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Publicado el 15 Agosto, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ LA TV

Actos de mirar y ver

Al parecer, algunos realizadores olvidan que la TV exige una estética del impacto, de la comprensión inmediata, pues opera en sensaciones y percepciones. En ocasiones, se colocan disímiles elementos en el plano, pierden relevancia los sujetos protagonistas y lucecitas impertinentes restan brillantez al hecho cultural
Actos de mirar y ver.

Los miembros del equipo de realización de la serie De amores y esperanzas son conscientes de un precepto esencial: el sonido no es algo que se agrega a la imagen, él la multiplica. Atmósferas, diálogos, efectos sonoros, todo se integra en un conjunto que conforma la puesta televisual. (Foto: youtube.com).

Por SAHILY TABARES

La visualización resulta esencial en las construcciones de relatos, experiencias, gestualidades, modos de vida, transgresiones. ¿Quién no recuerda las imágenes de una tragedia, lo descubierto en lugares y circunstancias difíciles?

De acuerdo con el semiólogo Göran Sonesson: “Nuestra sociedad de la información es una sociedad de imágenes, pero también la combinación sería más ilustrativa si se invierte: la sociedad de imágenes es, por primera vez en la historia, una sociedad de la información”.

En el audiovisual son imprescindibles dos procesos: construir la mirada y aprender a ver. Como hecho cultural la fotografía instituye un sistema de relaciones que articulan al espectador con hechos, personas y objetos.

El lenguaje televisual tiene su principal componente en el plano. La composición interior se define sobre las bases del lenguaje fotográfico que combina luces y sombras. Junto a las formas canónicas del medio aparecen nuevos formatos –con tiempos y estilos diversos–, géneros que mezclan convenciones clásicas e innovadoras: ficción-realidad, subjetividad-objetividad y distracción-utilidad.

Al parecer, algunos realizadores olvidan que la TV exige una estética del impacto, de la comprensión inmediata, pues opera en sensaciones y percepciones. En ocasiones, se colocan disímiles elementos en el plano, pierden relevancia los sujetos protagonistas y lucecitas impertinentes restan brillantez al hecho cultural.

La intencionalidad expresiva del director de fotografía es de vital importancia para comprender el argumento de la puesta, los conflictos de los personajes, las atmósferas visibles y ocultas de las escenas.

Durante este verano la concepción de espacios de la televisión cubana suele orientarse al didactismo exacerbado, a los planos abiertos; falta la perspectiva de considerar a los públicos como elementos interactivos en los mensajes.

¿Por qué el espacio Al fin sábado (Cubavisión, sábado, 9:15 p.m.) diluye sus presupuestos estéticos en la banalidad del humorismo fatuo? Pensar la cultura requiere establecer el juicio colectivo profesional.

Suele ocurrir que una buena idea perece en el proceso de la dramaturgia televisual. El piquete (Cubavisión, lunes, 2:00 p.m.) destaca instrumentos, géneros, las ejecuciones de jóvenes valores en la música, pero quienes conducen el programa solo expresan lo aprendido en un guion. Hay que dar rienda suelta a la imaginación, al juego serio, al valor creativo, incluso para ellos mismos sería más atractivo decir con gracia, espontaneidad, sin perder el equilibrio, el ritmo, el énfasis de palabras y textos ilustrativos sobre el acervo musical cubano.

En el mismo segmento vespertino, con temáticas y visiones diferentes, Solo tu corazón lo sabe (Cubavisión, lunes, 2:30 p.m.) favorece actitudes críticas en los espectadores, incluye animados que movilizan estados de opinión y modifican actitudes de los televidentes hacia la preservación del medioambiente, entre otros temas de repercusión social.

Nunca olvidemos: los contextos son el marco de referencia en que los mensajes se producen, por lo tanto le conceden significados al producto comunicativo, otorgan connotaciones a sus códigos y signos, contribuyen a establecer juicios de valor, interpretaciones, asociaciones.

Como patentiza la serie De amores y esperanzas (Cubavisión, sábado, 8:30 p.m.), el arte puede adelantar una idea que el conocimiento social no ha formulado aún, inclusive socializar lo que parece muy difícil de comprender mediante las emociones y la participación.

Los miembros del equipo de realización son conscientes de un precepto esencial: el sonido no es algo que se agrega a la imagen, él la multiplica. Atmósferas, diálogos, efectos sonoros, todo se integra en un conjunto que conforma la puesta televisual.

Cerrar la brecha entra la realidad mediática y la social tiene que ser una prioridad de las producciones cubanas. De ningún modo cultura y entretenimiento pueden ser un par antagónico, incuso se pueden transformar los gustos formados.

Es preciso perfeccionar los actos de mirar y ver en la televisión cubana. Pensemos en la forma del contenido. Todo debe disfrutarse para legitimar el reconocimiento, las experiencias, la búsqueda del consenso. Los nuevos sentidos que se le da al arte requieren la complicidad de realizadores, directivos y públicos. Un eslabón suelto puede ser una piedra en el camino.


Sahily Tabares

 
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