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Publicado el 14 Enero, 2019 por Delia Reyes Garcia en Cultura
 
 

FERNANDO DEWAR WEBSTER

¡¿A mí qué?!

Como la de un autodidacta defensor del son tradicional, según él mismo, podría definirse la labor del director del Septeto Santiaguero, agrupación ganadora en dos ediciones del Grammy Latino (2015 y 2018)
¡¿A mí qué?!

Los integrantes del septeto son Inocencio Heredia, Giraldo Bravo, Rudens Matos, Alain Dragonic, Gabriel Montero, Carlos Danger, Dayron Robert y Fernando. (Foto: www.cubasoyyo.com).

Por DELIA REYES GARCÍA

La posibilidad de obtener otro Grammy Latino por el Mejor Álbum Tropical Tradicional, al menos en tan breve tiempo, ni siquiera le pasaba por la mente a Fernando Dewar Webster, director del Septeto Santiaguero, cuando en una cálida noche santiaguera dialogó con BOHEMIA para contarnos un poco de su pasión por la música cubana.

La historia de 2015, en la ciudad norteamericana de Las Vegas, volvió a repetirse. En aquel entonces se juntaron esta agrupación y el cantante dominicano José Alberto el Canario, para conquistar igual lauro con el fonograma No quiero llanto-Tributo a Los Compadres. Ahora, tres años después, arrasan con el disco A mí qué, coproducción de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) de Cuba, y Los Canarios Music, de República Dominicana.

El disco incluye piezas del repertorio sonero tradicional como La guarapachanga, de Juan Rivera Prevot; El guararey de Pastorita, changüí de Roberto Baute Sagarra; Demuéstrame tú, de Joseíto Fernández; Santa Bárbara, de Celina y Reutilio; Qué te hace pensar, de Ricardito Pérez; Convergencia, de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra; Me tenían amarrado compé, de Ñico Saquito y Guillermo Rodríguez; No me voy a disgustar, de Joseíto Beltrán; y A mí qué, de José Bautista Guerra.

Al éxito también tributaron los cantantes Gilberto Santa Rosa, Pancho Céspedes e Iván Antonio; y los músicos Alexander Abreu (trompetista), El Prodigio (acordeón), Orlando Valle (flautista), Edwin Colón Zayas (cuatrista), y los rumberos Rubén Bulnes y Ángel Valerino.

Confidencias

¡¿A mí qué?!

Aunque Fernando Dewar ha tocado todo tipo de música, decidió dedicarse completamente a la tradicional. (Foto: gettyimages.es).

“Nosotros ya teníamos cinco discos grabados con la disquera española Nube Negra. Luego comenzamos a trabajar con otra de Barcelona, y en 2011 salió Oye mi son santiaguero, que fue la primera nominación al Grammy. Dos años después volvimos a ser nominados con Vamos pa’ la fiesta, y tuvimos la suerte de contar en ese disco con Rubén Blades, Cheo Feliciano y José Alberto el Canario. A este último le propusimos la idea de hacer No quiero llanto-Tributo a los Compadres, que luego ganó el Grammy Latino y el Premio Cubadisco, en 2015.

“Fue un trabajo muy bonito e interesante, porque hicimos una selección de la obra de Los Compadres, tanto del dúo de Lorenzo y Reinaldo, como de Compay Segundo. Entonces, lo que iba a ser un disco sencillo, al final se convirtió en un doble, con 18 temas”.

Explica el tresero que los arreglos musicales los hicieron ellos mismos, excepto los de algunos temas en los que incorporaron instrumentos de cuerda, y los ayudó Giovanni Alcántara, productor de Eliades Ochoa.

Los mangos bajitos

El Septeto Santiaguero ya tiene una decena de fonogramas dentro de la música tradicional, el primero de estos, en 1996, llevó el nombre de la agrupación, con temas de diferentes autores. Los dos que le sucedieron fueron más pensados, viendo cuántas guarachas, boleros o sones se incluirían. Siempre trabajando con autores reconocidos en el pentagrama antillano.

“Pero ya con el cuarto disco, Los mangos bajitos, incluimos temas nuestros, de Inocencio Heredia, Rubén Matos, y dos míos. Nos probamos y compusimos para el género tradicional. Después, con la disquera de Barcelona, volvimos a buscar autores consagrados, con temas poco conocidos, como Échale tierra y tápalo, de Ñico Saquito. Luego vino Vamos pa’ la fiesta, más variado, incluso con danzones.

¡¿A mí qué?!

Las agrupaciones que se presentan en el Salón de los Grandes pertenecen al catálogo de la Agencia Son de Cuba, de la Egrem. (Foto: MARTHA VECINO ULLOA).

El 2 de febrero de 1995 surgió esta prestigiosa agrupación, continuadora del conjunto Melodías de ayer, que estuvo cultivando el género tradicional desde principios de la década que comenzó en 1960, hasta que la mayoría de sus integrantes se retiraron a principio de los años 90.

