0
Publicado el 28 Diciembre, 2018 por Redaccion Cultura e Historia en Cultura
 
 

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento

Diversidad de estéticas y matices enriquecieron a las expresiones artísticas de la Isla durante 2018
CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

El acto en homenaje al inicio de nuestras guerras de independencia estuvo presidido por el primer secretario del Partido, general de ejército Raúl Castro; y por el presidente de los consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. (Foto: GILBERTO RABASSA)

Por EQUIPO DE CULTURA E HISTORIA

La cuadragésima edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (Fincl), del 6 al 16 de diciembre, abarcó un panorama amplio, diverso, del séptimo arte en la región y otras latitudes. Diferentes temáticas, estéticas, puntos de vista y puestas en escena, motivaron a los directores y sus equipos de trabajo empeñados, en su mayoría, en abordar problemáticas sociales, identitarias, historias de vida, conflictos, circunstancias, sueños, expresados por hombres, mujeres, infantes, en cada etapa de la vida.

Filmes reconocidos internacionalmente y estrenos de indiscutible calidad se presentaron en salas cubanas. No obstante, en algunos guionistas y realizadores prevalecieron la impericia, los deseos de hacer, la tenencia de equipos tecnológicos sofisticados, por encima de los imprescindibles saberes que exige el quehacer creativo audiovisual.

Al inicio de esas jornadas se otorgaron reconocimientos a Bertha Navarro, a Rosita Fornés (ambas, Coral de Honor) y al Instituto Sundance (Coral especial). Y durante la ceremonia de clausura se entregaron los Corales en cada categoría concursante.

Por ejemplo, en el género ficción recibió el premio en largometraje el filme colombiano Pájaros de verano, de Ciro Guerra y Cristina Gallego. En esa categoría fueron laureados, con un Coral especial del jurado, tres filmes cubanos de dispar nivel artístico: Inocencia (Alejandro Gil), Nido de Mantis (Arturo Sotto) e Insumisas (Fernando Pérez y Laura Cazador). El primero cosechó, además, el premio de la popularidad, el de la prensa cultural (colateral) y la distinción Signis. El Coral de cortometraje lo obtuvo Arcángel, de Ángeles Cruz (México).

Venga en imágenes el mundo

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

Inocencia, dirigida por Alejandro Gil, conmocionó a lo públicos. (Foto: ICAIC)

Los miles de espectadores que acudieron a las salas oscuras del Vedado habanero durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, tuvieron a la mano excelentes muestras de las producciones audiovisuales de Alemania y España, así como un Panorama Documental y otro sobre recientes realizaciones de ficción, audiovisuales de notable recorrido internacional durante 2018.

Galas fue un apartado especialmente notable por la calidad de la mayoría de los filmes programados, entre ellos The Sisters brothers (Jacques Audiard), BlacKkKlansman (Spike Lee), Un asunto de familia (Hirokazu Kore-Eda), La dernière folie de Claire Darling (Julie Bertuccelli) y Doubles vies, una comedia francesa dirigida por Olivier Assayas, quien anunció que pronto estará en Cuba rodando su próxima película, con actores de la Isla. Gracias a este espacio ya habitual del Fincl, llegó Roma (Alfonso Cuarón), capaz de generar casi tanta expectativa entre los públicos como la esperada Yuli (Icíar Bollaín), el largometraje inspirado en la vida del ídolo cubano de la danza Carlos Acosta.

Cuarón ganó el León de Oro del Festival Internacional de Cine de Venecia, con su película desarrollada en un barrio de clase media de la capital mexicana. Representa el regreso del gran director a los temas sociales de Latinoamérica, luego de ganarlo todo en Hollywood y otros escenarios. Es una obra de autor, no solo porque el realizador tuvo también a su cargo la producción, el guion, la dirección de fotografía, y participó en el montaje, sino que, además, el largometraje está concebido hasta en sus mínimos detalles para hacernos partícipes de la vida de su protagonista, una empleada doméstica de origen indígena.

Hay quien ha criticado el tempo pausado de la cinta, llena de planos secuencias y silencios, pero una vez que se entiende el concepto de Cuarón se agradece que nos dé el espacio para asimilar toda la belleza plástica y la polisemia de sus imágenes en blanco y negro. Esa elección, así como la de enfocar los conflictos personales de la criada –estupendamente interpretada por Yalitza Aparicio, una actriz no profesional-, sumergida en las violencias sociopolíticas del México de inicios de los años 70, recuerda mucho al neorrealismo italiano.

Por el contrario, El reino es un trhiller trepidante. Llegó como parte de la variada Muestra de Cine Español, muy esperada por los públicos cubanos. Rodrigo Sorogoyen dirigió, y coescribió junto con Isabel Peña, un filme sobre la corrupción política española, el cual es capaz de atraer al gran público a la vez que no deja títere con cabeza en su denuncia del sistema político y sus aliados.

Además de las nuevas producciones de Latinoamérica y el Caribe seleccionadas para concursar en la fiesta cinematográfica de diciembre, cada año los cinéfilos se asoman a estas ventanas excepcionales para conocer los rumbos del audiovisual internacional. Y lo hacen no solo en ocasión del Fincl, sino atraídos por otros festivales (como el de cine francés) y semanas cinematográficas; por ejemplo, las dedicadas a Rusia y Holanda.

Para reverdecer la historia

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

Crisol de la Nacionalidad, formidable espacio para la reflexión y el análisis. (Foto: YASSET LLERENA).

Diversas celebraciones por los 150 años del inicio de nuestras gestas independentistas y el aniversario 60 de relevantes hechos relacionados con la última etapa de la guerra de liberación se desarrollaron en el año recién culminado, entre ellas las alusivas a la apertura del Segundo y Tercer frentes guerrilleros, la huelga del 9 de abril y el rechazo rebelde a la ofensiva batistiana de verano.

Evento ya imprescindible dentro de la historiografía nacional, Voces de la República sesionó del 15 al 18 de mayo en Sancti Spíritus. Alrededor de 60 indagaciones, provenientes de varias provincias, fueron debatidas. La conferencia de apertura estuvo a cargo de Elvis Rodríguez, vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba, quien profundizó acerca del papel desempeñado por el Directorio Revolucionario en la insurrección contra Batista. Como es tradicional, el panel de clausura ahondó en la recepción del ideario martiano durante el período.

A lo largo de sus 24 ediciones, el Crisol de la Nacionalidad ha alcanzado un gran prestigio, incluso algunos investigadores lo consideran el plato fuerte de la Fiesta de la Cubanía que cada año organiza la ciudad de Bayamo. Eduardo Torres Cuevas, presidente de la Academia de la Historia, inició esta vez las sesiones, el 17 de octubre, al disertar sobre el estallido insurreccional cubano, condicionamiento y proyecto de nación. Entre los paneles resaltó el titulado La guerra del 68 y su impacto en el Oriente Cubano, en él la doctora Olga Portuondo hizo hincapié en aspectos raras veces mencionados por la historiografía nacional.

Al cierre de esta edición, Cuba se preparaba para conmemorar el aniversario 60 del triunfo revolucionario, el paso de la Caravana de la Libertad por todo el país y otros hechos acaecidos en las primeras semanas de 1959.

Impreso o digital

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

La Cabaña volvió a colmarse con adeptos a la Feria Internacional del Libro. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Enero nos trajo una nueva edición del prestigioso Premio Casa de las Américas. El jurado otorgó el lauro en la manifestación de cuento al cubano Rafael de Águila, por Todas las patas en el aire, “un libro del deseo y el desasosiego, cuyos personajes se sitúan entre el desconcierto y la lucidez, la desesperación y momentos de una alegría tan precaria como intensa”.

