0
Publicado el 11 Marzo, 2019 por ACN en Cultura
 
 

Dulces caseros, cubanía, sabor, tradición

La llegada a la Isla de pobladores de otras regiones del mundo introdujo también las tradiciones culinarias de aquellos y la mezcla con los platos típicos cubanos creó nuevas opciones al paladar, que todavía hoy se mantienen en la preferencia
Dulces caseros, cubanía, sabor, tradición.

Los casos de guayaba formasn parte de nuestro patrimonio culinario. (Foto: recetacubana.com).

Por MAGALY ZAMORA MOREJÓN

Aunque en nuestros días son comunes las dulcerías con su variedad de opciones hechas a base de harina de trigo, nada iguala el sabor de los dulces elaborados por las abuelas.

Cuentan que en tiempos de la colonización, las frutas eran hervidas en melado de caña como parte de la comida diaria de los esclavos negros para favorecer sus energías en el duro trabajo y que este es el embrión de los dulces caseros cubanos.

Con el tiempo se desarrollaron otros métodos de cocción y los deliciosos manjares secos, en pastas, jaleas, en conservas de almíbar y pulpas trascendieron el marco de los barracones para apoderarse del gusto de los señores y de la población en general.

La llegada a la Isla de pobladores de otras regiones del mundo introdujo también las tradiciones culinarias de aquellos y la mezcla con los platos típicos cubanos creó nuevas opciones al paladar, que todavía hoy se mantienen en la preferencia.

De España nos llegó gran parte de la repostería que hoy conocemos, como las torrejas o torrijas de rebanada de pan mojadas en leche, rebozadas con huevos, fritas y bañadas con almíbar, al igual que la natilla.

La primera mitad del siglo IXX legó las panetelas, el budín, la jalea de membrillo, los merengues y las gelatinas, también provenientes de ultramar.

Sin embargo, la influencia foránea nunca ha logrado desplazar el prestigio bien ganado de aquellos platillos surgido del ingenio de los cubanos, como el boniatillo, el coquito quemado y la cremita de leche, la natilla de chocolate, el majarete, el buñuelo de yuca y la mermelada de guayaba.

Es común en los hogares preparar alguno de estos manjares fundamentalmente para los domingos, cuando los niños están en casa o las amistades se visitan y para ello se aprovechan las frutas disponibles en el mercado, como la papaya o la guayaba, e incluso los panes que no se consumieron durante la semana pueden convertirse en deliciosas torrejas o pudín.

Cada región del país tiene sus tradiciones específicas en este sentido y sus aportes a la repostería nacional, así por ejemplo, mientras Guantánamo deleita con sus cucuruchos de coco, el arroz con leche, ya extendido a lo largo del país, es oriundo de La Habana.

Pero independientemente del lugar de la Isla donde te encuentres, siempre podrás distinguir, por su inconfundible sabor, entre el dulce salido de la cocina de un hogar cubano y el proveniente de una industria conservera. (ACN).


ACN

 
ACN