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Publicado el 13 Febrero, 2019 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

LITERATURA INFANTO-JUVENIL

Desenredando la madeja

La fiesta cubana del libro y la lectura reveló senderos otros para los más bisoños

Sobre qué, cómo y cuánto leen los más jóvenes discurrieron algunas de las jornadas teóricas de esta edición 28 de la Feria del Libro. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

Por: ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO
Fotos: Eduardo Leyva

A tenor de criterios contrapuestos, a veces la práctica cotidiana marca derroteros más allá o distantes de las reflexiones de versados. Con frecuencia y desde la posición del asiduo a la lectura, cuando un libro o conjunto de ellos, centellea desde el anaquel y atrapa la atención finalmente, casi siempre la elección sigue las sugerencias del título, un autor determinado y/o una materia en particular.

A ese mismo lector –aun siendo avisado y avezado en el tema- suele serle transparente en qué colección encaja el objeto de su potencial adquisición libresca. El dato necesario y orientador que brindan las colecciones al reunir las obras por género, diseño, formato e incluso, temática, pesa más en el ámbito editorial que en la opción definitiva de los propios lectores y más aún si ellos son niños y adolescentes, pues se sabe que sus preferencias literarias, por lo general, responden a las influencias y experiencias lectoras de sus mediadores más próximos, entiéndanse, padres, maestros, bibliotecarios.

En cuanto a producción editorial se refiere, en Cuba no abundan enrarecidos mecanismos de mercado condicionados por el número de ventas, al contrario, se ponderan las cualidades literarias y el poder enriquecedor de los contenidos.

Como la esencia y fin  radica en modelar lectores sagaces y comprometidos con una mirada crítica sobre lo que leen, las colecciones en la literatura para las nuevas generaciones juegan un rol primordial y otorgan identidad propia a los sellos editoriales.

En la medida en que dichas colecciones logren distinguirse por autores, géneros, temáticas o diseños, llegarán a ser más conocidas, seguidas y esperadas; entonces, los más jóvenes, sus padres y docentes tendrán una guía y un abanico amplio por donde decidir.

En este sentido, la fundación a partir del año 2000 de las ediciones territoriales, con infraestructura propia para la impresión, ha incrementado la producción de títulos y con ello, la visibilidad de autores hasta entonces prácticamente desconocidos. No obstante, todavía queda trecho por recorrer para derribar convencionalismos y abrazar propuestas literarias más sugerentes conceptual y estéticamente y cercanas a nuestra juventud.

Acerca de los caminos por donde transitan las colecciones cubanas dedicadas a esos públicos tan sensibles y vulnerables, se ahondó en el 15º Encuentro Teórico “Niños, Autores y Libros. Una merienda de locos”, organizado por la Editorial Gente Nueva, la cual para la ocasión no quiso pasar por alto su regreso a los predios de la Cabaña tras la reapertura del Pabellón Infantil Tesoro de Papel y, justo en esta  edición 28 de la Feria, alzó copas -con velitas en el cake e ideas locas incluidas- para celebrar los tres lustros del evento.

Reinventando sueños

Entre paneles de reflexión y presentaciones de títulos este Encuentro Teórico “Niños, Autores y Libros. Una merienda de locos” celebró sus tres lustros de fundado. (Foto: J. N. MARTÍNEZ)

En la sala Dora Alonso, del Complejo Morro-Cabaña, todo pareció transcurrir como en un toque de varita mágica.  Entre humos de incienso y el calor de nuestro abrasador invierno, fluyeron las presentaciones de algunas de las novedades, muchas todavía en camino del poligráfico a los estantes.

No faltó la consabida querella sobre qué y cuánto lee la gente menuda de casa. Y como toda fiesta –o merienda respetable- tampoco quedó a la zaga el reencuentro con obras y amigos: narradores, editores y poetas caribeños, en su mayoría visitantes repitentes a la mayor de las Antillas y su cita literaria.

Cortejando la segunda y última jornada, este refrigerio para chiflados bien cuerdos, tomó un cariz diferente con una epic battle (batalla épica) entre científicos amantes de la Ciencia Ficción y escritores cultores del género. La reyerta fraternal comenzó con el pie forzado propuesto o ¿impuesto? por el escritor cubano Yoss: “¿puede ser la literatura de ciencia ficción un medio de divulgación científica?”.

Ante el silencio perspicaz de los contendientes del bando literario, los científicos sacaron la cara con un “sí” dudoso, completado y rematado por los hasta entonces, rezagados escritores. Ambos grupos    coincidieron en que el género puede funcionar como vehículo para la difusión de los avances científicos y tecnológicos solo si se pretende contextualizar al lector a partir de cierto barniz o noción del fenómeno mencionado. Sin embargo, quedó claro que esta literatura llega a ser más acertada, mejor lograda, en tanto ni el más listo logre deslindar los límites entre relato y ciencia.

Sellaron la tarde, sesiones de premiación a los galardonados del Concurso La Edad de Oro, convocado por la Editorial Gente Nueva, y los laureles de La Rosa Blanca, que confiere la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Como cada año, el Encuentro Teórico “Niños, Autores y Libros. Una merienda de locos”, convidó a tomar distancia de los lugares comunes y apostar por obras más parecidas a los jóvenes de nuestros tiempos, desde un discurso antihegemónico y desasido de cánones tradicionales que, aunque no queramos, todavía lastran la literatura concebida para niños y jóvenes.

Instante para los lauros

En el contexto de esta Feria Internacional del Libro fueron conferidos los premios La Edad de Oro 2018 y La Rosa Blanca. Los primeros recayeron en las obras Picuala, de Elaine Vilar Madruga (Neo), en Teatro; Un mensaje sin leer, de Olga Montes Barrios (Kata Tjuta), en cuento; El circo de los asombros, presentado con el seudónimo Circense, en poesía; así como las menciones  Gaby y sus distinguidas amigas, de Yilian Morfa Quevedo (Emily), en cuento; y Más acá del Olimpo, del autor con el seudónimo Tania, también en poesía. En tanto La Rosa Blanca, conferida por la Sección de Literatura Infantil de la Uneac mejores títulos publicados, concedió laureles a Timoteo (Editorial Oriente), de Felipe Oliva Alicea, en el apartado de Álbum cuaderno, plaquettes y troquelados; Vuelos de Mariposas (Editorial Gente Nueva), de Raúl Martínez en la categoría de Ilustración; en esta misma sección se galardonó a Hanna G. Chomenko, por sus creaciones para la novela Pirataperro (Editora Abril). Igualmente, resultó agasajada la novela El amor de los gatos (Ediciones La Luz), de Daniel Zayas, en el apratdo de Libros.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez