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Publicado el 15 Abril, 2019 por Maryam Camejo en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

El espíritu que reside

La negritud, los orígenes africanos, identidades y violencia: ejes de la exposición de Carrie Mae Weems y sus estudiantes
Bienal Habana: El espíritu que reside

La obra de Carrie Mae Weems nos invita a adentrarnos en ella, para mirar de cerca una escena de protesta.

Por MARYAM CAMEJO

Fotos YASSET LLERENA

So… you have some questions, me dijo. Con el rostro a unos pocos centímetros del mío, los ojos bien abiertos, Carrie Mae Weems tiene una presencia imponente, que impacta, y la mirada de una mujer fuerte. Por un segundo tengo la impresión de que es ella quien va a interrogarme a mí.

Estamos en medio del murmullo ascendente típico de las galerías el día que se inaugura una exposición. The spirit that resides es fruto del trabajo de Weems con los becarios del Carr Center, obras que discursan en torno a la negritud y su historia en los Estados Unidos, sus orígenes culturales y la convivencia dentro de un contexto social diverso, muchas veces violento.

Bienal Habana: El espíritu que reside.

Carrie Mae Weems, considerada de una las artistas afroamericanas contemporáneas más influyentes.

“Esta es la manera en que jóvenes artistas empiezan a expresar ideas más amplias –me habla en un inglés con marcado acento norteamericano-, que son políticas, culturales, personales, y cómo lo personal puede ser político y lo político puede ser personal”. Esa es la reflexión de la instalación de Weems: cortinas que invitan a caminar entre ellas para ver de cerca las impresiones, en tela, de fotografías entre las cuales, al fondo, está la instantánea de una represión policial de una protesta protagonizada por hombres y mujeres negros.

Efecto un tanto perturbador tiene el tríptico colgado en la pared: una valla en un árbol en medio de un bosque, el universo infinito, y un cercano un recipiente en el piso. El abandono, el tiempo, la historia, las huellas de la violencia… el espíritu que reside es el del ser y el de la propia existencia, más allá del entorno inmediato.

He ahí donde se conecta la obra de Weems con la del resto de artistas participantes, y de una manera muy peculiar con la de Ricky Weaver, que presenta una serie fotográfica sobre el maltrato a la mujer en el espacio tan doméstico y privado de la cocina. La propia artista se inserta en las instantáneas, que exigen al espectador un acercamiento para percibir la marca sutil de un golpe en el ojo izquierdo, en el propio rostro de Weaver. Un plano detalle rompe la secuencia de las otras imágenes con la cámara en un mismo lugar; esta vez se traslada hacia los dedos cruzados detrás de la espalda, el gesto universalmente reconocido de quien dice una mentira.

Bienal Habana: El espíritu que reside.

De la serie Somebodies got to do it, Ricky Weaver.

“Este trabajo es más sobre preguntas –afirma Weaver-, sobre cuáles son las posibilidades de mujeres bajo presión y en medio de tanta frustración. Y también trato el tema del lenguaje corporal de las mujeres que cada una de nosotras reconocemos, no importa de qué cultura seas; es una conexión que compartimos muy hermosa y profunda. Es también sobre la lucha que implica pujar contra algo, reaccionar en respuesta. Se trata de lo que podemos hacer juntas como colectivo, intento crear un diálogo y que las mujeres, después de ver la obra, vayan y sigan teniendo este tipo de conversaciones en el mundo, pero sabiendo que somos un grupo en todos los lugares”.

-¿Por qué decidiste hacerlo con un ambiente tan lleno de color?

-El color es seductor, demanda atención y entonces tienes que acercarte y empezar a mirar las pequeñas piezas.

Lo mismo sucede con la instalación de Viktor L. Ewing-Givens: observar los detalles se hace obligatorio en un espacio de misterios y tradiciones.

Cuando la negritud se mercantiliza

Centrado en la recolección y disposición de objetos ancestrales, Givens es un artista multimodal que intenta recontextualizar, desde lo mágico, aquello que a simple vista es mundano. Su investigación, de corte etnográfico y folclórico, ha nacido de la exploración de la cultura material y las costumbres populares de sus antepasados.

Junto a una artista interesada en el retrato fotográfico del cuerpo en procesos de liberación, Katrina Sarah Miller, Givens protagonizó un performance que, entre gritos de terror y reclamos, versó  sobre esos orígenes africanos y su historia vivida por muchos hombres y mujeres ya fallecidos. Givens simuló la muerte, el redescubrimiento del pasado e incluso el diálogo con el presente. Mientras él hablaba en una lengua africana, Sarah Miller contestaba en inglés: “This is forever, this is surrender” (esto es para siempre, esto es la rendición). “No cantaré sola nunca más, no bailaré sola nunca más”.

Bienal Habana: El espíritu que reside.

Katrina Sarah Miller y su obra de la serie Towards a Natural World.

