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Publicado el 28 Julio, 2018 por ACN en Cultura
 
 

Santiago Espirituano, tradición, música e identidad

Los orígenes de este festejo en la también conocida como villa del Yayabo se remontan al siglo XVIII, y como tantas otras festividades religiosas en el mundo, dio paso a una de corte popular

Foto: Gerardo Legón Castillo/Escambray

Tania Rendón Portelles

Sancti Spíritus, 27 jul (ACN) Por estos días la ciudad de Sancti Spíritus vive un jolgorio y es común observar las carrozas o comparsas y los habitantes de este terruño viven la fiesta, porque el Santiago Espirituano representa la más antigua de las tradiciones festivas de esta urbe fundada en 1514.

Los orígenes de este festejo en la también conocida como villa del Yayabo -por el nombre del río que la atraviesa- se remontan al siglo XVIII, y como tantas otras festividades religiosas en el mundo, el Santiago Espirituano dio paso a una de corte popular.

Es por ello que el baile, la música, las comparsas y el desfile de carrozas se mezclan con bebidas y alimentos típicos, donde se observa el júbilo popular, una añeja tradición que fue consolidándose con el paso del tiempo.

De acuerdo con documentos del Archivo Histórico Provincial, en 1921 surgieron las comparsas infantiles en el contexto de las Sociedades, se realizaron verbenas, ofrecieron funciones teatrales y se incorporó la competencia de bicicletas.

Según se recoge, en esa década se empezaron a escoger las Reinas de Simpatía, antecedentes de las Reinas del Santiago, y desde 1937 retornan a su programa actos tradicionales como juegos de pelota, paseos de coches y autos, disfraces y retretas.

Los festejos respondían a los imperativos del santoral católico, pues el día 25 de julio está dedicado a Santiago Apóstol de Compostela y no fue hasta mediados del siglo XIX que éstas celebraciones adquirieron un carácter popular, donde se admitían máscaras y disfraces solo hasta la hora de las oraciones.

La participación popular dio origen además, a espectáculos como calles enramadas, comparsas, cabalgatas, carrozas, fuegos artificiales y venta en quioscos, además de otras manifestaciones aún vigentes.

Convertido en carnaval, durante el caluroso verano se establecieron en su inicio los días 24, 25 y 26 de julio por ser los de Santa Cristina, Santiago y Santa Ana, respectivamente.

Las calles enramadas, sobre todo con caña brava, papeles de colores u otros recursos del ingenio popular se integran en la etapa republicana, así como el patrocinio de comerciantes y personas adineradas.

Posteriormente se agregaron otros ritos como el del 25 de julio, dedicado a la guayabera, prenda nacional que muchos aseguran es originaria de esta ciudad y que fue declarado el atuendo oficial para actos y ceremonias diplomáticas del Estado y del Gobierno de Cuba.

Pero la fecha sirve igualmente para celebrar el Día del Espirituano Ausente, lo cual fue decretado en una reunión efectuada en el año de 1953, según se afirma en documentos provinciales.

A correr el Santiago, como se dice popularmente, es una frase de esta fiesta identitaria, que cada año vuelve a llenar de alegría a los espirituanos.


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