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Publicado el 7 Diciembre, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

Cuba en el Festival del Nuevo Cine Latinamericano

Fuera de competencia, en la sección A sala llena, se presenta la película El regreso, de Blanca Rosa Blanco y Alberto Luberta. Esta es la primera película de una actriz reconocida devenida directora
Cuba en el Festival de La Habana.

El filme Inocencia, de Alejandro Gil, es uno de los cinco que Cuba tiene en competencia en esta edición 40 del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. (Foto: bohemia.cu).

Por SAHILY TABARES

Cada diciembre, desde 1979 hasta hoy, ocurre en la capital de la Mayor de las Antillas, el milagro del encuentro entre públicos, filmes, y cineastas de Latinoamérica y del mundo.

Hace apenas unas horas, comenzó la cuadragésima edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, con proyecciones de filmes realizados en fecha reciente y otros que pertenecen al patrimonio universal, entre ellos, Una pelea cubana contra los demonios, de Tomás Gutiérrez Alea, Titón, a quien se rinde homenaje en el legendario encuentro.

Este año representan a Cuba cinco filmes en concurso: tres largometrajes en la categoría de ficción: Insumisas, de Fernando Pérez y Laura Cazador, Nido de Mantis, de Arturo Sotto, e Inocencia, de Alejandro Gil.

Dos optan por el Coral en la sección de ópera prima. El traductor, de Rodrigo y Sebastián Barriuso y El viaje extraordinario de Celeste García, de Arturo Infante.

Fuera de competencia, en la sección A sala llena, se presenta la película El regreso, de Blanca Rosa Blanco y Alberto Luberta. Esta es la primera película de una actriz reconocida devenida directora.

Sin duda, los puestas latinoamericanas protagonizan el Festival de la Habana, pero también coinciden con las producciones internacionales que los públicos agradecen, pues estas últimas proceden, en su mayoría, de concursan en circuitos de grandes premios: Venecia, Cannes y Berlín.

En publicaciones del evento, reconoce Iván Giraud, presidente del Festival: “Este no hace diferencias entre el llamado cine independiente y aquel realizado institucionalmente en el país. Todo el cine es cubano.

“La manera de articular un financiamiento no puede, nunca lo ha hecho el Festival, establecer una diferencia entre una película producida dentro o fuera de las instituciones. El resultado es una obra y se evalúa sin establecer diferencias en la manera en que se produjo”, precisó Giraud.

Diversidad de temáticas y estéticas se presentan en las pantallas de los cines habaneros donde se exhiben filmes en competencia y en diferentes apartados: Galas, Panorama Latinoamericano, La hora del corto, Memoria, y En familia.

Hasta el 16 de diciembre, los públicos podrán ver, apreciar e interpretar en las salas habaneras, las filmografías de Latinoamérica y del mundo.


Sahily Tabares

 
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