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Publicado el 24 Marzo, 2019 por Prensa Latina en Cultura
 
 

Blondie en Cuba, conciertos para no olvidar

Blondie en Cuba, conciertos para no olvidar.

Foto: cubasi.cu

Nadie lo dude. La actuación del grupo estadounidense Blondie en Cuba sucedió, convirtiéndose en un hecho casi milagroso que se recordará como histórico en los próximos años.

El concierto, uno de los más significativos para la nación y la cultura cubanas, ocurrió por partida doble el pasado 15 y 16 de marzo en el teatro Mella de La Habana, con una sala abarrotada de público de todas partes del mundo.

La banda cultora del pop-rock y el llamado new wave, puso a prueba su virtuosismo musical, ese que cientos de melómanos cubanos disfrutaron durante los años 70 del siglo pasado, quizás por la frecuencia de una radio o las imágenes retorcidas de una vieja televisión.

Pero ese ensueño quedó en el pasado. La emblemática formación integrada por Deborah Harry (vocalista), Christopher Stein (guitarra), Leigh Foxx (bajo), Matt Katz-Bohen (teclados y sintetizadores) y Tommy Kessler (guitarra) estuvo en carne y hueso sobre el escenario.

Desde su arribo medio teatro quedó de pie, las manos fueron al aire, las cabezas retumbaron de un lado a otro y un coro gigantesco acompañaba el estribillo de cada canción que tantos recuerdos trajo a una buena parte del auditorio.

Para la ocasión, sin embargo, no quisieron estar solos. La música cubana también puso lo suyo con la presentación del grupo Síntesis y el cantante David Torrens, quienes fungieron de teloneros de las míticas estrellas del punk-rock.

Obviamente, ya no eran los mismos jóvenes que debutaron en el neoyorkino club CBGB de los Estados Unidos, cuando rompieron con los patrones sonoros y los ideales izados por el movimiento hippie y la industria musical de entonces.

Sin embargo, intactos están aún la pasión y el frenesí de hace 40 años. El carisma, la acertada proyección escénica, el sutil empleo de la voz y el ingenio de los instrumentistas demostraron su excelente salud musical.

Durante casi dos horas el fenómeno Blondie estuvo en escena con temas de su más reciente álbum de estudio titulado Pollinator y, por supuesto, otros clásicos como Call me, Atomic, Dreaming y Heart of my glass (Corazón de Cristal).

Precisamente, este último sencillo cerró la mítica noche. Blondie conquistó el corazón de los aficionados y la cantante de 73 años cumplió su promesa, esa que hizo a los fanáticos locales cuando aseguró regalaría un caluroso saludo y el mejor show.

Hemos deseado estar aquí por mucho tiempo, gracias por hacerlo realidad, ¿están felices?, preguntó al público Harry a quien los espectadores, especialmente los de la isla, respondieron con un auténtico yes con puro acento cubano.

Las muestras de cariño de los seguidores cubanos dejaron satisfechos a los integrantes de la formación, tal así que la fabulosa vocalista se despidió de Cuba con un mensaje de agradecimiento por la hospitalidad, la entrega y la admiración.

Muchas gracias, La Habana, mucho amor, redactó Harry en su perfil de la red social Twitter el 17 de marzo y dos días después añadió: (…) Fue un honor compartir el escenario con Síntesis y David Torrens (¡y algunos fanáticos entusiastas!) (…)Increíble viaje e intercambio cultural.

Por su parte, los internautas publicaron fotografías y videos del intergaláctico concierto y escribieron mensajes de sobrado cariño.

Blondie sigue tan perfecto como siempre, todavía suena genial después de todos estos años, me quiero ver así cuando tenga 70, Dios qué voz tan querubínica! luces fabulosa Debbie, twitearon los usuarios.

Una vez más, Cuba afrontó las políticas arbitrarias del gobierno estadounidense dispuestas a estrechar el cerco económico y socio-cultural de esta nación.

Así, escribió otro capítulo de hazañas como ocurriera el 25 de marzo de 2016 en esta ciudad con el debut de la británica banda The Rolling Stones y otros acompañantes de gran calibre como los músicos Bernard Fowler y Darryl Jones.

Y dicho esto vale la pena rememorarlo. El concierto de sus Majestades Satánicas estuvo en las primeras planas de los diarios del mundo e incluso fue destacado por su simbolismo en palabras del presidente en Asia de la compañía AEG Live, Adam Wilkes, a cargo del show.

El notición se dio casi a la par de otro hecho histórico que fue la visita, cuatro días antes, del presidente de Estados Unidos Barack Obama de quien se presumía sería el vaticinador de una nueva era entre ambos países.

El cambio nunca llegó y la política estadounidense se recrudeció aún más el 20 de enero de 2017, cuando asumió el poder de la Casa Blanca el magnate Donald Trump. Sin embargo, el 2016 marcó un punto de inflexión dentro de la política hostil de los Estados Unidos contra Cuba.

Motivados por muchas razones, fue ese mismo año que arribó al Paseo del Prado de La Habana la prestigiosa casa francesa de modas Chanel, con una pasarela de su nueva colección titulada Crucero.

En igual período llegaron el Patriarca de Moscú y de toda Rusia, Kiril, y el papa Francisco para dar lugar al primer encuentro entre los jefes de la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Iglesia católica.

Cuba estaba de moda entonces y La Habana se volvió similar a Florencia, capital de Italia entre 1865 y 1871, desde donde germinó el más importante movimiento cultural de la Europa Occidental durante los siglos XV y XVI.

Ahora sin demasiado apogeo, la Ciudad Maravilla próxima a sus 500 cumpleaños, no deja de prestigiarse con la visita de insignes figuras del mundo de las artes, tal y como sucediera hace unos días con los actores estadounidenses Susan Sarandon y Owen Wilson.

Semejantes acontecimientos demuestran la posibilidad real de fomentar el respeto, el amor, la paz y la libertad entre las naciones, y lo mucho que tiene para brindar Cuba por su riqueza y diversidad cultural, incluso a potencias como Estados Unidos. (Prensa Latina).


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