TROVA: aún seduce e inspira
En el centro de la Isla una fiesta trovadoresca cumple 23 años y reverdece tradiciones
Además de música, hubo encuentros con otros artistas y jóvenes escritores. (Foto: telecubanacan.icrt.cu)
Por BÁRBARA VASALLO
Una carpa ubicada en pleno parque Vidal, de la ciudad de Santa Clara, atrapaba a quienes transitaban por el lugar; si la música que se escuchaba, de autores varios, trasmitía al transeúnte la idea de que algo sucedía, el movimiento de jóvenes con guitarras al hombro no dejaba lugar a dudas: era enero, tiempo del Festival Longina, el más importante encuentro de trovadores de Cuba.
Por 23 años el proyecto de la Trovuntivitis ha organizado el evento y aglutinado a cantores del país y más allá, pues siempre llegan cultores procedentes de otros rincones del planeta, para compartir sus obras, confraternizar, descargar y trasnochar, porque, como corrobora Fidel Díaz Castro, director de El Caimán Barbudo, en Santa Clara por esos de días no se duerme, o solo el tiempo mínimo para recobrar fuerzas.
En la 23ª edición de la cita, los foráneos acudieron desde el sur: Argentina y Chile estuvieron representados por la agrupación Paraná-Berreta -sus integrantes, por primera vez en la Isla, nos regalaron música folclórica- y por Magdalena Matthey, cuya excelente voz cautiva al más sensible de los oídos.
Mujeres trovadoras se apropiaron de la obra de Violeta Parra y una de las noches, entre el ocho y el 13 del primer mes del año, renacieron los versos de la cantora, pródiga en décimas y en la música que perdura.
La Asociación Hermanos Saíz (AHS) es culpable de tanto ajetreo; ha puesto en jaque a la dirección de Cultura y a cuantos organismos e instituciones -por suerte cada vez son más- están dispuestos a apoyar. Así lo confirma Yatsel Rodríguez, su presidente en la provincia de Villa Clara, a quien, menos en su casa, se le puede hallar en cualquier sitio.
El público fue cómplice, se convirtió en promotor espontáneo, por teléfonos y tablets circularon programas del encuentro, discos. Y quien arribó a la ciudad encontró una puerta abierta y una ducha caliente para aliviar el cansancio de los pies.
En esta oportunidad el Longina fue dedicado a la décima improvisada y a Ela O’Farrill, figura de la cancionística cubana. Como novedad, plantaron la carpa en el parque, con atractivos para cualquier edad, encaminando pasos con buen tino, y los niños en la mira, para garantizar públicos mediatos y futuros.
El público colmó los espacios destinados a conciertos, presentaciones, peñas y descargas, como el patio del Museo de Artes Decorativas. (Foto: VÍCTOR GABRIEL OLIVA).
En días de Festival la urbe se mueve, el aire trae sonidos desde todos los puntos cardinales. Y en el cementerio de Caibarién no faltan flores frescas para Manuel Corona, autor de la inolvidable composición: En el lenguaje misterioso de tus ojos/ hay un tema que destaca: /sensibilidad […] Te comparo con una santa diosa/ Longina seductora cual flor primaveral […]
El teatro La Caridad, el Mejunje, la Casa del Joven Creador, la biblioteca provincial, el Museo de Artes Decorativas…, constituyen escenarios para trovar. Este año los organizadores extendieron a todos los municipios el encuentro, y también llegó a La Habana, Trinidad y Matanzas un preámbulo, bien acogido por trovadores y trovadictos.
Conciertos, peñas, presentaciones, descargas, no importa la modalidad, el Longina articula, es inclusivo; no desdeña otras manifestaciones artísticas, tampoco distingue entre intérpretes más famosos o menos, si son veteranos guitarreando, o si dan los primeros pasos. No hay consagrados ni noveles. Todos cantan y cuentan.
Por las calles, o como parte del público, se topan periodistas, productores, directores de televisión, amigos de toda la vida o conocidos de ayer, con el propósito común de llevarse una historia, descubrir una primicia y disfrutar de la canción de autor, inteligente, la que hace pensar y enriquece el alma.
Santa Clara ha vuelto a dar una lección: la Trovuntivitis, afianzada, se renueva una vez más con este Longina, que perpetúa la memoria de la antológica canción de Manuel Corona.(ACN).






Gracias por su escrito en este reportaje
Sra BÁRBARA VASALLO .
La trova me parece que no ha pasado el tiempo
por lo menos en mi familia,claro siempre hay de
todo y las personas tenemos que oír a la Trova
con lo que nos guste a cosas muy especiales.
Ud sabe que hace bueno me parece que fue
por el 60 yo estuve en es Parque Vidal y bueno
las personas caminaban a su alrededor dando
vueltas a la redonda como el Parque de la Libertad
de Matanzas, yo tenía poca edad y entonces en
una de esas vueltas me encuentro a unos amigos
familia que seguían para Santiago pero nos
detuvimos para saludarnos y los grandes de edad
miraban como yo miraba a la hija de ellos que la
conocía y el papa para sacarnos de paso nos dijo
miren a los señores de las Guitarras como no cantan
solo sino hablan,eran no se parece trovadores de
esto era lo que quería contarle.
La joven esa y yo llevamos toda una vida de casados
nunca separados pero TROVADORES de aquella
notas musicales y la buena de hoy en día.
Muchas Gracias y Perdona .
JK