La idea constante en The Spirit that resides de la necesidad urgente de conocer el pasado, porque necesita asumirse en el presente, como una manera de empoderar, definir identidades en un mundo globalizado, donde cada vez más todo se mezcla y los límites se difuminan…, esa es una preocupación del artista y artesano Andrew Wilson. En el contexto actual, la negritud se mercantiliza, hay un consumo sistemático de cuerpos negros, y frente a ello, el también joyero y escultor construye piezas para descubrir la forma en que los objetos se convierten en vehículos para la creación de mitos. Se inserta en The Spirit… con Vistas interiores: las imágenes de resonancia magnética de su abuela tomadas antes de que muriera, y una instalación consistente en una camisa colgada en un pedestal, aparentemente olvidada. “Creo que el pasado está siempre presente, y si no interrogamos al pasado no sabremos dónde estamos o hacia dónde vamos. Antes se vendía a los esclavos africanos; ahora se ha producido una transformación, se mercantiliza con atletas, músicos, celebridades; hay una modificación de la negritud. Por eso quiero que la gente se pregunte qué deja la humanidad atrás, quiénes han dejado esto aquí –me dice señalando la instalación-, quiénes eran, cuál es su historia, a dónde han ido. Creo que si reflexionamos en quiénes somos, las maneras en que conectamos serán más genuinas, y podremos entonces conectar con personas totalmente diferentes”.

Estereotipos y cuestionamientos

Las relaciones, en este momento, entre nuestros países son completamente tensas –me comenta la multipremiada Carrie Mae Weems-. Es absolutamente importante para los artistas moverse más allá de las divisiones políticas y buscar maneras con que podamos sanar y dialogar, y no ser atrapados por las fuerzas gubernamentales que realmente no tienen que ver con nosotros, y han estado tratando de oprimirnos de una forma o de otra, por siglos.

“Hay nociones de identidad y de política en las que he estado interesada desde el principio de mi carrera. Quiénes somos en los  Estados Unidos, pero también quiénes somos en Cuba y en el mundo, y cómo nos expresamos en él, cómo nos expresamos en la diáspora en el sur o en el norte, en África o en Europa, los cuerpos negros y mulatos en la contemporaneidad, cuando sabemos que tenemos algo más que traer y que ha sido históricamente negado”.

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Performance por Katrina Sarah Miller y Viktor L. Ewing-Givens.

La obra de Erin Falker se concentra, precisamente, en esa construcción de la identidad afroamericana, desde los estereotipos de los medios de comunicación, y, dentro de los límites de los mass media, ella intenta subvertir dichos estándares, en este caso con proyecciones de video sobre la sexualidad de las mujeres negras donde se les aprecia bailando. “No se trata de si está bien o mal, sino de preguntarse cómo somos vistas”, afirma Falker.

Sigo conversando con Mae Weems. Me señala que, “en la mayoría de las culturas, las aventuras de guerra son del hombre atacando a otro hombre, y luego atacan a las mujeres como el ejemplo de empoderamiento sobre esos hombres, sobre grupos culturales. En parte, el trauma de lo que ha sucedido con las mujeres negras en los Estados Unidos tiene una historia relacionada con represión, encarcelamientos masivos y violencia policial sistemática, una manera de completamente desestabilizar una comunidad por el juego político”.

Woman in White (Mujer en blanco) es el resultado de una mujer sobreviviente, Nadia Alexis, fotografías monocromáticas de una artista nacida y criada en Nueva York e hija de inmigrantes haitianos. Su obra aborda el sujeto femenino negro, que vive la realidad desgarradora de las altas tasas de violencia estatal e interpersonal que se experimenta en EE.UU. Otro punto de conexión con las palabras de Weems y el concepto que subyace en The Spirit

Verdades de un mundo postmoderno

“Uno de mis descubrimientos recientes –continúa Mae Weems- es que desde que Obama tomó la presidencia hasta que se fue hubo una escalada de violencia y asesinato contra personas negras.

-¿Entonces no es un fenómeno con el Gobierno de Trump?

That’s right! (¡exacto!). Pero está relacionado con la administración de Obama, porque él es un hombre negro que estaba negociando con mentes muy conservadoras y racistas de los Estados Unidos. Lidiamos con mucha inestabilidad política en las comunidades allá y por eso los artistas tienen que dialogar atravesando todo eso.

Bienal Habana: El espíritu que reside.

Ganavya Doraiswamy interpretó Hija de un templo.

-Entonces, ¿el arte es la manera de establecer esa conexión?

-¡Caro que lo es! Y ha sido probado a través de la historia una y otra y otra vez con la música, la danza, la pintura, la fotografía, la literatura, la poesía… nosotros hablamos atravesando [barreras] porque le hablamos a la humanidad.

La imperiosidad de trascender y convivir marcó el final de esta confluencia de expresiones artísticas cuando Ganavya Doraiswamy, de origen indio, interpretó Hija de un templo, ensayo sonoro de amor en cinco partes que pretende interrumpir la distribución de lo infinito y comprometerse con una re-coreografía de lo mundano. “Bienvenido a tu templo -nos instruye la artista-. Se está construyendo para ti, por ti… Para ti canto: para recordarte la habilidad para transformar este mundo”.

 


Maryam Camejo

 
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