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Publicado el 29 Abril, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

MÚSICA

Bongó, clave y… maestría interpretativa

La edición 18 de la Fiesta del tambor Guillermo Barreto in memoriam resplandeció por su alcance y complejidad creativa
Bongó, clave y… maestría interpretativa.

Guillermo Barreto, inolvidable por su estilo e intuición peculiar. Detrás, Kike Hernández, contrabajista.

Por SAHILY TABARES 

Fotos: LEYVA BENÍTEZ

Lo que muchas personas llaman la proverbial musicalidad del pueblo cubano enfatiza la rítmica, la propensión al baile y al canto, en un contexto en el cual están presentes inflexiones avaladas por el desarrollo evolutivo de la cultura. Aportaciones y mezclas diversas originaron géneros, cuyas esencias alimentan la fisonomía de nuestra música, reconocida con éxitos de difusión.

El acervo del país se enriqueció en sedes habaneras durante la 18va Fiesta del tambor Guillermo Barreto in memoriam. Él fue un percusionista versátil, de oído musical privilegiado, que se distinguió por la estabilidad ritmática.

De los grandes se aprende a diario aunque falten físicamente. Debemos estudiar a los referentes para comprender en su justa dimensión el sentido y los aportes de figuras notables, sobre ellas se debe hablar, transmitir videos, grabaciones, nunca silenciarlas en el olvido. En un diverso programa artístico, lo demostró la oportuna celebración.

Jóvenes y consagrados de Cuba, entre otros países, en particular España, al cual se dedicó el evento, así como a la rumba flamenca, demostraron talento, maestría; en conciertos, competencias e intercambios con intérpretes de diferentes edades y escuelas.

Bongó, clave y… maestría interpretativa.

El Piraña, maestro del cajón, destacó la riqueza de la rumba flamenca.

Según expresó El Piraña, maestro del cajón flamenco: “Es un honor venir a la tierra de los percusionistas”. Durante las ejecuciones en una clase magistral recordó a Paco de Lucía, “el ingenio hecho persona, buscó recursos para matizar el sonido del cajón, instrumento que el flamenco estuvo esperando durante 40 años. Ustedes lo utilizan desde tiempos ancestrales. Tienen figuras legendarias y seguidores de diferentes edades, lo he comprobado en estos días”.

Por doquier se patentizó que los instrumentos de percusión pueden cantar con voz propia y hasta constituyen una orquesta o conjunto de voces, los cuales desarrollan un discurso polirrítmico. De ello son conscientes los músicos noveles, en las competencias de tumbadoras, tambores batá y otros instrumentos, hubo una amplia participación de jóvenes, la mayoría del sexo masculino. Aunque algunas muchachas hicieron gala de su talento y dominio de los géneros de la música popular, entre ellas, Yolanda de la Caridad Rodríguez Maldonado, instrumentista del grupo Mezcla.

El conocimiento de la legitimidad de raíces devueltas –como forma artística de significación estética– contribuye a preservar el patrimonio musical. En esta idea ha insistido Giraldo Piloto, director del grupo Klímax, y creador del Festival.

Una manera de mantener vivo el evento sería la presentación de los premiados, seguir ampliando saberes, vivencias, que compartieron en la habanera Casa de la Música de 31 y 2, y otras instituciones, donde deben seguir sonando el bongó, la clave, mucho más, y la convicción de que en la llamada Isla de la Música se define, realza, fortalece la identidad sonora.

Bongó, clave y… maestría interpretativa.

La joven Yolanda de la Caridad Rodríguez Maldonado, defendió la presencia femenina en la percusión cubana.

La percusión cubana sumerge a cada intérprete dentro de sí mismo y su propia cultura, en la manera de ser, sentir. Antes del 19 Festival, ¿qué ocurrirá con lo alcanzado en el que concluyó recientemente?

Tanto la batería como la percusión cubana son carreras, las cuales necesitan dedicación durante toda la vida. No se improvisan los conocimientos, ni la cultura se transmite por ósmosis, reafirmarlos requiere un proceso, estudios, disciplina.

En varias jornadas lideraron la música popular bailable y el jazz, la sección rítmica básica de este género (bajo, batería, piano) logró complementar los figurados de la tumbadora, el bongó, las pailas, con tumbaos, guajeos, montunos y demás figuras rítmicas. Lideraron individualidades, colectivos, y la improvisación como campo de acción esencial interpretativo, principal herramienta para validar la eficacia del resultado jazzístico.

¿Fueron registrados conciertos y presentaciones informales? Estos merecen ser visibilizados en emisiones televisuales o escucharse en la radio porque momentos irrepetibles de nuestra música deben llegar a las mayorías. No perdamos de vista que un encuentro en vivo aporta en el sentido de interacción con los públicos, destinatarios de todo hecho artístico.

Bongó, clave y… maestría interpretativa.

Un prestigioso jurado valoró a los concursantes.


Sahily Tabares

 
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