Asimismo al argentino Fernando José Crespi, autor de Paraje Luna (teatro); al barbadense Anthony Kellman, por su novela Tracing JaJa (literatura caribeña en inglés o creol); a la argentina Ana Forcinito, quien concursó con A’yeme con los ojos: Cine, mujeres, visiones y voces  (ensayo de tema artístico-literario); a Carlos Cortez Minchillo, por Erico Veríssimo, escritor do mundo (literatura brasileña); y a la cubana Yanetsy Pino Reina, por Hilando y deshilando la resistencia (pactos no catastróficos entre identidad femenina y poesía), en el apartado de estudios sobre la mujer.

Menos de un mes después comenzó, en la Fortaleza de la Cabaña y otra veintena de sedes habaneras, la mayor de las fiestas literarias cubanas, que pasado febrero transitó hacia el resto de las provincias. La 27ª Feria Internacional del Libro estuvo dedicada a Eusebio Leal, historiador de La Habana; y el país invitado de honor fue China.

Nuevamente observamos una masiva asistencia de público, presentaciones diversas y la celebración de encuentros de carácter teórico, como el de Historiadores, el de Ciencias Sociales, el Salón Profesional del Libro, el Coloquio Martiano, la Merienda de Locos… De igual modo resultó evidente el interés en ofrecer, y promover, libros digitales.

De acuerdo con informaciones ofrecidas durante la clausura, en Santiago de Cuba, por Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, unos dos millones de personas visitaron los recintos feriales, se presentaron más de 4 000 títulos –de los cuales unos 600 eran novedades literarias- y fueron vendidos más de un millón de ejemplares, cifra superior a la alcanzada en 2017.

Jornadas extraordinarias

El Festival Artes de Cuba: From the Island to the World (Desde la Isla para el Mundo), celebrado a mediados de año en el Centro Kennedy, de Washington, significó un acontecimiento de gran envergadura en el que participaron alrededor de 400 cultores de diversas manifestaciones, la mitad de nuestro país, músicos cubanos radicados en Estados Unidos y Francia, y los destacados creadores Emilio Pérez y José Parlá, de origen insular.

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

Revelaciones de mitos y esencias culturales, que distinguen la obra de Manuel Mendive, pudieron apreciarse en el Centro Kennedy. (Foto: trabajadores.cu).

Los públicos estadounidenses agradecieron el encuentro con ejecutantes de música, danza, artes visuales, cine, diseño, modas. En tanto, los creadores impresionaron por su sensibilidad y la sólida formación recibida en el sistema de enseñanza artística creado en la Isla. En varios momentos de las galas, transmitidas por la TV cubana, lideró la impronta de mundos conceptuales, teóricos, aportados por la disciplina formativa, el bagaje de la academia y la información sistemática.

El rico acervo del Ballet Nacional de Cuba, dirigido por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, se incluyó en el programa. Previamente a su presentación en el Kennedy Center, la compañía actuó en otros escenarios, por ejemplo, en el Teatro Auditorium, de Chicago, donde con gran éxito presentó Don Quijote. Los bailarines volvieron a patentizar la calidad de la escuela cubana de ballet, el rigor artístico-técnico y la amplitud en las concepciones estéticas de los coreógrafos que colocan a la agrupación en un lugar relevante entre las instituciones de su especialidad en la escena internacional.

Sonando de verdad

El nuestro es un pueblo bailador, también canta y prefiere géneros diversos, en los que descuellan solistas, compositores, agrupaciones, de valía notable. Fonogramas, festivales, conciertos, y disímiles presentaciones, celebrados durante 2018, privilegiaron en diferentes escenarios de Cuba y otros países una indiscutible riqueza de ritmos, sonoridades, ejecuciones.

Se demostró en el mencionado Festival Artes de Cuba; de igual modo, en el Cubadisco, el Festival de Música Contemporánea y el de Jazz, entre otros.

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

Jesús Ortega, un maestro de la guitarra, participó en el Festival de Música Contemporánea. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Cada intérprete patentizó su particular armazón de conceptos teóricos, habilidades, disciplina formativa y de información. Por eso descuellan estilos, particulares maneras de hacer que legitiman el talento, la profesionalidad, la capacidad para resignificar lo más valioso de tradiciones sonoras arraigadas en la memoria y el acontecer.

De ningún modo por azar, resplandecen allende los mares nombres emblemáticos de la música cubana, como Chucho Valdés, Omara Portuondo, Frank Fernández, la orquesta Aragón, y una pléyade de figuras que brillan por sus aportes y son fieles exponentes de la rica amalgama denotativa de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Música culta, música popular, a veces mezcladas, nutren la visión y el pensamiento de los habitantes de este archipiélago conscientes de que la cultura es un paisaje enorme, y es preciso descubrirlo día a día, con la mente y la inteligencia prestas para elegir lo mejor, lo auténtico, lo que nutre la espiritualidad, el gusto; este último no nace, se forma, sobre todo con lo bueno sonando de verdad, sin estancos, ni olvidos.

Al paso y sin sosiego

Sonadas estridencias no hubo, pero los seguidores de las artes escénicas tuvieron un 2018 alborozado de rencuentros y nuevas experiencias. Tras el despegue acostumbrado del Ballet Nacional de Cuba, en saludo al aniversario 60 de la Revolución, el decurso de los meses estuvo marcado por los estrenos y reposiciones a cargo de varias agrupaciones, como Acosta Danza, la Compañía Rosario Cárdenas, Danza Contemporánea de Cuba, entre otras, que legitimaron sus esencias y evidenciaron la pluralidad de estéticas que conviven hoy día en el panorama danzario insular.

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

La Habana volvió convertirse en ciudad de la danza mundial con la edición 26 del Festival Internacional de Ballet Alicia Alonso. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

A poco menos de la mitad del año, el colectivo Teatro del Cuerpo Fusión, dirigido por Maritza Acosta, celebró su primer cuarto de siglo, con la presentación de un singular montaje de Las pericas, del dramaturgo y escritor Nicolás Dorr (fallecido en diciembre). Y apenas comenzado el verano, Circuba llegó para refrescar los ánimos y avivar tensiones a partir de la maestría y temeridad de los artistas cubanos y foráneos que se presentaron en la capital y otras provincias del país.

Luego de los agitados julio y agosto, el Festival Nacional de Teatro de Camagüey se reafirmó como la plaza escénica que es. Evidenció limitaciones y crecimientos, así como la necesidad de búsquedas y replanteos otros en su concepción curatorial.

Casi al terminar el año, los balletómanos se deleitaron con el 26º Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso que, por primera vez desde su fundación en 1960, y por razones de enfermedad, no contó con la presencia física de su principal y más entusiasta promotora. No obstante, su virtuosismo y liderazgo se percibieron en cada una de las jornadas del evento, el cual estuvo dedicado a los aniversarios 70 de la fundación del BNC y los 75 del debut en Gisselle de la prima ballerina assoluta.

Fiesta de las formas y las imágenes

En el ámbito de las artes visuales, durante 2018 el Museo Nacional de Bellas Artes dominó el panorama, al organizar múltiples y variadas muestras, entre ellas la gran retrospectiva de Leandro Soto (abril-mayo). Le siguieron La memoria diseñada, con más de 240 carteles de cine concebidos entre 1960 y 2017 (junio-agosto); la exposición antológica Jesús de Armas: Drama y Utopía, sobre el destacado y poco reconocido animador, dibujante y pintor (septiembre-noviembre); y, cerrando el año, La imagen sin límites, una antología de 100 obras de 50 artistas, ideada por el ensayista y crítico Rafael Acosta para resumir casi 180 años de fotografía en Cuba.

En julio y agosto el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam propició el diálogo entre jóvenes artistas cubanos y 10 creadores residentes en Francia, quienes integraron una comitiva enviada por la Bienal de Lyon. Llegaron gracias al proyecto Rendez-vous, muestra itinerante y plataforma para difundir por el mundo a noveles artífices.

A propósito del 3er Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, en octubre fue inaugurada en el Pabellón Cuba la exhibición de jóvenes creadores La tierra dada. Más de 70 exponentes del arte contemporáneo cubano participaron en una muestra caracterizada por lo heterogéneo de las estéticas y manifestaciones exhibidas, que invitó a reflexionar sobre los conceptos de territorio, territorialidad y lo nacional. Entre quienes participaron estuvieron estudiantes y graduados de las escuelas de arte cubanas.

Riqueza patrimonial

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

Las Parrandas del centro de la Isla son únicas de su tipo. (Foto: tainotours).

El año comenzó con la declaración del punto cubano como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, hecho que se consolidó poco después, con la acreditación definitiva de esta manifestación artística que promueve el diálogo intercultural.

Debido a su diversidad temática y elementos populares identitarios, únicos en Cuba y en el mundo, las parrandas de la región central de la Isla también merecieron el reconocimiento de la Unesco, el pasado mes de noviembre. La perdurabilidad de esta tradición por más de 200 años, y su valor cultural, la hacen auténtica y presencia ineludible en el patrimonio inmaterial.

Trinidad, la tercera villa fundada por los conquistadores españoles, fue declarada Ciudad Artesanal del Mundo, por el Consejo Mundial de Artesanías. Las creaciones trinitarias (barro, pinturas, tejido) sobrepasan las fronteras de la ciudad, son expresiones de una identidad cultural propia y sostenida en el tiempo por varias generaciones de artesanos.

Otro hecho de relevancia: el Ballet Nacional de Cuba fue incluido en la lista del Patrimonio Cultural de la Nación, por ser una expresión con rasgos esenciales de la cultura cubana. Asimismo, el changüí –género musical y danzario guantanamero-, y la obra literaria, los bienes personales y la residencia del escritor Alejo Carpentier merecieron esta distinción, otorgada por el Ministerio de Cultura.

Nuestro patrimonio también brilló en encuentros ya tradicionales: la Fiesta del Fuego (Santiago de Cuba), las Romerías de Mayo y la Fiesta de la Cultura Iberoamericana (Holguín), entre otros.

Comienza 2019 y ya el Ministerio de Cultura empieza a dar pasos hacia el cumplimiento de las prioridades que trazara para los próximos 12 meses. Según su titular, Alpidio Alonso, esa labor se centrará, entre otras acciones, en perfeccionar los programas de desarrollo cultural, profundizar el diálogo con los artistas y escritores,  elevar la calidad de la programación que ofrecen las instituciones, garantizar la satisfactoria puesta en marcha de la política aprobada para el cine cubano (reconoce el papel del creador audio-visual independiente), actualizar los planes de estudio de la enseñanza artística y revitalizar el movimiento de artistas aficionados.

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

El programa Lecturas de Verano (habitual durante julio y agosto), mostró que un uso más extendido de las nuevas tecnologías podría aumentar el interés de los jóvenes por la literatura. (Foto: ALEJANDRO RODRÍGUEZ LEIVA/ACN)

 

ALGUNOS PREMIOS NACIONALES DE 2018

Danza: Miguel Iglesias, director de Danza Contemporánea de Cuba (DCC).

Teatro: Armando Morales, director del Teatro Nacional de Guiñol de Cuba.

Cine: Miriam Talavera, editora y directora.

Artes plásticas: José Ángel Toirac.

De Patrimonio Cultural por la Obra de Toda la Vida: Arquitecto Omar López, quien dirige la Oficina del Conservador de Santiago de Cuba.

Cultura Comunitaria: Cristina Varona Bandera, de Camagüey, y Feliciano Escobedo Batista (Cianito), de Granma (en la categoría de Personalidad).

Arquitectura: Arquitecto. Irán Millán Cuétara, Conservador de Cienfuegos.

De Periodismo José Martí Por la Obra de la Vida: Elson Concepción Pérez, Manuel Guerrero Torres y Tomás Oliveros Estrada.

CULTURA 2018: 365 días sin perder el aliento.

El maestro Chucho Valdés, compositor y pianista, lideró en el Festival de Jazz. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

 


Redaccion Cultura e Historia