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Publicado el 18 Abril, 2019 por ACN en Cultura
 
 

PALACIO DE GUASCH

Un eclecticismo que enamora (+ fotos)

A 105 años de su construcción, el Palacio de Guasch, hoy Museo de Historia Natural Tranquilino Sandalio de Noda, en Pinar del Río, reabre sus puertas tras una restauración capital para mostrar historia, cultura y naturaleza
Un eclecticismo que enamora.

Fachada del actual museo, antiguo Palacio de Guasch, en una esquina céntrica de Pinar del Río.

Por EVELYN CORBILLÓN DÍAZ

Fotos: RAFAEL FERNÁNDEZ ROSELL

Jennifer tiene 11 años y para ella es frecuente acudir al Museo de Historia Natural Tranquilino Sandalio de Noda en períodos de descanso del curso escolar o fines de semana, junto a sus padres. “Me encanta ver las exposiciones de los diferentes animales, la explicación de los guías y los dinosaurios del patio”, aseveró la niña a BOHEMIA durante una de sus visitas.

Y es que la institución, declarada Monumento Local por la Comisión Nacional de Monumentos el 24 de enero de 2000, constituye un referente en la arquitectura pinareña del siglo XX y para la contemporánea.

Enclavada en la calle José Martí, esquina Comandante Pinares y Hermanos Saíz, de la urbe vueltabajera, esta edificación doméstica fue construida y diseñada por el doctor Francisco Guasch Ferrer entre 1909 y 1914.

Un eclecticismo que enamora.

Leonardo Ramírez Medina, director del museo.

Hombre polifacético, que supo administrar su tiempo entre la  ginecología, escultura y la poesía, se dice que fue capaz de erigir la edificación, como regalo a su esposa, con la ayuda tan solo de dos albañiles.

Los terrenos pertenecían a la finca número 385, llamada Santa Rosa y conocida popularmente como El Conuco, vendidos al doctor por los herederos de Juan Manuel Cabada el 20 de agosto de 1909, de acuerdo con las actas capitulares; en tanto la construcción tuvo 60 metros de frente por 40 de fondo.

La familia habitó una parte de la mansión con muebles diseñados por Francisco y construidos en España, toda vez que con el tiempo ocuparon otros espacios de la casa.

Con el nombre de Tranquilino Sandalio de Noda –en recordación a quien es considerado un precursor de las ciencias en el occidente de Cuba–, se inauguró allí el museo, el 8 de marzo de 1979, un lugar que ha influido en la formación de disímiles generaciones de pinareños.

Estilo guaschesco: la armonía del desorden

Varios estudios sobre la obra de Francisco Guasch señalan que resulta imposible definir una corriente estilística determinada para el inmueble, al tiempo que lo consideran un eclecticismo a la manera de Guasch, pues “tomó, reinterpretó y empleó a su modo, elementos de disímiles culturas que conoció, mezclando los de la Edad Media, el Renacimiento, el gótico, el románico, islámico, egipcio, bizantino, musulmán…”. Además, concepciones del movimiento Art Nouveau y del mudéjar en España.

“En armónico ritmo están representados en distintas fases, los órdenes de arquitectura más preciados”, refirió la prensa de la época, la cual aludió asimismo a la columna egipcia, el capitel dórico, ojiva árabe, pórtico hindú, y definió la obra como “la armonía del desorden”.

Guasch se encargó de todo el proceso constructivo y de la exquisita decoración, desde los cimientos hasta las columnas, capiteles, frisos y relieve de la fachada, diseño de las lámparas hechas en Europa, pintura de cuadros para las paredes, entre otras tareas.

Un eclecticismo que enamora.

Vista del patio interior.

Caballos de mar, sapos, cabezas en alusión a las gárgolas, monstruos alados, son algunas de las figuras decorativas que se conjugan armónicamente en el Palacio y que lo dotan de un atractivo único.

Cuando pasó a ser museo, se concibió con ocho salas expositivas, las cuales seguían un orden filogenético y exponían lo más representativo de la fauna cubana y algunos ejemplares exóticos. En un patio central, está representada la vegetación autóctona y animales prehistóricos a escala natural.