“Entré a Melodías de ayer en 1993, cuando era un conjunto. Yo estaba en otra agrupación, Sones de Oriente, y me pidieron que viniera para esta como director. Al principio no quería, pero después accedí”, confiesa Fernando.

Preferencias

 Quien escuchó al joven cantando en inglés, o baladas de moda, durante su época de estudiante, difícilmente podría augurar que dedicaría después su vida a cultivar el son tradicional. “He tocado todo tipo de música, pero cuando pequeño tenía un vecino experto en el tres y cantaba esas canciones. Eso se me quedó prendido para siempre. Cuando entré al preuniversitario en la Isla de la Juventud, había un septeto de aficionados y ahí comencé a tocar contrabajo, pues antes me acompañaba de la guitarra. Entonces decidí dedicarme completamente a la música tradicional”, explica.

Como Benny Moré, Polo Montañez (el Guajiro Natural), y otros, Fernando Dewar Webster es autodidacta. “No pasé escuelas. Al comenzar como músico profesional estuve en una de superación, pero no la pude terminar porque salía de viaje”.

Hijo de madre y padre jamaiquinos –de ahí sus apellidos–, algunos piensan que este músico es santiaguero. Pero no es así. Nació en Cayo Mambí, municipio holguinero de Frank País. Si bien, asegura, Santiago es su segunda cuna. Y recuerda cómo recibió total apoyo de los compatriotas santiagueros.

¡¿A mí qué?!

A mí qué, ganador del Grammy Latino 2018. (Foto: www.magazineampm.com)

“En las vacaciones estaba en un grupo de aficionados y nos contrataban para ofrecer espectáculos en instalaciones turísticas. Entonces me vi obligado a aprender un poquito más. Fui a ver a Fernando Masó, que tocaba en el Septeto Típico Oriental, y me enseñó algunas escalas con el tres. Luego vinieron otros como el Pinto, César Hechevarría, Aracelio Guerra, y también Pancho Amat, porque oigo mucho su música”.

De palo pa’ rumba

 El joven comenzó a estudiar en La Habana la Licenciatura en Construcción de Maquinarias, para ejercer como profesor en la enseñanza tecnológica, una perspectiva distante de sus inclinaciones. Pero también aprovechó aquel tiempo al máximo, en su interés por la música. No se perdió un solo festival de aficionados en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Como su familia se mudó para Santiago de Cuba, lo ubicaron allí al graduarse.

Pero ya había elegido su propio camino y tenía decidido cambiar de palo pa’ rumba. Su carrera pedagógica le sirvió no solo para impartir clases en la educación técnico-profesional, sino para la vida, para tratar a las personas, en especial las asignaturas de Pedagogía y Sicología. “Esas herramientas no están en desuso, siempre me sirven de algo”, resume.

Aunque en cuanto a trabajo ni Fernando ni el Septeto pueden quejarse, porque tienen mucha demanda en el exterior, todavía les queda por cumplir el sueño de una gira nacional. “Eso lo queremos hace años, pero no se ha concretado. Se lo estamos pidiendo al Instituto de la Música, pero la gira se pospone; tenemos esperanzas de que finalmente pueda realizarse ahora”.

Si bien ese anhelo sigue pendiente, la agrupación se ha presentado en múltiples escenarios del patio, como Camagüey, Guantánamo, Bayamo y Holguín; el Hotel Nacional, el teatro Karl Marx, la gala de los Premios Lucas y las casas de la música de Miramar y Galiano, en la capital. “Como pertenecemos a la Egrem, cada vez que vamos a La Habana, la empresa nos busca dónde actuar”.

Consejos a los bisoños

¡¿A mí qué?!

Este fonograma les dio el primer Grammy Latino, en la categoría de Mejor Álbum Tropical Tradicional, en 2015. (Foto: www.cubahora.cu).

 A Fernando le preocupa mucho el futuro de la música cubana, sobre todo con aquellos que la subestiman. “Les sugiero a los jóvenes músicos que beban del son, la guaracha, el bolero, presentes en casi todos los géneros, y en las fusiones más modernas. Cuando escuchas la salsa en América Latina, el elemento fundamental es el son. Igual sucede con otros ritmos, en el fondo siempre hay un tumba’o, algo de la música tradicional que surge precisamente por la fusión de raíces españolas y africanas. Puedes graduarte y ser el mejor instrumentista clásico, pero si no vas a tus orígenes, difícilmente podrás tocar algo improvisado”, valora.

En el Salón de los Grandes, de la Casa de la Trova Pepe Sánchez, el Septeto Santiaguero ocupa un lugar de honor. Con disciplina envidiable, sus músicos llegan mucho antes de iniciar la función para comprobar el sonido, los instrumentos… “Hoy vamos a tocar temas de los últimos cuatro discos, como Hay un run run. Empezamos suave, y luego subimos el ritmo, vamos a abrir con Cristinita. Nunca traemos un guion predeterminado, según la reacción del público, incorporamos los otros”, explica Fernando.

Esa noche, como suelen hacer, regalan a los asistentes una presentación de lujo.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia