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Publicado el 21 Noviembre, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ LA TV: Personas ¿y personajes?

Nunca olvidemos, el personaje es la fuerza motriz de la ficción. Caracterizarlo constituye un arte complejo: qué dice, cómo lo dice, para quién lo dice. La personalidad humana es un misterio, sujeta a disímiles fuerzas, conflictos y circunstancias
AQUÍ LA TV: Personas ¿y personajes?

La serie estadounidense El buen doctor, transmitida por la TV cubana, consigue, sobre todo, la ley de la verosimilitud, en esencia, es lo que impresiona por su verdad aunque no haya sucedido nunca. (Foto: eldiario.es).

Por SAHILY TABARES

“Lo real es una construcción frágil”, advirtió el sociólogo francés Georges Balandier. La doble vertiente del ser y del acontecer está presente en las ficciones audiovisuales. Qué selecciona el guionista, cómo estructura el relato y la progresión en el despliegue de la subjetividad temporal, definen el desarrollo de una travesía compleja, en la cual pueden ocurrir insólitas transfiguraciones en el despliegue de lo causal y lo trascendente en la concepción narrativa.

Relaciones entre padres e hijos, el amor como búsqueda hallazgo permanente en la existencia, el miedo, la pasión, la tristeza, entre otras motivaciones, inspiran a realizadores en series y filmes.

Pero no bastan una buena idea, y acuciosas investigaciones sobre temas y personas –que devienen personajes en la ficción–, la clave está, entre otros aspectos, en organizar el relato significativo, de manera tal que involucre al espectador, lo conmueva.

Las series estadounidenses El buen doctor y Chicago Med, transmitidas por la TV cubana, consiguen, sobre todo, la ley de la verosimilitud, en esencia, es lo que impresiona por su verdad aunque no haya sucedido nunca.

Coinciden los renombrados escritores al señalar que cuando una narración no responde a los principios de verdad y verosimilitud, se dice que es falsa. Esta no depende ni está en relación directa con la exactitud realista. Un relato puede ser de una exactitud ejemplar y, sin embargo sonar falso porque no se vio el hecho narrado ni se comprendió su íntima y esencial realidad.

Lo esencial es presentar los hechos al espectador para que este asista y comprenda los conflictos del personaje y su carácter en armonía con los acontecimientos, hacer que concuerden en el lugar, el tiempo y otras circunstancias semejantes.

Nunca olvidemos, el personaje es la fuerza motriz de la ficción. Caracterizarlo constituye un arte complejo: qué dice, cómo lo dice, para quién lo dice. La personalidad humana es un misterio, sujeta a disímiles fuerzas, conflictos y circunstancias.

¿Los personajes tienen que ser como las personas?  Flaubert se identificó tanto con Emma Bovary que cuando describió su suicidio podía sentir el sabor del arsénico en su boca. De esto se trata, un precepto esencial, para que el contenido sea artístico debe transformarse en y desde la forma. La experimentación es válida si no atenta contra el discurso, o sea, la forma instrumental de imágenes o palabras mediante las cuales la comunicación llega a los espectadores.

Quizá una de las formas de ser inmortal en las ficciones literarias o audiovisuales sea crear un nuevo personaje memorable: Don Quijote, Hamlet. En el arte se busca lo que no se ha hecho, decirlo de lo otra manera. Las personas comunes, las figuras relevantes, los humanos que escuchamos, vemos y queremos día a día, merecen ser personajes para aprender de ellos en la vida y la profesión.

El hábito de ver y comprender lo mejor de las cinematografías, se construye. Igual ocurre con el gusto que no nace, se forma. Por ejemplo, la retransmisión del filme Los miserables, basado en la obra homónima de Víctor Hugo, demostró cómo la artisticidad puede socializar lo que parece difícil de comprender al abordarse de modos en que sensibilidades y emociones participen mucho más.

Ciertamente, la digitalización y las nuevas prácticas de uso de la TV indican cambios acelerados, los de menos edad pasan del consumo lineal hacia otras pantallas, tablets, computadoras, celulares y mediante el uso masivo de las redes sociales los sujetos dejan de ser pasivos para convertirse en productores-difusores o productores-consumidores.

La relación entre calidad, identificación emocional y memoria, valida la relación entre categorías estéticas, jerarquías artísticas y el posicionamiento indispensable para reactualizarse, sobre todo en el conocimiento de nuevas narrativas que exigen inteligencia lectora en todas las etapas de la vida.

Sin duda, las pantallas son interlocutoras por excelencia, mantienen la permanente simulación de un diálogo inagotable, en tanto “hablan” al televidente, lo acompañan, lo conmueven. Todos los involucrados en el hecho artístico deben ser conscientes de que son productores simbólicos y creadores de sentido de la nueva visualidad que requieren estos tiempos.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares