edición 30 del Festival Internacional Boleros de Oro cautivó a intérpretes, investigadores y públicos, en instituciones habaneras
Boleros en sazón, bien condimentado

A la Musicalísima Beatriz Márquez y a las mujeres creadoras en el ámbito del bolero, estuvo dedicado el Festival.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Si hubiese disfrutado del evento, ¿cuál sería la reacción del compositor y guitarrista santiaguero Pepe Sánchez, autor de Tristezas (1883), pieza que le dio forma definitiva al género? Seguro estaría de plácemes ante la raigal manifestación artística; esta ha sufrido modificaciones, pero mantiene vigencia en los ámbitos latinoamericano y universal.

El bolero creó una tradición sobre la base de su autenticidad. Muchos han sido los nombres de compositores, intérpretes y obras que aportan ideas, temas, estilos, orquestaciones, en beneficio de la memoria musical.

No por azar la reciente edición del Festival Internacional Boleros de Oro convocó en La Habana a figuras de aquí y del mundo. Representantes de Japón, México, Puerto Rico, Argentina y Venezuela, entre otras naciones, rindieron homenaje a la presencia de la mujer en ese género; especialmente fue reconocida Beatriz Márquez, quien ofreció un concierto exquisito junto al pianista Alejandro Falcón, en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes.

Boleros en sazón, bien condimentado.

La puertorriqueña Gryssel Ramírez impresionó por su talento y sensibilidad.

Como se evidenció durante los diez días del Festival, en la Casa del Alba Cultural y los teatros América y Nacional de Cuba, tanto en la lírica como en la forma musical, el bolero demuestra ductilidad, dada su capacidad de relacionarse con una amplia gama de formatos vocales e instrumentales que originan fusiones, de las cuales forman parte el danzón-bolero, el bolero-soneado, el bolero-tango, y otras.

Lo patentizaron la Charanga de Oro (dirigida por el maestro José Loyola, presidente fundador del encuentro), tríos, cuartetos, ellos incorporaron repertorios aportados por jóvenes y consagrados.

Brillaron en los escenarios Haydée Milanés –su concierto se transmitió en forma diferida por Cubavisión–, Raquel Hernández, Emilia Morales, Lucy Nevares (Puerto Rico) y Omar Labalié (Chile).

Sin duda, el desbordamiento de fronteras, así como la hibridación entre poéticas, trasciende al momento de recrear composiciones que nutren el patrimonio cultural de los pueblos. En tal sentido fue elocuente la colombiana Gryssel Ramírez, acompañada por el maestro José Antonio Rodríguez; ambos ofrecieron una clase magistral de interpretación, mediante una voz cálida atemperada, sensibilidad y fraseo pianístico.

Lucidez, temperamento, lideraron en algunas voces que revelaron estilos, valores propios. Otras incursiones se vieron afectadas por la sobreactuación, el desequilibrio gestual, tímbrico, al asumir temas clásicos de probada reverencia.

Emociones compartidas

El maestro José Loyola entregó al Dúo Tarín, de Cuba, la Distinción Nicolás Guillén, que concede la Uneac.

Hay que pensar la música. No bastan el ímpetu, la vocación, es imprescindible conocer los aportes abordados en estudios científicos, la conservación de recursos tímbricos y técnico-expresivos en disímiles instrumentos, la importancia de la industria fonográfica.  Hacia estas direcciones se dirigió el Coloquio Internacional dedicado a la mujer y al centenario del maestro Argeliers León (1918-2018). Un abarcador programa de temáticas, asuntos y tópicos, propuso el equipo técnico y de realización, dirigido por la musicóloga Alicia Valdés, presidenta del espacio teórico, en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Mediante exposiciones y análisis enjundiosos, se trajeron de vuelta fecundas trayectorias de brillantes compositoras, entre ellas: Consuelo Velázquez y María Enma Valdelamar (México), Isolina Carrillo y Marta Valdés (Cuba), cuyo legado se revitaliza en la contemporaneidad.

Según reveló en esas jornadas Juan Gaspar Marrero, investigador musical y pedagogo: “El impacto del bolero en América Latina se debió en gran medida a la contribución de México, por parte de la Peerless, primera empresa discográfica fundada en esa nación azteca. Compositores e intérpretes cubanos encontraron en ella un apoyo para su difusión continental”.

Boleros en sazón, bien condimentado.

Omar Labalié (Chile) demostró su magisterio en la interpretación bolerística.

La presencia del bolero en la Universidad de las Artes (ISA) fue destacada por la musicóloga y profesora María del Rosario Hernández, quien anunció la creación de la cátedra Juan Formell en esa institución académica.

Otros especialistas abordaron la relevancia del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmuc), la prominencia de figuras de la zona central de la Isla y la expansión del género en Suramérica.

Por su parte, Tania Chappi, jefa de la sección de Cultura-Historia de BOHEMIA, ofreció una mirada a los textos sobre música popular publicados en este semanario entre 1940 y 1949. Se detuvo especialmente en el titulado El bolero es cubano, donde a partir de criterios vertidos por cultores del género, se polemiza con declaraciones foráneas en cuanto a la paternidad de este.

Diversas intervenciones, conciertos, homenajes, presentaciones de libros, demostraron que el bolero está en sazón, bien condimentado. Necesita una sistemática difusión, el registro de voces y piezas merece escucharse en los medios de comunicación audiovisuales; de lo contrario quedará relegado, a pesar de su valía en un panorama musical de amplia trascendencia en el mundo.

Premios y reconocimientos

En el concurso que convocó a jóvenes intérpretes merecieron galardones: Gran Premio: Yaima Conille (Cuba); Primer premio: Sebastián Baco (Colombia); Segundo y tercero: los cubanos Maricet Fonseca y Fayris Álvarez, respectivamente. Se otorgaron menciones a José Miguel Sánchez (Cuba), María Fernanda y Yariel Sierra, ambos de Colombia.

 


Sahily Tabares

 
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