Actualmente, la institución cuenta con una sala transitoria; dos exposiciones de cuevas permanentes –ubicadas en el sótano del edificio-, pero que se renuevan en dependencia de los intereses del público; una de fotonaturaleza, y el salón principal, ahora con ejemplos de los resultados científicos de la provincia, según explicó Ivón Arce Suárez, especialista principal del Grupo de Información y Comunicación del Museo.

Ocupa 1 304 metros cuadrados, con un área cubierta de 946.50 metros cuadrados y una descubierta de 358.

Restauración necesaria

Leonardo Ramírez Medina, director del Museo de Historia Natural Tranquilino Sandalio de Noda, apuntó que factores como el paso del tiempo y la intemperie, dañaron considerablemente la institución.

En 1979 se realizó una restauración parcial, cuando se cambió el valor de uso de lo que hasta ese momento era una vivienda, para convertirse, en aquel entonces, en el Museo de Ciencias Naturales.

Un eclecticismo que enamora.

Vista del patio con la atractiva recreación de animales prehistóricos a escala natural.

“En lo adelante no se efectuaron otras intervenciones de mantenimiento constructivo, de ahí que en 2007 la carpintería, redes hidrosanitarias y eléctricas, y la cubierta del edificio, estaban en estado crítico”, precisó.

“Junto a la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (ENIA) comenzamos ese año un proceso de reparación para solucionar los problemas de filtraciones, elemento que en ese instante conspiraba con mayor fuerza contra el inmueble.

“Sobrevino luego la elaboración de proyectos para acceder a  diferentes fuentes de financiamiento y en 2013 comenzó la restauración sufragada por el Fondo Nacional de Medioambiente, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente, al cual pertenece el Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales (Ecovida), institución que ampara al Museo de Historia Natural”, detalló.

Fue un trabajo por etapas iniciado con la reparación de la carpintería, y posteriormente se abarcaron las diversas áreas de intervención, según su grado de quebranto y prioridades. “Se insistió igualmente, en elementos arquitectónicos y decorativos que distinguen al sitio, único Monumento Local del territorio pinareño”, acotó Ramírez Medina.

Todas las acciones fueron muy minuciosas, emprendidas por personal especializado del proyecto sociocultural Fidias, de esta región, con el artista Pedro Loaces al frente, quienes devolvieron el sitio a un estado muy cercano al original.

“Siempre trabajamos con muestras testigos, revisión histórica, fotografías originales del Palacio y apreciamos sus valores artísticos y la mezcla de estilos –remarcó–. Muchos elementos se restauraron, otros fueron restituidos o elaborados nuevamente a partir de las investigaciones, de cara a concederle al inmueble su lozanía y belleza originales”.

El pasado 27 de diciembre abrió sus puertas el salón de exhibición, último en proceso de remozamiento y el de mayor tamaño del lugar; con una muestra itinerante para darle valor de uso a ese espacio.

Con un saldo de un cuarto de millón de pesos en moneda total, fue ejecutado el presupuesto satisfactoriamente y hoy podemos asegurar que el mantenimiento constructivo está finalizado, argumentó el directivo.

Proyecciones

Un eclecticismo que enamora.

Ejemplar de los mares cubanos expuesto a los visitantes.

“Presentamos al Fondo Nacional de Medioambiente el proyecto para el montaje del diseño museológico y museográfico de la nueva muestra expositiva del Museo. Se encuentra en fase de contratación y financiamiento, y estamos a la espera para comenzar la actividad que le daría culminación total a la restauración del inmueble, afirmó Leonardo Ramírez.

“Exhibiría un diseño novedoso con los principales ecosistemas de Pinar del Río: hablamos de Viñales, Guanahacabibes, entre otros, y una sala oscura donde se pretende utilizar tecnología interactiva en tercera dimensión (3 D), que sea más atractiva para el público visitante”.

De momento, se mantiene el quehacer habitual de la instalación, incluido el trabajo con los círculos de interés, las escuelas de la comunidad, adultos mayores, proyectos de investigación, entre otros, en función de la ciencia que allí se gesta. También, el enclave es centro de referencia de programas de educación ambiental y de actividades científicas vinculadas al medioambiente y su protección en Vueltabajo.

El Museo de Historia Natural Tranquilino Sandalio de Noda -o Palacio de Guasch, como muchos aún lo llaman- seguirá en la preferencia de la población por tratarse de una leyenda viva, un exponente del eclecticismo que a cada paso enamora. (ACN).


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