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Publicado el 7 Septiembre, 2018 por Randy Cabrera-Díaz en Cultura
 
 

LIBROS: Narración del miedo

Matarile, para algunos obra emblemática de la literatura del último siglo en Cuba, a la venta en la red de librerías del país
LIBROS: Narración del miedo.

La reedición de este libro es un acto de justicia autoral.

Por RANDY CABRERA-DÍAZ

Querido Azabache:

Dice Mercajulia que los perros no son como las personas y por eso tienen que estar amarrados ahí. Yo sé que un perro como tú es una gente que me mira con sus ojos pelones […] Pero los perros no son perros. Son almas pecadoras o algo así…

Una novela iniciática, de crecimiento y reconocimiento (del cuerpo), de fractura espiritual –de lo terso a lo rugoso: del alma del niño que le escribe a su perro, que aprende el catecismo, al ánima maltratada del hombre; un personaje que muere, o sueña morir–. La complejidad humana, en cápsulas sintácticas: maldad, placer, culpa…

Matarile, novela de Guillermo Vidal (Las Tunas, 1952-2004), fue publicada en 1993 por Letras Cubanas y finalista del Premio de la Crítica ese año. La reedición, a cargo de la editorial tunera Sanlope, en 2016, significa la reivindicación de un libro esencial dentro de la literatura de la Isla. Al decir del escritor y ensayista Alberto Garrido, es “la novela cubana más impactante publicada en los últimos años. Libro alucinante […] no puede dejar de leerse una vez comenzado, ni olvidarse cuando ya se ha leído”.

Un relato en varios planos y voces (el texto alterna la primera, segunda y tercera persona). El narrador es uno y sus dobleces difuminados en sueños, otras invenciones que trastocan lo real en ficticio. Así la trama se desestructura, es aleatoria, llega al caos por momentos, pero sin soltar de la mano al lector, quien podrá entrever, a salto de línea, fragmentos de una historia nacional común; los temas: la migración, los procesos sociales y económicos del país, la vida en zonas rurales. La soledad en el hombre, el abandono, el daño, son también elementos temáticos y estilísticos propios de los narradores que irrumpieron en las décadas de los 80 y los 90.

Matarile se le revela al lector en un tono íntimo, con un lenguaje cercano a la oralidad, como ensayo de lo cotidiano, sin opacar el fino talle de las palabras y el trabajo prolijo sobre la forma y el contenido. El narrador-personaje divaga, sueña, serpentea en el discurso, con frases cíclicas y roturas ortográficas, sintácticas. De ese modo, el tono coloquial se adorna y carnavalea: “Me enredaré quitándole la blusa y ella dirá so fresco. O dirá eso no pipo. Y tal vez sea esa flaca que le dicen Nela con su pelo de pajuza y sus espinillas…”

LIBROS: Narración del miedo.

El narrador tunero obtuvo importantes premios nacionales e internacionales: el David en 1985, el de la Uneac en 1990 y Casa de Teatro, República Dominicana, en 1998.

La narrativa de Vidal es el desprendimiento de un fruto que crece nuevo, con distintos colores, en el mismo árbol. Su afán de novedad y experimentación propició un contacto con los tiempos futuros. Es por eso que las nuevas promociones de escritores lo aplauden. Su obra se eleva, celebra otros ritos, rupturas: automatismo, monólogo interior, fluir de conciencia. En fin, una teoría de la fragmentación que, siempre antes de la experimentación léxica, rebusca en una poética del dolor y el miedo.

Escritor meticuloso, hedonista, esteta compulsivo, jamás perdió de vista el objeto fundamental de toda obra artística: “la literatura debe hacer pensar […] una de sus misiones más importantes es decirle al hombre cómo es”, dijo al recibir el Premio de Novela Alejo Carpentier en 2003.

Pero Vidal murió en 2004, y dejó sin publicar media docena de libros —otros trazos— que conforman un mundo narrativo particular, siempre en ascenso y en búsqueda de la perfección más imperfecta. No basta con leer los textos que lo encumbraron (Las manzanas del paraíso, La saga del perseguido). Para fundirse en el universo de este autor hay que oler, degustar su obra; expulsar una lágrima o un maleficio junto a una ceiba, en un pueblo de tierra rojiza donde un niño se pregunta quién es.


Randy Cabrera-Díaz

 
Randy Cabrera-Díaz