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Publicado el 24 Enero, 2019 por ACN en Cultura
 
 

TROVA: aún seduce e inspira

En el centro de la Isla una fiesta trovadoresca cumple 23 años y reverdece tradiciones
TROVA: aún seduce e inspira.

Además de música, hubo encuentros con otros artistas y jóvenes escritores. (Foto: telecubanacan.icrt.cu)

Por BÁRBARA VASALLO

Una carpa ubicada en pleno parque Vidal, de la ciudad de Santa Clara, atrapaba a quienes transitaban por el lugar; si la música que se escuchaba, de autores varios, trasmitía al transeúnte la idea de que algo sucedía, el movimiento de jóvenes con guitarras al hombro no dejaba lugar a dudas: era enero, tiempo del Festival Longina, el más importante encuentro de trovadores de Cuba.

Por 23 años el proyecto de la Trovuntivitis ha organizado el evento y aglutinado a cantores del país y más allá, pues siempre llegan cultores procedentes de otros rincones del planeta, para compartir sus obras, confraternizar, descargar y trasnochar, porque, como corrobora Fidel Díaz Castro, director de El Caimán Barbudo, en Santa Clara por esos de días no se duerme, o solo el tiempo mínimo para recobrar fuerzas.

En la 23ª edición de la cita, los foráneos acudieron desde el sur: Argentina y Chile estuvieron representados por la agrupación Paraná-Berreta -sus integrantes, por primera vez en la Isla, nos regalaron música folclórica- y por Magdalena Matthey, cuya excelente voz cautiva al más sensible de los oídos.

Mujeres trovadoras se apropiaron de la obra de Violeta Parra y una de las noches, entre el ocho y el 13 del primer mes del año, renacieron los versos de la cantora, pródiga en décimas y en la música que perdura.

La Asociación Hermanos Saíz (AHS) es culpable de tanto ajetreo; ha puesto en jaque a la dirección de Cultura y a cuantos organismos e instituciones -por suerte cada vez son más- están dispuestos a apoyar. Así lo confirma Yatsel Rodríguez, su presidente en la provincia de Villa Clara, a quien, menos en su casa, se le puede hallar en cualquier sitio.

El público fue cómplice, se convirtió en promotor espontáneo, por teléfonos y tablets circularon programas del encuentro, discos. Y quien arribó a la ciudad encontró una puerta abierta y una ducha caliente para aliviar el cansancio de los pies.
En esta oportunidad el Longina fue dedicado a la décima improvisada y a Ela O’Farrill, figura de la cancionística cubana. Como novedad, plantaron la carpa en el parque, con atractivos para cualquier edad, encaminando pasos con buen tino, y los niños en la mira, para garantizar públicos mediatos y futuros.

TROVA: aún seduce e inspira.

El público colmó los espacios destinados a conciertos, presentaciones, peñas y descargas, como el patio del Museo de Artes Decorativas. (Foto: VÍCTOR GABRIEL OLIVA).

En días de Festival la urbe se mueve, el aire trae sonidos desde todos los puntos cardinales. Y en el cementerio de Caibarién no faltan flores frescas para Manuel Corona, autor de la inolvidable composición: En el lenguaje misterioso de tus ojos/ hay un tema que destaca: /sensibilidad […] Te comparo con una santa diosa/ Longina seductora cual flor primaveral […]

El teatro La Caridad, el Mejunje, la Casa del Joven Creador, la biblioteca provincial, el Museo de Artes Decorativas…, constituyen escenarios para trovar. Este año los organizadores extendieron a todos los municipios el encuentro, y también llegó a La Habana, Trinidad y Matanzas un preámbulo, bien acogido por trovadores y trovadictos.

Conciertos, peñas, presentaciones, descargas, no importa la modalidad, el Longina articula, es inclusivo; no desdeña otras manifestaciones artísticas, tampoco distingue entre intérpretes más famosos o menos, si son veteranos guitarreando, o si dan los primeros pasos. No hay consagrados ni noveles. Todos cantan y cuentan.

Por las calles, o como parte del público, se topan periodistas, productores, directores de televisión, amigos de toda la vida o conocidos de ayer, con el propósito común de llevarse una historia, descubrir una primicia y disfrutar de la canción de autor, inteligente, la que hace pensar y enriquece el alma.

Santa Clara ha vuelto a dar una lección: la Trovuntivitis, afianzada, se renueva una vez más con este Longina, que perpetúa la memoria de la antológica canción de Manuel Corona.(ACN).


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