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Publicado el 10 Septiembre, 2018 por Tania Chappi en Cultura
 
 

ARTES PLÁSTICAS

Fragua de creadores

Aunque han transcurrido algunos meses, continúan los homenajes por el bicentenario de la Academia de San Alejandro
Fragua de creadores.

Foto: ministerio de cultura.gob.cu

Por TANIA CHAPPI

Pesados cortinajes, paredes cubiertas por obras escolares. Muchachas ante el caballete, faldas rozando el suelo, como era de rigor en 1909. Adriana Billini, la primera mujer admitida como docente en estos salones, les imparte una clase. Así las vieron los lectores de la publicación habanera El Fígaro a inicios del pasado siglo. Así las verá quien hojee el número 1/2018 de la revista Revolución y Cultura.

Un viaje en el tiempo, un diálogo con el presente, propone el ensayo A propósito del bicentenario de la Academia de San Alejandro; vasto panorama recogido en la mencionada edición y en la precedente (la 3-4 de 2017), a nuestro alcance en las principales librerías de las capitales provinciales, las sedes de la Uneac y la red de tiendas de Casa de las Américas.

Sobre el tema disertaron José León Díaz y Alain Serrano, subdirector y redactor, respectivamente, de Revolución y Cultura, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), pocos días antes de clausurarse allí dos exposiciones en homenaje al aniversario.

El primero de ellos, declaró a BOHEMIA: “En ese texto la crítica de arte Lillian Llanes aborda no solo la historia de la escuela, su día a día, sino que la revaloriza y muestra cómo tal devenir ha influido en la evolución del arte en Cuba. Ella nos recuerda que muchos de nuestros principales artistas de la vanguardia en el siglo XX, recibieron allí una técnica sólida; aunque después transgredieran las reglas, en lo que llegaron a ser tuvo un gran peso esa base. Abela, por ejemplo, reconoce haberse dado cuenta, al cabo de los años, cuánto les debía a sus maestros. Es importante esta visión, porque en la historiografía acerca del arte en el país hay una tendencia a soslayar los valores de la Academia”.

Convergencias

Fragua de creadores.

El actual director de la Academia, Lesmes Larroza, subraya la importancia del vínculo entre los procesos formativos de esta e instituciones como el MNBA. (Foto: JLD).

Durante el pasado julio, decenas de alumnos y profesores de San Alejandro vivieron una experiencia única en sus vidas: dar forma a obras propias en una de las salas del MNBA, ante la mirada de los visitantes y rodeados por creaciones (pinturas, esculturas, grabados, dibujos y ensamblajes) con un bien ganado sitio en el patrimonio gráfico de la Isla. A los talleres que acompañaron a las clases magistrales pudieron incorporarse incluso niños ajenos a la enseñanza artística.

Luego, los jóvenes salieron de vacaciones y la sala transitoria del Edificio de Arte Cubano volvió a adquirir su fisonomía solemne, pero la muestra Bicentenario de San Alejandro, tradición y contemporaneidad permaneció abierta hasta los primeros días del presente mes.

Tal exposición formó parte del proyecto organizado por Delia María López, curadora del Museo, el cual conllevó una extensa investigación previa, en Cuba y España. Su objetivo, al decir de la especialista: “Evadir la mirada tradicional y dejar de ver a esas generaciones académicas enfrentadas al arte cubano contemporáneo en una contradicción generacional; la idea fue mostrar el continuum de esa historia de 200 años”.

Salvo dos excepciones –unas esculturas clásicas griegas, utilizadas con fines didácticos en San Alejandro, y un grabado atesorado en la Biblioteca Nacional–, el conjunto quedó conformado con obras pertenecientes a los fondos del MNBA. Confluyeron épocas, tendencias del arte, técnicas artísticas; reflejadas en creaciones de Juan Bautista Vermay, de sus sucesores al frente de la Academia, y de un grupo de relevantes artistas dentro del cual se incluyeron a los hoy en activo, Manuel Mendive, Tomás Sánchez, Rocío García, José Manuel Fors y J. Ángel Toirac.

