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Publicado el 18 Marzo, 2019 por ACN en Cultura
 
 

INGENIO DOLORES

Huellas de opulencia y esclavitud de la industria azucarera

La historia recoge que el ¨ Dolores¨ tenía su campanario y una especie de ferrocarril tirado por bueyes, que llevaba el azúcar y otras provisiones hasta las costas de Caibarién.

Foto: radiocaibarien.icrt.cu

Luz María Martínez Zelada

Caibarién, Villa Clara, 17 mar (ACN) En el viejo caseron y sus alrededores, de lo que fue otrora el ingenio Dolores, en la segunda mitad del siglo XIX, habitan leyendas sobre la percepción del sonido de gruesas cadenas en roce con el piso, el balanceo de sillones y pasos de personas, en las noches.

Algunos vecinos declaran sentir el lamento de esclavos azotados por sus dueños y otras historias, vinculadas al que fue uno de los ingenios importantes de Cuba para la producción azucarera.

Ubicado en el municipio de Caibarién, en el norte de Villa Clara, se halla el poblado de Dolores, hoy productor de cultivos varios, antaño coloso en el proceso fabril del dulce grano en un central construido en 1854, inmueble que aún conserva su maltrecha torre, la segunda más alta de la Isla entonces.

Los dueños de la fábrica contaban con una gran dotación de esclavos para las labores domésticas y agrícolas del cultivo de la caña de azúcar y su quehacer industrial, además coexistían cafetales y palmares, símbolos de un esplendor basado en el maltrato y la opresión.

Como era usanza en la época, los amos levantaron allí una bella casona en 1872, reflejo de una notable economía de la cual quedan aún elementos de su arquitectura, muy deteriorada.

Lo más llamativo todavía es la torre, que tuvo una enorme campana de hierro, cuyo tañido llamaba a la dotación de esclavos, dispersa en las más de mil 600 hectáreas que conformaban el patrimonio.

La historia recoge que el ¨ Dolores¨ tenía su campanario y una especie de ferrocarril tirado por bueyes, que llevaba el azúcar y otras provisiones hasta las costas de Caibarién.

El ingenio fue asaltado por las fuerzas mambisas el 20 de julio de 1869 y durante la guerra de 1895, recibió fuego de artillería justo el primer día del año 1897, a pesar de no estar en producción.

En 1894 los hornos soterrados de la fábrica se apagaron y fue su última zafra, la Guerra estaba a punto de estallar de nuevo y el clima político era tenso.

Durante construcciones realizadas en el siglo XX, en los alrededores de las ruinas del “Dolores,” se desenterraron grilletes, cadenas y restos de cepos, junto a otros aditamentos de tortura o castigo, con los cuales los amos dominaban las dotaciones.

Erguida aún, la torre muestra su antiguan hidalguía, atalaya y casona que debieron corren mejor suerte y sobre todo la primera, las cuales aún esperan por una posible recuperación antes que sea demasiado tarde.


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