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Publicado el 29 Marzo, 2019 por Bárbara Avendaño en Cultura
 
 

Sahily Tabares, una eterna insatisfecha

Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro por la obra de la vida 2019 honra a la revista BOHEMIA
Sahily Tabares, una eterna insatisfecha

Foto: ANARAY LORENZO

Por BÁRBARA AVENDAÑO

Hay triunfos que al conocerlos emocionan tanto o más que si fueran propios. Esa sensación experimenté al anunciarse los galardonados con el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro por la obra de la vida 2019, que otorga el Ministerio de Cultura, y comparten esta vez los periodistas Sahily Tabares Hernández, Frank Padrón Nodarse y Yuris Nórido Ruiz Cabrera.

El reconocimiento por la consagración al periodismo, en especial al cultural es, en el caso de Sahily Tabares Hernández, de la revista BOHEMIA, motivo de orgullo para el colectivo de la publicación centenaria. Y es que en sus páginas han visto la luz los textos inteligentes, críticos y educativos de nuestra colega por más de 20 años, de los treinta dedicados al ejercicio de la comunicación en los medios de la prensa escrita, radial y televisiva.

En lo particular, he tenido la dicha de ver crecer a Sahily profesionalmente desde que juntas participáramos en la fundación del periódico Bastión, y seguirla en Granma, su antesala de BOHEMIA, así como estar a su lado cuando se graduó de doctora en Ciencias sobre Arte.

La experiencia en el oficio la llevó a brindar sus saberes a los estudiantes de periodismo en la Universidad de La Habana; y el prestigio logrado la hizo merecedora de presidir el Círculo de Cultura en la Unión de Periodistas de Cuba, y pertenecer a las secciones de Radio y de Crítica e Investigación de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Creatividad, espíritu de superación constante, respeto por el lector y uso de las ciencias como herramienta indispensable para fundamentar cualquier tema, guían cada entrega de Sahily. Así lo ratifica en sus palabras de agradecimiento durante la ceremonia: “En mi caso personal, soy una eterna insatisfecha con lo que escribo y así seguirá siendo… Una de mis mayores satisfacciones es seguir luchando juntos por el reconocimiento, el liderazgo y la valoración legitimadora del periodismo y la crítica cultural que día a día exige rigor, disciplina, discernimiento, siempre presionados por la hora del cierre”.

Foto: ANARAY LORENZO

El jurado del certamen -integrado por Guillermo Vilar, Mireya Castañeda Luis Morlote Rivas, Pedro de la Hoz, y Magda Resik, todos merecedores de dicho galardón en la historia del Premio-, tuvo a su cargo la valoración de más de 30 nominados propuestos por los medios de prensa y el sistema de instituciones culturales.

Así, también confirió un galardón especial por la obra de la vida a Miguel Barnet Lanza, escritor, ensayista, etnólogo y poeta, quien ha ejercido el periodismo en Cuba y en distintos medios de prensa del continente, de manera simultánea a su responsabilidad como presidente de la UNEAC y de la Fundación Fernando Ortiz. A su vez, entregó un reconocimiento a la emisora Habana Radio, por sus 20 años dedicados a la difusión de la cultura.

El Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro fue instituido por el Ministerio de Cultura de Cuba en el año 1999 con carácter anual, a fin de reconocer a periodistas destacados en la labor de promoción cultural y en la defensa de la cultura nacional.

PALABRAS DEAGRADECIMIENTO

Palabras en la recepción del Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, a la obra de la vida, pronunciadas por Sahily Tabares Hernández, el 24 de marzo de 2019, en el Memorial José Martí, La Habana

Buenas tardes.

Muchas experiencias resultan embarazosas y difíciles como hablar de los estados de ánimo personales, en los que coinciden alegrías, asombro, gratitud, dudas, sí, muchas dudas. Y esta es una de esas experiencias.

Agradezco a los colegas del jurado este reconocimiento, el cual hoy me hace reflexionar sobre otras experiencias vividas día a día durante la dinámica que genera el periodismo cultural; nunca lo circunscribo a la literatura y las manifestaciones artísticas, pues considero que todo periodismo tiene que ser culto, en tanto cultivo de ideas, de pensamientos, de pensarnos y reencontrarnos.

Como disfruto mucho agradecer, debo hablar de mi gratitud eterna a quienes desde el ejercicio de la docencia me enseñan que se aprende todos los días. Imposible mencionar cada uno de esos nombres imprescindibles, son maestros y maestras muy queridos que estimulan mis lecturas, mi labor investigativa, las maneras de conocer y descubrir la creación.

Y agradezco infinitamente que el Premio de Periodismo Cultural nos haga pensar en José Antonio Fernández de Castro, quien inició su labor intelectual con la exploración de la cultura cubana del siglo diecinueve. Quizá poco conocemos su pensamiento o no tanto como lo merece. Él fue un hacedor de cultura, defendió la tarea diaria en la mesa de redacción con audacia, responsabilidad y compromiso político.

Vocación que sentimos desde el periodismo y la crítica cultural en otros contexto con múltiples desafíos ante los micrófonos, la cuartilla en blanco, las cámaras, las redes sociales y todos los artefactos que por diferentes vías y viajan de mano en mano. En mi caso personal, soy una eterna insatisfecha con lo que escribo y así seguirá siendo. También heredé esta inquietud del nunca olvidado profesor Juan Sánchez, hombre culto, sensible, audaz, quien me recibió en la histórica revista Bohemia donde he seguido aprendiendo, pues todos los días soy consciente -como he escrito-, que la cultura no se transmite por ósmosis, hay que estudiar, estudiar, estudiar.

Sahily Tabares, una eterna insatisfecha.

El presidente de la Uneac, Miguel Barnet, tras recibir su premio. (Foto: ANARAY LORENZO9.

Agradezco al periodismo y a quien fuera mi jefe en el periódico Granma, el crítico Rolando Pérez Betancourt, los estudios en la Universidad de las Artes (ISA) a donde llegué para realizar coberturas periodísticas y he podido desarrollar la curiosidad individual aferrada siempre a los instrumentos de las ciencias. No han sido allí la maestría y el doctorado dos caminos para llegar, sino para agregar nuevas interrogantes al quehacer cotidiano, a la vida, a la sociedad.

La conquista del conocimiento y de la tenacidad son impulsos que nunca me abandonan, tanto es así que los comparto con mis estudiantes en la Facultad de Periodismo –algunos han venido hoy, y a ellos también les agradezco sus preguntas, todas sus preguntas, enfocadas hacia la conquista del saber y del conocimiento científico. Igual ocurre con mis alumnos de la maestría de Realización Audiovisual en la Universidad de las Artes.

En el ejercicio del periodismo y de la crítica cultural en la radio, la televisión y la prensa escrita, aprendo que en las condiciones actuales es en el espacio público de la comunicación mediada tecnológicamente donde se dirimen las principales disputas de sentido.

Por eso insisto en un concepto esencial: hay que velar por la forma del contenido, es la forma la que determina la artisticidad de contenidos diversos en los medios de comunicación. Músicas, ficciones, documentales, noticieros, revistas informativas, telenovelas, series, todos los productos comunicativos audiovisuales generan contenidos, los cuales se presentan en una forma estética que nunca es inocente. Desde el punto de vista de la investigación académica y de la práctica profesional urge ver y comprender que los fenómenos políticos actuales están presentes como nuevos géneros y formatos de comunicación en el panorama mediático.

Forman parte de mi formación profesional las posibilidades de ampliación de los espacios de diálogo y construcción colectiva, oportunidades que defendemos desde el Círculo de Cultura de la Unión de Periodistas de Cuba. Es fundamental para el ejercicio crítico cultural acceder a la información actualizada, la socialización de saberes y mantener los encuentros que en el periodismo y la crítica cultural propician utilizar el conocimiento productivamente.

Hoy me alegra el acompañamiento de mis colegas que cotidianamente ejercen el periodismo cultural con talento y magisterio, batalladores por excelencia ante cualquier obstáculo o incomprensiones. Una de mis mayores satisfacciones es seguir luchando juntos por el reconocimiento, el liderazgo y la valoración legitimadora del periodismo y la crítica cultural que día a día exige rigor, disciplina, discernimiento, siempre presionados por la hora del cierre.

Agradezco la presencia de directivos que son mis jefes o maestros y luchan todos los días por la cultura cubana. En especial, a mi tutor, el doctor Rafael Acosta de Arriba, a mi subdirectora en la histórica revista Bohemia, Barbara Avendaño, una profesional de altura humana e intelectual en toda la dimensión del concepto. A mi editora Danayris Caballero en las publicaciones de ENVIVO y a todos los editores de mis libros. A quienes en la radio, como Guille Vilar y Juan Carlos García del Vallín, defienden la genuina cultura nacional, una vocación compartida por Sonia Castro, María del Carmen Vasallo, Clotilde Serrano y Loly Estévez, mis jefas colegas quienes me han invitado a sus programas televisuales.

Soy feliz por la presencia de mi querida familia, de mis hermanas, lectoras y críticas indispensables, del maestro Jorge Valiente, quien me ha enseñado a ver imágenes donde otros no ven, de mi hija, de Ernestico, nauta digital; agradezco a quienes leen, escuchan y visibilizan lo que humildemente comparto con ellos.

Y también agradezco las dudas de las que hablé al inicio –no puedo dejarlas fuera de trama- porque las dudas siempre originan nuevas interrogantes, la búsqueda de la verdad posible, y es el valor indispensable para nutrir la labor científica, el periodismo y la crítica cultural que quiero y necesito seguir cultivando. Tampoco es inocente que el Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro hoy se entrega en el Memorial José Martí, maestro de periodistas.

Muchas gracias


Bárbara Avendaño

 
Bárbara Avendaño