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Publicado el 14 Agosto, 2018 por Raul Medina Orama en Cultura
 
 

Cambiar el color de las letras en Puerto Rico

La escritora conversa sobre su obra y su nación, a propósito de un taller de verano en Casa de las Américas
Cambiar el color de las letras en Puerto Rico.

La edición cubana de Capá Prieto exhibió una portada concebida por Eduardo Roca, Choco, Premio Nacional de Artes Plásticas. (Foto: yvonnedenis.com)

Por RAÚL MEDINA ORAMA

El primer libro de cuentos que publicó, Capá Prieto (2009), es un hermoso homenaje a los olvidados por la historia oficial boricua. Bufé (2012) inauguró su camino por la novela, mediante un relato en el cual no falta el humor, la intriga y el sexo para retratar sombríamente una corporación de abogados en la ciudad de San Juan.

Yvonne Denis Rosario sonríe mucho y habla pausadamente. La profesora de la Universidad de Puerto Rico (UPR) viajó a Cuba -tierra querida donde “siempre me siento muy bien”-, porque estuvo entre los especialistas invitados a ofrecer conferencias en el taller de verano Insurgencias afroamericanas, una de las principales opciones de la institución –junto al II Taller Casa Tomada– durante los meses de julio y agosto.

Se incluyeron en el ciclo temas relacionados con la resistencia cultural y la influencia de los descendientes de esclavos africanos en los procesos de liberación en América. Fueron recordadas figuras relevantes de la cultura, las artes, la pedagogía y el pensamiento social en el continente, entre ellas Pedro Albizu Campos (1891-1965), líder independentista boricua muy estudiado por la entrevistada.

Denis Rosario propuso un acercamiento a la historiografía general de Albizu -llamado en su momento “el último libertador de América”- y habló sobre las mujeres que militaron a su lado. También durante su conferencia reflexionó sobre el legado del prócer en el contexto actual de la isla hermana.

Luego de su exposición, me explica que constantemente labora para difundir la obra de hombres y mujeres negros de Puerto Rico. Así nació Capá Prieto, galardonado en España con el Premio Internacional José Ramón Piñeiro León, y publicado en Cuba por la Editorial Oriente.

“Hoy no se reconoce lo suficiente el legado del historiador y anticolonialista Arturo Alfonso Schomburg, Pura Belpré (titiritera, bibliotecóloga, escritora), la maestra Celestina Cordero y muchos más incluidos en esas narraciones, en las cuales utilizo la historia verdadera, entrelazada con un poco de ficción y los cuentos de la oralidad popular”.

-¿Por qué recurre a la ficción para combatir la desmemoria?

-También he hecho poesía y ensayos, pero tengo una maestría en creación literaria. La narrativa es más atractiva para la gente que desconoce su propia historia, y una forma de acercarme a los jóvenes que quizás no quieran leer un ensayo o entrar a la academia para estudiar una disciplina. En la calle es importante escuchar lo que las personas dicen, estoy atenta a la oralidad popular y la incorporo a mi obra.

-¿Cómo es su proceso de creación?

-Una lucha constante con mi entorno. Dejo cualquier cosa que esté haciendo cuando siento la necesidad de escribir sobre algo. Como si entrara en una burbuja me olvido de todo alrededor, pero es una buena sensación, si no tengo ese impulso de esconderme no escribo.

-¿El tema del racismo es común entre los puertorriqueños?

-No quieren tocarlo, porque es una manera de señalarnos cómo hemos sido discriminatorios con nuestra propia gente. Hay invisibilización de los afrodescendientes, en los medios, la academia, la política partidista, en espacios importantes donde no estamos representados. Necesitamos que se nos reconozca y nos den acceso a las posiciones que merecemos como cualquier otro boricua.

