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Publicado el 26 Marzo, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

¿Un espacio artísticamente productivo?

Han surgido nuevos usuarios en nuevos contextos, lo cual condiciona la necesidad de generar en la televisión tradicional contenidos y formas atractivos del espectáculo en pantalla, lo cual favorecerá la capacidad interpretativa como concepto de apropiación de lo interesante y lo entretenido
¿Un espacio artísticamente productivo?

El programa para elegir a los integrantes de la Banda Gigante fue un espacio artísticamente productivo, merece continuidad en su desarrollo. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES   

La complejidad de los actos de ver exige una sistemática entrega a los públicos de disciplinas y herramientas que contribuyan a la recepción cultural reflexiva. Han surgido nuevos usuarios en nuevos contextos, lo cual condiciona la necesidad de generar en la televisión tradicional contenidos y formas atractivos del espectáculo en pantalla, lo cual favorecerá la capacidad interpretativa como concepto de apropiación de lo interesante y lo entretenido.

A este panorama mediático respondió el programa La banda gigante (Cubavisión, domingo, 8:30 p.m.), un concurso de talentos sin precedentes en la TV nacional y televisoras del mundo que rindió homenaje al genial Benny Moré, en el año de su centenario y a la agrupación fundada por él en 1953.

Mostrar el rol del instrumentista en un gran espectáculo de todos los géneros de la música popular bailable constituyó un objetivo esencial del espacio donde jóvenes, entre 18 y 35 años, demostraron sus aptitudes en solitario, al ejecutar improvisaciones, en ensembles.

Competir, conocer, incorporar experiencias en clases magistrales y encuentros con figuras destacadas, devino un proceso de crecimiento para los concursantes, en su mayoría graduados del sistema de enseñanza artística. No hay dudas, oyendo también se aprende, en este sentido los públicos también, manifestaron la capacidad de atender y entender las obras musicales desde la práctica auditiva junto a la aprehensión del mensaje estético como culminación del acto creativo.

La apreciación de la música fuera del aula, de la conferencia o la charla propicia acercamientos otros al acervo cultural y a la diversidad genérica, quizá poco conocida por las mayorías. Lamentablemente, esta riqueza no se promueve o difunde con sistematicidad en la programación musical de la TV, que suele continuar ajena a las expresiones líricas, formatos de cámara, tríos, cuartetos. Solo las coyunturas: festivales, conciertos, eventos, visibilizan las dimensiones de los ámbitos sonoro, rítmico, armónico.

A veces suele olvidarse que pensar el entretenimiento desde la cultura beneficia lo cognoscitivo y la complacencia de destinatarios interesados en la revalorización del tiempo privado y la calidad de la existencia.

En cierta ocasión, comentó el maestro Harold Gramatges: “El estudiante de música debe ser una persona capaz de moverse cómodamente en el mundo de la cultura. Nadie puede decir que sabe mucho de música si no sabe de pintura, de literatura, de filosofía y hasta de política. Si el alumno no se nutre, no se informa, no tiene capacidad de discernimiento ni puede digerir lo que le rodea, entonces ríete de lo que está pretendiendo hacer, porque esas son las fuentes que alimentan el alma, la sensibilidad”.

Al aprehender este consejo la banda gigante del siglo XXI ganará en cohesión y nutrientes indispensables para avanzar en el camino solamente recién iniciado.

¿Qué ocurrirá después? Las respuestas a esta interrogantes llevan en sí otros desafíos. Sería oportuno mantener abierta la experiencia como una consecución del proyecto pensado, según se ha dicho, para acompañar las producciones en vivo de la empresa TV Comercial. Existen didácticas generales, las cuales funcionan como orientación inicial formativa hasta que cada profesional, mediante el estudio y la experiencia acumulada, puede encontrar un camino propio.

El programa fue un espacio artísticamente productivo, merece continuidad en su desarrollo. Los valores estéticos y éticos son una práctica vital en nuestra televisión de servicio público que se dirige al ciudadano, su esencia es integradora de lo cultural, lo educativo, en el sentido de reconocer lo propio y activar las inteligencias lectoras desde edades tempranas. Ese puede ser un camino.


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares