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Publicado el 14 Noviembre, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

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Indicios del alma

Indicios del alma

El equipo de la serie De amores y esperanzas fue consciente de que la ficción con beneficio social ancla en la realidad e inspira a guionistas y realizadores, quienes recrean en fábulas, sueños, angustias, dudas. (Foto: trabajadores.cu).

Por SAHILY TABARES

Nuestra vida está hecha de razonamientos y pasiones. Rara vez, unas y otras bastan al ser humano, complejo de por sí. La ficción con beneficio social ancla en la realidad e inspira a guionistas y realizadores, quienes recrean en fábulas, sueños, angustias, dudas.

De ello fue consciente el equipo de la serie De amores y esperanzas (RTV Comercial), dirigida por Raquel González, guionista y actriz.

Dado el largo tiempo transcurrido entre la primera y la segunda temporada, esta última debió propiciar una mejor comprensión del conflicto central entre dos personajes importantes: Ana (Coralia Veloz) y Elsa (Edith Massola), ambas enrumbaron el sentido de situaciones dramáticas, límites en algunos casos, en un bufete de abogados, así como muestras de solidaridad, y entendimiento entre personajes con diferentes características, subjetividades, puntos de vista.

Como ningún otro género o narrativa audiovisual, la ficción revela valores. Mantener sistemáticamente puestas cubanas en pantalla que enaltezcan lo humano y preceptos formativos sin excesiva didáctica, beneficia a los públicos de todas las edades.

Una amplia mirada sobre conflictos raciales, de convivencia, parentales, mantuvo la referida serie (13 capítulos), en la que lideraron emociones positivas y negativas, mediante connotaciones puestas de manifiesto como culpa, depresión y ansiedad, pues  parte de lo que hacemos, cómo lo hacemos, tiene relaciones estrechas con eventos significativos de la existencia.

Establecer una relación empática para cautivar a las mayorías fue un loable empeño del colectivo, de este formaron parte intérpretes valiosos, entre ellos, Corina Mestre (Rosa), sincera, orgánica con el personaje, ella supo defender la intrincada red del subtexto mediante una dimensión interior de sus acciones.

Los más jóvenes, por lo general, apenas lograron variar la intensidad, el espesor, la transición de una fase a otra. En este sentido, Denys Ramos, defendió las complejidades de su Pavel al implicar de manera acuciosa la relación cuerpo-mente.

Quizá el tono de algunos parlamentos explicativos, enfáticos en exceso, impidió una mayor soltura y veracidad de la narración. Incluso Rubén Breña sobreactuó, algunos bocadillos tuvieron el tufo del mal gusto. Buscar la palabra, el término preciso, constituye uno de los tantos retos de la escritura ficcional, hay que pensarla bien, lo dicho en los medios de comunicación legitima expresiones en contextos y situaciones.

La interdiscursividad de la cultura contemporánea y las convenciones de los géneros dramáticos propician que los públicos asimilen códigos éticos, estéticos, el audiovisual los coloca en la pantalla con el propósito de motivar disfrute y reflexiones individuales, colectivas.

Tampoco puede olvidarse un precepto esencial, para que el contenido sea artístico debe transformarse en y desde la forma. Algunos planos generales injustificados atentaron contra el lenguaje televisual y la evidencia que este exige. La experimentación es válida si no atenta contra el discurso, o sea, la forma instrumental de imágenes o palabras mediante las cuales la comunicación llega a los espectadores.

De ningún modo estuvo ajena la serie a signos y códigos movilizadores de ideas, pensamientos, del buen hacer. Lo consiguió el apoyo de la música de Silvio Rodríguez, aunque en ocasiones fue injustificada para apoyar algún conflicto, incluso aplastó bocadillos importantes, sobre todo en el capítulo 13.

En la puesta afloraron esencias que hicieron recordar fragmentos de un poema escrito por Dulce María Loynaz: “La palabra noble es ciertamente un indicio, la obra útil es ya una esperanza. Pero solo el amor revela, como un golpe de luz, la hermosura de un alma”.

Habrá que tener presente ejemplos y riquezas prodigadas en esta ficción, muchas personas viven la constitución del sentido de sus vidas en imaginarios, expectativas, modelos de comportamientos de lo moderno y lo atrasado, lo feo y lo bello. Es preciso seguir aprovechando la apasionante capacidad del audiovisual, pues rescata historias y asume el registro de construcción de la realidad.

Todas las informaciones que se absorben mediante los sentidos tendrán en la recepción un impacto en procesos mentales, los cuales ponen a cada humano en situaciones de sentir, comprender las emociones, y el desarrollo del intelecto, en ambas direcciones creceremos cada día si vemos, asimilamos con responsabilidad, lo mostrado en las pantallas.


Sahily Tabares

 
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