Su obra se extiende a la novela, el cuento, la poesía y el ensayo. (Fotocopias: REMO)

– Su reciente libro, Sepultados, impacta desde la portada con la imagen de un árbol derribado…

-Conecté las historias con el momento en que vivimos hoy, tras la devastación provocada el año pasado por los huracanes Irma y María. Es una compilación de cuentos sobre la desaparición y muerte de gente común, ese otro mundo desconocido e inherente.

-¿Tiene algo que ofrecer Estados Unidos para superar el desastre actual?

-La gente quiere su estabilidad económica, no carencias. Es penoso si esto implica ceder derechos como nación, lastimar tu identidad. Es una contradicción en la que nos encontramos, una paradoja difícil de entender porque desde 1898 somos colonia de ese país. Además del daño económico y humano, los huracanes trajeron la evidencia de cuánto podemos hacer como pueblo sin depender de otro.

-Al gobierno de Puerto Rico le impusieron una neoliberal Junta de Supervisión Fiscal. ¿Afecta la gestión de la cultura?

-En todo el proceso burocrático vinculado con las finanzas del país, el área de las humanidades es lo último que les interesa considerar. En la UPR nos han quitado una cantidad exorbitante de presupuesto, es como para cerrarla. Por ejemplo, su editorial y la del Instituto de Cultura Puertorriqueña recibieron recortes que afectaron las publicaciones. Menos libros llegarán a las escuelas, lamentable porque precisamente en la academia la gente crece y se supera.

-¿Después de los huracanes los boricuas negros están en mayor desventaja que cualquier otro grupo social?

-Siempre lo han estado, pero es una realidad ahora más obvia y triste. En esta cadena de sucesos, finalmente tendrán mucho menos los que nunca tuvieron nada, porque a los afrodescendientes se sumó más gente empobrecida. La discusión sobre el contexto de los negros en Puerto Rico se aplaza porque hay que atender la ruina general. Otros son la prioridad, y se seguirá ignorando a los negros, marginalizándolos”.

Cambiar el color de las letras en Puerto Rico.

En 2013 fue homenajeada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, debido a su aporte en las Artes. (Foto: UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO).

Yvonne Denis Rosario trabaja en organizaciones sin fines de lucro para llevar ayuda a estas comunidades. Sin embargo, no cesa su intensa agenda académica y creativa. Se mantiene trabajando en un proyecto de libro que se prevé salga también por la Editorial Oriente: “Estoy concentrada para ofrecer un ensayo completo sobre el legado de la dramaturga santiaguera Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro en Cuba. Es una ampliación de parte de mi tesis doctoral”.

Además, de tanto en tanto regresa a la escritura de dos novelas. Una la imagina polémica, pues “la protagonista es una mujer negra que desprecia a los hombres negros”. También termina la segunda parte de Bufé, aquella narración por la cual mereciera en su momento el Premio Nacional del Instituto de Literatura Puertorriqueña.

“El personaje principal, Marina Algas, se sumerge más en el mundo de la corporación de abogados. Será una novela casi detectivesca, donde habrá una relación directa entre el narcotráfico y los árabes en Europa. Mantengo mi línea de protagonistas afrodescendientes, para que se vean desde otra perspectiva, no siempre estereotipados ni victimizados por la esclavitud. Quiero resaltar en la literatura otra imagen del negro”.

Su conexión con Cuba continúa, además, porque en un curso que imparte en la UPR incorporó las novelas Lágrimas negras y Las criadas de La Habana, de los cubanos Eliseo Altunaga y Pedro Pérez Sarduy, respectivamente. “La acogida entre los alumnos ha sido increíble –comenta- y llevo ejemplares a Puerto Rico, también los ensayos de Zuleica Romay, la poesía de Nancy Morejón. Es mi manera de dar a conocer este otro lado del Caribe, que por nuestra situación colonial no tendemos a mirar. Quiero utilizar la academia para difundir allá la literatura cubana, imprescindible dentro de la región”.


Raul Medina Orama

 
Raul Medina Orama