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Publicado el 11 Septiembre, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ LA TV: Demonios, ángeles y otras incitaciones

Cada televidente es un consumidor simbólico, de acuerdo con sus gustos, interpreta, resignifica lo que ve en la pantalla, coloca lo verosímil en la encrucijada entre lo posible y lo real, desde una perspectiva válida para todos: la cultura es un mecanismo de producción de textos nuevos

Demonios, ángeles y otras incitaciones.Por SAHILY TABARES

En la era de las no tan nuevas tecnologías, la representación es el modo de hacer visibles con palabras e imágenes una sociedad y su cultura, por lo tanto constituye el término más adecuado para abordar convenciones que organizan nuestras percepciones y la noción de realidad.

Aunque las pantallas son omnipresentes en la mayoría de los entornos, la TV tradicional se apropia de múltiples voces para concebir un polidiscurso, el cual explora la dimensión afectiva de los públicos. Pero una ficción audiovisual no se comprende mediante la descripción de mecanismos textuales, redundancias o esquemáticas soluciones, cada televidente es un consumidor simbólico, de acuerdo con sus gustos, interpreta, resignifica lo que ve en la pantalla, coloca lo verosímil en la encrucijada entre lo posible y lo real, desde una perspectiva válida para todos: la cultura es un mecanismo de producción de textos nuevos.

De alguna manera, múltiples estremecimientos despertó la serie Amigas (Multivisión, de lunes a viernes, 3:00 p.m.), protagonizada por tres mujeres de mediana edad que aun en circunstancias difíciles se mantuvieron unidas y lucharon cada una por la otra sin distancias ni resquemores.

El socorrido melodrama, de acuerdo a sus preceptos, no tiene que dar explicaciones probatorias de los sucesos, se mueve en el universo de lo lúdico, la sensiblería, el sarcasmo, lo casual, por momentos enjuiciador, según ocurrió en la puesta referida, patética en ocasiones.

Nunca olvidemos, todo relato cuenta dos historias: una explícita y otra que se debe desentrañar de la polifonía textual; incluso los secretos, las angustias y otras necesidades afectivas forman parte de ese terreno secreto, el cual es preciso invadir para arrojar luces en conflictos, circunstancias y situaciones.

Por supuesto, ninguna historia resulta totalmente ajena a la vida, dada su condición de universo representativo, donde tiempo, espacio, causalidad, se constituyen en el contexto y la razón de ser del espectador.

Con independencia del género dramático, la refiguración de la experiencia temporal se expresa, en ocasiones, mediante recursos narrativos que influyen en la velocidad del relato, en el desarrollo psicológico y argumental de lo contado.

El más socorrido en Amigas fue el flashback –plano generalmente breve, narrado por un personaje, que retrotrae a una acción pretérita en relación con el acontecimiento representado-, el cual propició descubrir algunas verdades ocultas, entre ellas la violencia, y la doble moral de varios personajes.

A veces, molesta recibir la misma información, una y otra vez, pero las series lo exigen –no en demasía, claro está–, de lo contrario el televidente corre el riesgo de naufragar en aguas desconocidas, pierde el interés, decae la atención.

Todo texto conlleva una teoría filosófica implícita que debe ser desentrañada, incluso los discursos banales en apariencia tienen una teoría implícita.

¿Por qué estas mujeres de procedencia y preparación profesional diferentes se mantuvieron unidas? ¿Qué motivó la solidaridad, el apoyo, el cariño entre ellas? La amistad devino un nexo sólido, duradero.

En las ficciones audiovisuales al estilo de Amigas, el lenguaje es fundamental, pero no el único elemento importante, pues hay otros tipos de signos que, además, son acciones. Cuando alguno de los personajes se puso con la espalda contra la pared, no solo comunicó un signo, se transformó en un sujeto sin poder, tanto es así que el otro escapó o se alejó lo suficiente para dejarlo en libertad. Así también ocurre en la vida “real”.

Más de un conflicto hizo meditar a los públicos. Cada persona debe ser consciente del sentido de la comunicación en los escenarios actuales, en ocasiones, una realidad-otra puede ser la propia, la de vecinos o conocidos.

Toda imagen es polisémica, subyacentemente implica una cadena flotante de significados, de ellos el espectador selecciona algunos e ignora otros. Quizá no recordamos los nombres de estas Amigas, pero sí tenemos presente la carga afectiva y las situaciones afrontadas juntas, en las cuales lideraron ángeles, demonios, y otras incitaciones, y quizás nos detendremos a pensar con detenimiento el mejoramiento humano.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares