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Publicado el 24 Agosto, 2018 por Randy Cabrera-Díaz en Cultura
 
 

De fósiles y superhéroes cuenta el verano

El Museo de Historia Natural y la Vitrina de Valonia se sumaron a las actividades recreativas durante el período estival
De fósiles y superhéroes cuenta el verano.

Familias completas acuden al encuentro con la historia natural, la geología y la fauna cubana.

Por RANDY CABRERA-DÍAZ

Fotos: ALEINY SÁNCHEZ

El rostro lobuno, dos alas, un cuerpo como de hombre; en el sobrevuelo nocturno en montañas cubanas, el murciélago pescador (segundo más grande de América) hinca el agua y extrae la presa: un guajacón reposado en la orilla… En el mismo curso de la noche ronda la siguapa, criatura noctívaga con ojos de luna; descansa sobre la rama de un algarrobo, ataca si percibe el paso de un roedor…

Desde los cristales, los cuerpos de estos animales disecados yacen leves y gráciles, pues la obra del buen taxidermista recupera la vida después de la muerte. Y así, frente a la vitrina, una niña —mirada fija en la imagen fija— imagina que el murciélago se agita, quiere volar… y es ella quien corre, se abraza a las piernas de su padre.

Rojo, amarillo, marrón: sobre un fondo negro resaltan las conchas multicolores de las polymitas, inmóviles, como en invierno, cuando se recogen en sus conchas, sobre el tronco de un guayabo. Ante el cuadro intensamente cromático, una abuela le dice a su nieto de siete años: “Mira, en Cuba tenemos los caracoles más bellos del mundo”.

La divulgación de la cultura científica es la apuesta del Museo Nacional de Historia Natural. Un intento por hacer de las ciencias naturales algo más que una materia lectiva. Para lograrlo expone ejemplares autóctonos (más de 50 por ciento de las especies del país). El endemismo de la fauna cubana es una atracción para toda la familia.

Sabrina (siete años), sentada ante una mesa de la Sala Almiquí, dibuja una ballena azul y encima una gaviota que atraviesa una nube; en la esquina inferior de la hoja un pececillo pequeño, sin aletas. Si se le pregunta por los animales del museo, solo dice: “Yo, es la primera vez que vengo, para mí todo genial. Me encanta”.  Al lado, su madre sonríe, le alcanza el color amarillo; Sabrina quiere dibujar un sol.

De fósiles y superhéroes cuenta el verano.

Las polymitas, catalogadas como los caracoles más bellos del mundo, son una de las atracciones principales expuestas en la segunda planta del edificio.

En este salón de juegos se potencia la creación artística en los niños, además son habituales las presentaciones de libros, las lecturas educativas, los juegos didácticos y las proyecciones de documentales relacionados con la naturaleza.

La institución cuenta también con una sala de video que durante el curso escolar estrecha sus vínculos con los centros educativos; las muestras de materiales sobre paleontología y zoología sirven de complemento a las lecciones diarias… En las más recientes vacaciones enfocó su programación hacia el trabajo promocional de la Tarea Vida, una iniciativa cuyo objetivo es incentivar en las personas el cuidado y preservación del entorno, para enfrentar el cambio climático.

El museo aumentó sus propuestas durante el periodo estival, a partir de un programa variado, según explicó a BOHEMIA Yazmín Peraza, especialista principal de comunicación.

“Ofrecimos visitas guiadas, fiestas para niños, intercambios con científicos, muestras transitorias de ejemplares raros. Se realizaron recorridos a exteriores para observar fósiles y aves; y organizamos los gustados Talleres de Verano, una opción que cada año tiene mayor aceptación del público”.

En conjunto fueron más de una veintena de talleres sobre diversos temas: fotografía, ciencias naturales, nuevas tecnologías, arte… concebidos para los diferentes grupos etarios.

Como un lugar para la familia, donde arte y ciencia se unen, todavía, en lo adelante, el público podrá disfrutar de la exposición permanente de la faunística de nuestra Isla. Pero también tendrá la oportunidad de ir más allá, hasta el punto de partida, a la creación: al momento justo en que comenzó la existencia.

Tintín y Claudia se encuentran en La Habana

Quien camina por el Centro Histórico, puede pasar, casi sin advertirlo, de un museo a un santuario del arte gráfico: el caserón dieciochesco en la Plaza de Armas donde descansan todos los superhéroes de la infancia. Pueden descubrir sus aventuras los niños que acuden a la Biblioteca Vitrina de Valonia, la única del país especializada en historietas.

Sobre las mesas, desparramados, hay lápices y crayolas a semejanza del arcoíris… Una niña pinta una nube con rostro, dos manitas (en una sostiene la espada); la hace hablar: “Hola, me llamo Beti” –dice la nubecilla de boca roja.

En este verano la Vitrina abrió sus puertas al taller El diseño en la ilustración, impartido por la especialista Lisbeth Castillo, de la editorial Gente Nueva. La artista ofreció clases a niños y jóvenes, quienes debían ilustrar los cuentos de La Edad de Oro. El taller culminó con la impresión y publicación de un libro con los dibujos hechos por los pequeños.

De fósiles y superhéroes cuenta el verano.

Cursos especializados se imparten en la Vitrina, y su biblioteca ofrece servicio a la comunidad.

La actividad docente en este centro se complementa con la colección de cómics, que reúne más de 1 500 títulos importados de Europa, Asia y América, y con temáticas para todas las edades. Tintín, Marsupilami, los Pitufos, Tomás el Gafe, son algunos de los personajes de la historieta belga al alcance de los más jóvenes. También allí se conservan números de Le journal de Spirou y Le journal de Tintín, revistas clásicas del género en ese país europeo.

Además, la ilustración y la novela gráfica componen gran parte del repertorio. Podemos encontrar ejemplares del cómic japonés y caracteres como Dragon Ball, Astro Boy… y los norteamericanos Batman, Popeye, entre otros.

Durante estas vacaciones, los caricaturistas de Palante, Joe y Lacoste, fueron los profesores de alumnos interesados en el taller Historietas de humor, cuyo objetivo era aportar elementos narrativos al dibujo, crear una historia.

“En este momento tenemos el curso Historietas con Claudia (personaje de caricatura), ofrecido por su autora, Sommy Álvarez, quien celebra los 20 años de su tira en la revista Zunzún. Y para elogiarla, organizaremos una exposición retrospectiva de la artista”, explica Lysbeth Daumont, directora del centro cultural.

El próximo septiembre la Vitrina cumplirá su duodécimo aniversario –nació en 2006 como fruto de la cooperación entre la región valonesa y la Oficina del Historiador de La Habana. Desde entonces su colectivo mantiene el esfuerzo por hacer de la historieta un patrimonio común a los pueblos; una forma de arte con la que pueda crearse vida.

Allí, ya de tarde, la autora de Beti, la nube heroica, todavía colorea. El instructor de arte, Jasiel Scull, sostiene su mano, le enseña trazos nuevos. “Tiene talento, pero es muy chiquita”, dice. Y es cierto, pero la niña no lo sabe. Solo sonríe, y dibuja su mundo feliz.


Randy Cabrera-Díaz

 
Randy Cabrera-Díaz