0
Publicado el 5 Marzo, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV: literatura y cine ¿convite gustoso?

Ningún artista toma la realidad para copiarla, sino con el fin de apropiársela desde la visión de nuevas significaciones estéticas y humanistas. La libertad creativa de los realizadores propicia una perspectiva que trasciende los ámbitos cinematográficos y literarios, así como encontrar inmanencias de textos verbales e icónicos
AQUÍ, LA TV: literatura y cine ¿convite gustoso?

Hay que privilegiar en la programación televisual narrativas de calidad artística. Lamentablemente, no todos los espacios son favorecidos. Un ejemplo es La séptima puerta (Cubavisión, viernes, 10:30 p.m.), con guion y conducción del crítico Rolando Pérez Betancourt, quien aporta valoraciones sobre filmes de interés. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES

Ante la pantalla televisual (en el espacio Grandes Series, en el canal Multivisión) disfrutamos del espectáculo: en el gran salón de baile a ritmo de un vals las cámaras nos guían la mirada hacia el triángulo amoroso entre la joven princesa Kitty, el oficial Vronsky y Anna Karenina, personaje homónimo de la obra clásica de León Tolstói, llevada en 2012 al audiovisual por Joe Wright, quien interiorizó el imaginario del escritor ruso. Imposible escapar a la sutileza psicológica de la memorable secuencia fílmica, esta induce múltiples emociones en cada espectador.

Ningún artista toma la realidad para copiarla, sino con el fin de apropiársela desde la visión de nuevas significaciones estéticas y humanistas. La libertad creativa de los realizadores propicia una perspectiva que trasciende los ámbitos cinematográficos y literarios, así como encontrar inmanencias de textos verbales e icónicos. Las artes suelen fecundarse unas a otras mediante la incitación del nivel temático y de las formas expresivas. La cultura patentiza esa relación gustosa.

Los diálogos entre las manifestaciones surgen durante procesos más complejos que la adaptación, pues facilitan transmutaciones de lenguajes, matices, sutilezas, sin reducir las posibilidades infinitas de cada referente. Toda actitud o situación humana tiene un marco convencional en géneros dramáticos, de ellos se nutren las ficciones fílmicas que en dependencia del compromiso ético de guionistas y realizadores fomentan la conciencia sobre la necesidad de forjar una cultura de justicia de género, de respetar y amar la naturaleza y solidarizarse con los menos favorecidos, pues por doquier crecen el racismo, el culto a las armas, la violencia en variantes diversas.

Asimismo, no olvidemos que los soportes electrónicos influyen en las dinámicas relaciones establecidas por las maneras de leer, incluso estas cambian mediaciones ejercidas tradicionalmente por el maestro, la escuela, la biblioteca.

En ellas lideran confabulaciones entre el texto literario y el texto audiovisual, las cuales influyen en el crecimiento humano, sobre todo cuando se aprovechan todas las posibilidades creativas, técnicas, productivas, para captar el interés de las audiencias.

Las transformaciones de lo simbólico y de la producción de sentido motivan comprender que hacer televisión es una reflexión pensada y diseñada desde un nuevo ecosistema comunicacional que articula ver y leer de manera participativa.

¿Qué hacer ante la avalancha de productos comunicativos de fácil deglución, los cuales circulan por diferentes vías? Ante todo, privilegiar en la programación televisual narrativas de calidad artística. Lamentablemente, no todos los espacios son favorecidos. Un ejemplo es La séptima puerta (Cubavisión, viernes, 10:30 p.m.), con guion y conducción del crítico Rolando Pérez Betancourt, quien aporta valoraciones sobre filmes de interés, muchos de ellos se estudian en niveles de la enseñanza artística y general: Macbeth, Doce años de esclavitud y Las estrellas de cine no mueren en Liverpool.

Tampoco son promocionados de manera sistemática Letra fílmica (CE, martes, 9:30 p.m.) y Cinema Habana (Canal Habana, miércoles, 9:45 p.m.). El hábito se construye, exige una cosmovisión otra, en la actualidad resultan insuficientes los anuncios en las carteleras y en la prensa.

De acuerdo con Martín-Barbero: “Hablar de comunicación significa reconocer que estamos en una sociedad en la cual el conocimiento y la información han entrado a jugar un papel primordial, tanto en los procesos de desarrollo económico como en los de democratización política y social”.

Las ediciones de la Feria Internacional del Libro pueden contribuir al fortalecimiento de estrategias referentes a la divulgación de títulos y autores poco vistos en la pantalla. Mantener alianzas entre las instituciones propicia el desarrollo de ideas y acciones conjuntas que deben acompañarse de realizaciones concretas.

Los valores culturales, estéticos y éticos no son solo contenidos para diseminar en cada programa, sino también una práctica vital imprescindible en nuestra televisión de servicio público, dirigida al ciudadano. Por eso su esencia es integradora de lo cultural y lo educativo, en el sentido de generar opiniones, pensamientos, reconocimiento de lo propio.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares