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Publicado el 18 Marzo, 2019 por ACN en Cultura
 
 

TEATRO

Una capital para el monólogo latinoamericano

En la Perla del Sur, hace 17 años, comenzaron a tener una cita cómplice los mejores exponentes del unipersonal sobre las tablas
Una capital para el monólogo latinoamericano.

Espectáculo de apertura del IV Festival.

Por ONELIA CHAVECO

Fotos: GEIDY ANTÓN GONZÁLEZ

(Especial para BOHEMIA, de la ACN)

Considerado como el pensamiento en voz alta de un actor sobre la escena, cuyo discurso deviene una asociación de ideas, una composición sabia y estructura ágil, el monólogo es el género teatral que nos da -a través de la palabra, el gesto corporal y los objetos- una confesión, una advertencia o declaración. Solo hay que estar atentos.

Durante casi una semana, cada dos años Cienfuegos se convierte en la capital del monólogo latinoamericano. Eso ocurre en el mes de febrero, justo en el aniversario del teatro Tomás Terry (que en 2019 arribó a sus 130 años de fundado). Elencos de varias naciones acuden al centro-sur de Cuba, para optar por diversos premios.

El certamen tuvo su génesis allá por 2002, con carácter solo nacional, relata Miguel Cañellas Sueiro, director general del Festival del Monólogo. En el primero participaron ocho grupos y una sola sala, la del Terry, con tres funciones diarias. El objetivo era rescatar para la ciudad una programación de teatro, que estaba deprimida, y llevar grupos de toda la nación.

“Contamos con artistas de gran prestigio, como Adria Santana, Verónica Lynn y Abelardo Estorino. Acá vinieron los ocho monólogos más importantes del país y tuvieron una gran aceptación del público. Eso nos entusiasmó, al punto de que en el segundo encuentro incluimos otras salas de la urbe.

“Así involucramos a todo el movimiento escénico de Cienfuegos. Estuvimos efectuando el festival de esa manera durante cinco ediciones, pero cada vez que lanzábamos la convocatoria había elencos de Latinoamérica que querían venir”. O sea, el salto de festival nacional a internacional se dio de forma natural y por la demanda de los teatristas del continente.

El uruguayo Iván Solarich, premio en dramaturgia a un texto teatral y Premio Terry 2019.

Según el también director del teatro Tomás Terry, la dirección de Casa de las Américas les sugirió adoptar el nuevo formato y les propuso ayudarlos en la selección de las propuestas. En lo adelante creció la acogida, la cantidad de público y de obras; ha habido hasta 36 puestas en escena, y más de 50 solicitudes de participación. Se fue perfilando un festival de calidad, con invitados muy importantes, incluidos los Premios Nacionales de Teatro. Entre las figuras relevantes, ha asistido la destacada actriz española Victoria Abril, en 2012.

Medidor del género

Sin dudas, el Festival del Monólogo Latinoamericano tiene un gran atractivo para los diferentes grupos etarios, porque asisten espectadores de todas las edades. No obstante, en el recién celebrado sorprendió la gran afluencia del público joven, que ante la imposibilidad de acomodarse en los palcos del Terry -sometido a una reparación capital y un poco demorada por la no llegada a tiempo de los recursos-, optaron por acomodarse en los contenes y asientos del parque José Martí, frente al coliseo mayor de la localidad, para disfrutar de la inauguración del evento con un alto despliegue de pasacalles.

Aunque el certamen apuesta por un género bien complejo, esa asistencia fluida se mantuvo durante todas las jornadas del encuentro, en salas alternativas como el Ateneo, el Museo Provincial, la Aida Conde y el Teatro A Cuesta. Quizás porque muchos de los artistas son jóvenes, así como los productores y directores de los espectáculos.

Cada año son muchos los teatristas foráneos que repiten su presencia. En esta última edición regresaron agrupaciones como Tea Teatro y la actriz Andrea Juliá, de Argentina; Los Escénicos, de México; e Iván Solarich, uruguayo, uno de los actores más importantes del continente, quien estuvo en el Festival de Teatro de La Habana con el monólogo No hay flores en Estambul. Es su tercera ocasión en los dominios cienfuegueros. La equidad de género y otros reclamos de la población femenina centraron el argumento de la mayoría de las obras llevadas al escenario.

El importante teatrólogo cubano-americano Alberto Sarraín, quien ha sido jurado del certamen en dos oportunidades, considera que ha ido creciendo en calidad, intensidad y organización. Por su parte, Iván Solarich, participante en eventos teatrales en diversas naciones, aseguró: “Este es un festival cuyos organizadores lo dan todo para que salga bien. Solo lamento que no culminara la reparación de su sede principal, porque hubieran sido espléndidas las presentaciones en esa sala”.

Vivian Martínez Tabares, crítica e investigadora, integró el jurado, junto al dramaturgo y director teatral, Atilio Caballero, y el productor uruguayo Gonzalo Morales Colman.

En nombre de ese jurado agradeció a los organizadores, a las autoridades culturales y al público de la ciudad de Cienfuegos por la cálida acogida a los artistas invitados y por defender la continuidad del Festival del Monólogo Latinoamericano, que representa un estímulo para el desarrollo de las artes escénicas y el trabajo del actor en la región.

Una capital para el monólogo latinoamericano

De Argentina, Perla Logarzo, reconocida por la actuación en la obra Hay piedras en el cielo y son para el trueno.

Asimismo, recomendó nombrarlo Festival del Unipersonal Latinoamericano, “en atención a la naturaleza de los espectáculos presentados que, en consonancia con una mirada contemporánea, supera la visión logocéntrica de la noción tradicional del monólogo”.

El espacio teórico del encuentro significó una oportunidad para realizar un acercamiento al quehacer teatral en el continente, aún condicionado por fuentes financieras, por lograr presentaciones rentables en puntos donde sea mayor la afluencia de los públicos, en consecuencia, los espectáculos apenas doblan las esquinas de los polos urbanos, no salen a la periferia a buscar otros espectadores.

Durante esos intercambios hubo presentaciones de revistas, como Tablas y Conjunto, y de libros referentes al género, entre estos el recomendado por el crítico teatral Omar Valiño: Viajo siempre con la Isla en peso, de Alberto Sarraín.

Sin dudas, la fiesta del monólogo deja en la urbe anfitriona ese hálito especial de ser punto orbital y confluencia de saberes sobre un género que nos remonta a los estudios juveniles, cuando en las aulas la profesora de Literatura intentaba llevarnos algunas reflexiones sobre el soliloquio de Segismundo dentro de la obra La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca; o acerca del más contemporáneo Un brindis por el Zonzo, de Onelio Jorge Cardoso.

Premios otorgados en el IV Festival

-Mejor dramaturgia para un texto teatral latinoamericano y Premio Terry: Iván Solarich, de Uruguay, por No hay flores en Estambul.

-Mejor puesta en escena y Premio Terry: Darío Lapaz, del grupo uruguayo Imagina teatro Paysandú, por la obra Matrioska.

-Mejor actuación masculina y Premio Terry: Danilo Pandolfo, del grupo Imagina Teatro Paysandú, por su desempeño en Manduraco, el cabortero.

-Mejor actuación femenina y Premio Terry: Denise Darágnes, de la Compañía independiente de Uruguay, por su papel en La Incapaz.

-Premio de la popularidad y Premio Terry: otorgado a la obra Madonna en Concierto, de la actriz independiente Tere Morera, de México.

Una capital para el monólogo latinoamericano.

Gran atractivo para los diferentes grupos etarios tienen estas presentaciones en Cienfuegos.


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