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Publicado el 14 Diciembre, 2018 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

Huahua, aceptarnos desde nuestras esencias

La diversidad identitaria de las culturas autóctonas del Sur, también, tienen un espacio en la cita cinematográfica habanera
Huahua, aceptarnos desde nuestras esencias.

Huahua ya ha sido exhibida en otros espacios donde ha generado polémicas y diversos estados de opinión. (Foto: habanafilmfestival.com).

Por: ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

Fotos: Cortesía CITLALI ANDRANGO

Cómo educar a su primogénito, sin desdeñar las tradiciones e identidades originarias, preocupa a una joven pareja de Ecuador, tras conocer la noticia de que en pocos meses serán padres; ese es el tema central que aborda Huahua (Niño), del realizador de ese país Joshi Espinosa Anguaya, presentado durante las jornadas del 40º Festival.

Este audiovisual sigue una perspectiva autorreferencial para ahondar en la problemática de las identidades en medio de la sociedad ecuatoriana actual. Ella –Citlali Andrango, actriz y productora de la obra- está muy vinculada a su comunidad Turucu, en Imbabura. Es hija de padre indígena y madre mestiza mexicana, pero no habla el quitchua, la lengua autóctona. Sin embargo, él –intérprete y realizador de la película- pertenece a una familia de migrantes otavaleños y por razones de diversa índole, aun cuando se ha mantenido distante de su comunidad de origen, domina el lenguaje indígena.

Esta circunstancia en la nación latinoamericana va siendo cada vez más frecuente. Por eso, ambos creadores tomaron de sus respectivas experiencias personales y concibieron una película con escenas de ficción, enlazadas a otras que responden a los preceptos del género documental por el carácter verídico de las intervenciones y las entrevistas realizadas, así como por la profundidad para desbordar los resultados de investigación propuestos.

De manera sugerente, el audiovisual plantea el conflicto que genera en la pareja el momento de orientar la pertenencia cultural de sus hijos en uno u otro grupo étnico (quitchua, runa o mestizo). Al propio tiempo, alude a diversos simbolismos propios de esas culturas, relacionados con el idioma, la música, el vestuario típico, las costumbres familiares y algunos elementos rituales predominantes en torno al acontecimiento de esperar un bebé.

Huahua, aceptarnos desde nuestras esencias.

Los vestuarios típicos y el lenguaje autóctono son algunos de los rasgos identitarios por los cuales aboga el documental.

Huahua deviene una obra interesante y necesaria. De forma coherente dialoga con el espectador contemporáneo justo en un momento en que la globalización pretende homogenizar nuestras diversidades y con ello, borrar los procesos culturales originarios del Sur.

La cuestión idiomática se aborda con mucha fuerza en el audiovisual por ser –quizá- uno de los aspectos en que se percibe más la dispersión identitaria de los herederos de dichas comunidades. Aunque no el único.

Joshi Espinosa y Citlali Andrango se han propuesto redimir aquellos extravíos de otras épocas en que muchas familias indígenas y mestizas, por seguir las convenciones sociales y acallar elementos puramente discriminatorios, exigieron a sus descendencias el dominio perfecto del español, a modo de requisito indispensable para la subsistencia en las urbes citadinas.

Así aquellos niños de entonces, hoy adultos jóvenes, apenas hablan su lengua autóctona: el quichua. Este fenómeno, que ya comienza a dar señales de alarma, amenaza con anular poco a poco la diversidad cultural indígena.

La cinta se sustenta en muchísimas entrevistas realizadas a expertos; académicos quichuas, especializados en el tema de la identidad; y a personas con una experiencia de vida similar y quienes, como los protagonistas de esta historia, debieron transitar por un proceso de autoidentificación para definir los derroteros a seguir en la educación de su futura prole.

Huahua trae consigo un mensaje de universalidad, al plasmar cuánto determina la influencia materna a la hora de decidir la cultura e identidad que identificará a los hijos, tal como ocurre otras muchas culturas del mundo; en tanto insta a una mayor y más activa participación paterna en asuntos tan relevantes para la vida de cualquier ser humano.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez