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Publicado el 30 Septiembre, 2018 por ACN en Cultura
 
 

El baile: un lenguaje universal en bien de la salud

No pocos científicos afirman que se nace con un sentido rítmico y al danzar mejora el estado de ánimo por su efecto relajante, entre otros muchos beneficios para la salud del hombre

Foto: cadenagramonte.cu

Maritza Padilla Valdés

Establecido entre las personas como una sana opción de divertimento, el baile ha trascendido como promotor en la evolución de las relaciones sociales, al vincular emocionalmente a quienes lo practican, sin importar habilidades de dialectos, por lo cual resulta un lenguaje universal.

Muchos científicos afirman que se nace con un sentido rítmico y al danzar mejora el estado de ánimo por su efecto relajante, entre otros muchos beneficios para la salud del hombre.

Páginas digitales insisten en que memorizar los pasos y ejercer la improvisación en los movimientos, activan la memoria y previene la demencia.

Una revisión de estudios científicos sobre los aportes físicos del baile en personas de avanzada edad, realizada en 2009, demostró que “los adultos mayores pueden mejorar de manera significativa su capacidad aeróbica, la resistencia, fuerza y flexibilidad de su masa muscular, su agilidad y su equilibrio a través del baile”.

La indagación agrega que realizar esos movimientos al compás de la música también podría beneficiar el mineral de los huesos, así como reducir los riesgos de problemas cardiovasculares y el de caídas en ancianos.

El cerebro, sin dudas, es uno de los órganos más favorecidos con el movimiento del esqueleto, a tal punto que algunos expertos lo utilizan en tratamientos contra el mal de Parkinson, según reza en un artículo publicado por el Departamento de Neurobiología de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

En ese documento se cita además una investigación de la Universidad de Columbia, en Nueva York, que destaca el “doble beneficio” de esta actividad, pues mientras el baile en sí mismo activa los circuitos motores y sensoriales del cerebro, la música estimula los centros de gratificación del principal órgano del cuerpo humano y es por esa razón que las canciones nos hacen sentir bien.

Además de ser divertido, es una potente herramienta para mantenerse en forma, ayuda a mitigar el estrés, quema el exceso de grasa corporal, mejora la circulación sanguínea, tonifica los músculos y aumenta la elasticidad de las articulaciones.

El cubano, guarachero y bailador por excelencia, diestro y con renovados estilos en el arte de mover el cuerpo, sin dudas sale muy bien parado en el asunto de potenciar su salud con esta práctica que forma parte de la idiosincrasia de los nacidos en esta isla caribeña.

Después de conocer las tantas buenas aristas de la danza, lo más sano y recomendable en este domingo es dejar a un lado cualquier otro plan, y que la alegría sacuda el cuerpo, en la casa, en un salón, una esquina, un parque, sueltos o pegados, pero bailar. (ACN)


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