Esta propuesta se complementó con la de El arte joven en las aulas de San Alejandro, una selección de los mejores trabajos nacidos precisamente en la mencionada sala transitoria. Colocada hasta días recientes a la entrada del Centro de Documentación del MNBA, permitió al público observar igualmente, en un audiovisual, el proceso docente-creativo que les dio vida. Experiencias semejantes “debemos hacerlas con más frecuencia; en lugar de que los estudiantes den ciertas clases en el aula, con una diapositiva, pudieran recibirlas aquí, ante la obra de arte real. Y de este modo se borran un poco las fronteras entre el creador y la institución”, propuso Delia López.

Fragua de creadores.

Delia María López también se siente satisfecha con la muestra colateral El arte joven en las aulas de San Alejandro.

Acercamientos al ayer y a la actualidad también deparó un coloquio en el que intervinieron especialistas de la Universidad de La Habana y de instituciones radicadas en otras provincias. Además de hablar sobre personalidades y momentos relevantes, los asistentes pusieron sobre el tapete inquietudes relacionadas con los planes de estudio vigentes y las proyecciones de la enseñanza artística en Cuba.

Pensando en hoy y en el mañana

Ha empezado un nuevo curso en San Alejandro. Sin embargo, el homenaje a su bicentenario continúa. Según nos expresa su director, Lesmes Larroza González, quien se graduara en esta escuela y luego en la Universidad de las Artes, puertas adentro el agasajo ha pretendido no solo honrar la tradición, sino fortalecer a la par el proceso artístico-pedagógico.

Con ese propósito buscaron aglutinar artistas de disímiles generaciones y concibieron encuentros y talleres, los cuales, para los educandos, maestros, los directores ya retirados y los destacados creadores invitados han funcionado como “laboratorios de conformación de experiencias, de contrapunteo y experimentación”.

No debe perderse de vista, prosigue Larroza, que “estamos preparando un artista para el siglo XXI” y dentro de la formación académica es necesario actualizarse, ofrecer al estudiante un discurso contemporáneo y “herramientas válidas para replantearse el ejercicio del arte y cuestionar el mundo. Sobre todo esto ha girado la jornada por el bicentenario”.

Ensalza el entrevistado lo hecho por el MNBA, en especial Delia María López, “quien de manera brillante”, logró que un mismo espacio interactuaran las actuales acciones formativas de la Academia y el legado de los grandes maestros. “Es un intercambio que necesitamos mantener”, recalca.

Antes de concluir, detalla algunas de las actividades proyectadas: “En octubre haremos en la escuela una exposición a la que hemos denominado El soporte pintado, para que sea lo más amplia, inclusiva, posible. Reunirá creaciones de estudiantes, profesores (en activo y retirados) y artistas vinculados a la docencia. Con ella queremos alcanzar otros espacios, por ejemplo, la Plataforma Cultural El Arsenal, sita en la calle Egido, de La Habana Vieja, cerca de la estación de ferrocarriles”.

Fragua de creadores.

Algunas de las obras incluidas en Bicentenario de San Alejandro. Tradición y contemporaneidad. (Foto: MNBA).

“Asimismo, llevaremos a la Academia, en noviembre, piezas concebidas por miniaturistas cubanos, manifestación sobre la cual se conoce bastante poco, a pesar de ser una manera válida de crear. Ese mismo mes nos uniremos a los festejos por la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana. Ante todo relanzaremos (la presentamos ya hace un tiempo) una convocatoria a los jóvenes, para que muestren cómo ven la ciudad. Nuestra intención es seleccionar los trabajos con mayor calidad y exhibirlos en espacios del Centro Histórico y vinculados con la Oficina del Historiador”.

Los planes se extienden, incluso, a 2019. “Tenemos que ir preparando las condiciones para participar en la próxima Bienal de La Habana (12 abril-12 de mayo), siempre hemos sido una especie de subsede”.

Sin dudas la Academia de Bellas Artes de San Alejandro no desea conformarse con glorias pasadas, sino conquistar hoy su futuro puesto en la historia del arte cubano.


Tania Chappi

 
Tania Chappi