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Publicado el 3 Febrero, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

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Defender la credibilidad de los medios

La revolución digital derribó las fronteras que separaban las tres formas tradicionales de comunicación: el sonido, la palabra escrita, la imagen. En la actualidad las grandes corporaciones estadounidenses dominan la mayoría de las áreas de Internet, desde la infraestructura base hasta el comercio electrónico, los buscadores y el almacenamiento de datos
Defender la credibilidad de los medios.

Durante los programas informativos de fin de año, expertos en diversas disciplinas abordaron cómo la guerra cultural de símbolos, ideas, valores, hay que ganarla consolidando la ética y la espiritualidad de cada persona. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES

Pequeñas historias originan relatos visuales. Por doquier, las cámaras se multiplican a una impensada velocidad. La “realidad” depende de cómo la comunicación mediática la construye o reconstruye, el planeta vive conmociones de intensidad nunca antes conocidas.

La revolución digital derribó las fronteras que separaban las tres formas tradicionales de comunicación: el sonido, la palabra escrita, la imagen. En la actualidad las grandes corporaciones estadounidenses dominan la mayoría de las áreas de Internet, desde la infraestructura base hasta el comercio electrónico, los buscadores y el almacenamiento de datos.

Considerar la inteligencia de los públicos para que estos tengan una mayor incidencia sobre la producción de mensajes constituye una prioridad de la TV cubana. Desde esta perspectiva enfocaron sus análisis los equipos del sistema informativo, al concebir los resúmenes de 2018 sobre temáticas culturales, deportivas, internacionales, económicas, científicas y otras esferas del conocimiento y la práctica social.

Para ello contaron con el respaldo de guiones estructurados de manera coherente e ilustrativa, lo cual influyó en los valores informativos y de comunicación estética de cada espacio.

Periodistas, asesores, directivos, técnicos, son conscientes de que la televisión constituye una de las mediaciones históricas más expresiva del panorama contemporáneo, en este confluyen hibridaciones de géneros, disímiles formas enunciativas.

El abarcador y acucioso recorrido por eventos, festivales, cumbres, diálogos, debates, demostró que para cambiar lo negativo en las sociedades hay que transformar al ser humano, y las vías idóneas para lograrlo son la educación, la cultura.

Lenguajes y escrituras audiovisuales conforman la fragmentada vida urbana. No obstante las diferencias locales y regionales en el mundo, prolifera  una cultura que funciona mediante productos estandarizados.

Los colegas de la TV advirtieron en entrevistas, comentarios, reportajes, sobre el actual (des)orden mundial que implica múltiples dimensiones financieras, políticas, y genera desigualdades crecientes en todos los órdenes de la existencia. El poder de la cultura de masas se apoya en el hábil manejo de la industria organizada del consumo y de las redes de medios de comunicación que influyen sobre la conciencia individual y social mediante un despliegue publicitario con el propósito de asegurar la oferta y la demanda de productos en el mercado.

Durante los programas informativos de fin de año, expertos en diversas disciplinas abordaron cómo la guerra cultural de símbolos, ideas, valores, hay que ganarla consolidando la ética y la espiritualidad de cada persona.

Periodistas y estudiosos de diversas ramas de la política y las ciencias sociales reconocieron que el proyecto de subversión contra Cuba incluye un énfasis particular en la promoción del anticomunismo, de proyecciones antipatrióticas, anexionistas, que conducen a pensar en la restauración del capitalismo como sinónimo de progreso y desarrollo.

Desde diferentes puntos de vista, en esos recuentos se reafirmó un consenso mantenido en talleres académicos: la necesidad de realizar espacios televisuales en contraposición a la banalidad, el mal gusto, que proliferan en algunos sitios públicos y, en ocasiones, circulan por las redes sociales. Asimismo, se revisaron bibliografías, investigaciones e informes nacionales e internacionales, para recoger los testimonios de víctimas y maltratadores, acciones violentas que atentan contra las mujeres y las niñas en distintos lugares del orbe.

La programación informativa concebida por la TV cubana para despedir 2018 constató la eficacia de los géneros de opinión al problematizar y establecer un proceso dialógico con aristas de problemáticas y fenómenos políticos en los ámbitos nacional e internacional. De igual modo estuvo presente el periodismo hipermedia, con sus posibilidades de remitir mediante los hipervínculos a recursos en la web y motivar la participación de las audiencias.

Defender la credibilidad de los medios de comunicación con análisis certeros se mantiene como premisa en los informativos de la televisión cubana, que cumplirá 69 años en octubre.


Sahily Tabares

 
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