1
Publicado el 3 Diciembre, 2018 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

MÚSICA CONTEMPORÁNEA

Profecías y urgencias

Homenajes, estrenos mundiales y aportes estéticos lideraron en el Festival de La Habana
Profecías y urgencias.

El maestro Guido López Gavilán presidió el fructífero evento.

Por SAHILY TABARES

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

¿Qué razones motivan a compositores e intérpretes para seducir el alma de generaciones? ¿Los más jóvenes renuevan códigos y géneros? ¿Quién puede recordar piezas relevantes sin haberlas escuchado? Nos preguntamos tras disfrutar jornadas dedicadas a la música de cámara, coral, electroacústica, que protagonizaron figuras de los Estados Unidos, Suiza, Puerto Rico, México, Bolivia, Cuba.

El pluralismo, las nuevas tecnologías, los estilos, incluso las modas, nutren el quehacer de creadores que reconocen la legitimidad raigal en culturas diversas y entregan esa esencia devuelta como formas artísticas de alta significación estética. Lo constató el XXXI Festival de La Habana de Música Contemporánea, en varias sedes donde apreciamos que las huellas y la renovación coinciden en mundos cada vez más cambiantes, con perspectiva dialéctica, pues la innovación en diferentes campos forma parte del mecanismo creativo sin convertirse en rutina.

Pensar la música, vivirla intensamente, devino fuerza transformadora de ideas, e inspiración, en Harold Gramatges, Argeliers León, María Matilde Alea, Alfredo Diez Nieto, Roberto Valera, Jorge Garciaporrúa, a quienes se rindió homenaje en la cuarta edición del coloquio La nostalgia del futuro, conciertos y clases magistrales. Además de retornar saberes y experiencias, durante el Festival perduró el liderazgo de conceptos, la información técnica, el interés por conocer hallazgos y prácticas de lo auténtico.

Profecías y urgencias.

La soprano Bárbara Llanes demostró su profesionalismo y calidad interpretativa.

Comprender lo más actualizado de la música contemporánea influye en el gusto, este no nace, se forma. Es preciso trasladar a los públicos ideas esenciales, entre ellas, que la cultura artística se mueve en el tiempo por ciclos en espiral ascendente –según ha reconocido el maestro Leo Brouwer.

La reactualización se logra con oídos y miradas atentas, urge conocer músicas que demandan inteligencia del escucha. Lo demostraron Leticia Armijo (México) en Namasté, recreada magistralmente por la soprano Bárbara Llanes; Wilma Alba Cal con sus obras Alguien que anda y Danzón No.2; José Víctor Gavilondo en Caracol Nocturno, junto al Ensemble Interactivo de La Habana; y nombres imprescindibles de todos los tiempos: Efraín Amador, Juan Piñera, Jorge López Marín, Electo Silva, Eduardo Martín Arturo Márquez (México), Boris Alvarado (Chile).

Los compositores no se contentan con lo hallado, indagan, perseveran en el acto creativo, son conscientes de que este requiere un desarrollo constante de estrategias, las cuales establecen principios del orden al combinar competencia técnica y valores estéticos, ambos interactúan, definen las jerarquías de los elementos musicales.

Lamentablemente, poco se promociona y difunde en Cuba la música clásica contemporánea. El festival propició un acercamiento a timbres, ritmos familiares, aunque después, en ocasiones, queda a la zaga el esfuerzo de compositores e intérpretes, individualidades, lenguajes, discursos, significados de tanta buena música.

Profecías y urgencias.

De Suiza, el dúo Innovación recreó piezas latinoamericanas y europeas.

El evento reveló una profecía: existen talentos apenas conocidos, e indicó urgencias, pues necesitan ser vistos, escuchados. Tampoco podemos olvidar a referentes indispensables, entre ellos, Juan Blanco (1919-2008), quien no solo fue el iniciador en Cuba del procedimiento de creación musical más influyente del siglo XX: la música electrónica. También alcanzó notoriedad por su intensa actividad como inventor, compositor, promotor, crítico y pedagogo, lo cual le otorga relevancia en los ámbitos nacional e internacional.

Es plausible el disco de reciente grabación Nueva música. Premios Uneac en composición, este incluye obras de autores galardonados en el Concurso de la organización; este, desde 1970 devino plataforma de reconocimiento de nuevos repertorios. El fonograma constituye “un pretexto para reunir a una generación reciente que asume el desafío de trascender las pautas sedimentadas por sus maestros, pero sin desconocer las rutas trazadas por ellos”, precisa Ailer Pérez, musicóloga, en la nota discográfica.

Lideran nuevos códigos y valores estéticos en la música contemporánea renovada para todos los tiempos.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares