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Publicado el 9 Mayo, 2019 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

CASA DE LAS AMÉRICAS

Hogar de todos

Conmemora su aniversario 60 prestigiosa institución cubana de alcance regional y universal

El Premio Literario Casa de las Américas es uno de los más prestigiosos a escala internacional. La imagen corresponde a la premiación del año 1979. (Fotos: ARCHIVO BOHEMIA)

Por ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

A punto de alcanzar los remates de la popular Avenida de los Presidentes, exactamente en la intersección de las calles 3ª y G, del Vedado capitalino, se alza uno de los recintos más concurridos y queridos de las últimas seis décadas en Cuba y la región: Casa de las Américas.

Constituida a solo cuatro meses de la victoria de enero de 1959 (el 28 de abril), por la Ley 299 del gobierno revolucionario, este espacio develó, desde sus jornadas primigenias, la esencia latinoamericanista y caribeña del proceso social que entonces echaba a andar tras varios siglos de coloniaje.

“Queríamos que Cuba no se aislara de las formas artísticas y culturales del Continente y conseguimos que el Continente tampoco se aislara de Cuba”, expresó a finales de los años 70 Haydee Santamaría Cuadrado, su primera directora y principal impulsora, cuya sensibilidad y humanismo quedaron impregnados en cada recodo de la institución y hasta hoy perviven, incluso entre quienes -por su juventud- no alcanzaron a conocerla personalmente.

Justo en el aniversario 60 del centro, el Primer Secretario de Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, extendió un mensaje en el que recordaba a su mentora, en tanto congratulaba a aquellos que hasta el presente preservan vivos los ideales que inspiraron el origen de este proyecto de amplias luces.

Asimismo, valoró la labor excepcional emprendida por “los fundadores y los más jóvenes, para crear lazos y vías de intercambio cultural entre los pueblos de América Latina y el Caribe, así como fomentar una visión martiana y anticolonial entre los creadores de nuestra región”.

Sin duda, el más genuino empeño regional a que pudiéramos aspirar se consiguió a partir de la fundación de Casa, donde muchos descubrieron afinidades y encontraron compromisos compartidos, en especial sobre cultura artística, aunque en lo político y lo social también fructificó y aun enriquece a las naciones del área. Se consolidaba la necesaria unidad continental entre nuestros pueblos, esa que el Apóstol señaló en su extraordinario ensayo Nuestra América.

Cuba: puente entre culturas

Hogar de todos.

El intelectual cubano Roberto Fernández Retamar, actual director de Casa, ha reconocido la trascendencia del proyecto destinado a autentificar la cultura e identidad de los pueblos. (Foto: periodico26.cu)

Tras la pérdida física de la heroína del Moncada y de la Sierra, en 1980, el pintor cubano Mariano Rodríguez le sucedió como director hasta 1986, en que hasta el presente asumió la responsabilidad el ensayista y poeta Roberto Fernández Retamar, quien a propósito de cumplirse los 30 años de la institución reconoció algunos de sus más significativos aportes: “Correspondió a la Casa ser uno de los vehículos que impidieron el total aislamiento latinoamericano de la Cuba revolucionaria”.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en las actuales jornadas conmemorativas trasmitió agradecimientos y felicitaciones a todos los que durante estos años han hecho de Casa un hogar para la gran familia de Latinoamérica, el Caribe y el mundo.

Destacó, igualmente, la dedicación del colectivo por resguardar las tradiciones e identidades nacionales; y “su afán constante en defender la obra de la Revolución Cubana y contribuir durante sus primeros años –cuando los gobiernos de América Latina, con la excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con nuestro país– a que no desaparecieran los lazos culturales con el resto del continente”.

El mandatario cubano resaltó la extraordinaria visión integracionista y el enfoque latinoamericanista del accionar de Haydee Santamaría, una mujer de excepcional inteligencia natural y que, aunque no versada en arte, logró relacionarse exitosamente con lo más notable de la intelectualidad progresista regional y mundial.

A su presencia y personalidad, “debemos en gran medida que [Casa de las Américas] se haya convertido en un espacio de encuentro y diálogo desde distintas perspectivas, en un clima de ideas renovadoras del que nos enorgullecemos”, subrayó el Presidente, y elogió el trabajo de los continuadores de esa obra colosal.

Como noble empeño destinado a autenticar la identidad cultural de quienes habitamos esta América nuestra, aquí – en la casa de todos- hemos aprendido a soslayar los nimios detalles que pudieran separarnos, para crecer a partir de las grandes certezas que nos unen; hemos aprendido a comprendernos, reconocernos e integrarnos como las diversidades que somos, enlazadas por una misma condición, una misma designación: latinoamericanos y caribeños.

Hogar de todos.

La institución también propició el intercambio cultural entre los países del área y los del campo socialista. Haydee Santamaría fue una impulsora entusiasta de esos encuentros. (Fotos: ARCHIVO BOHEMIA).

“Desde su creación, la Casa quiso ser un centro de difusión de estudio y de encuentro del arte y las letras latinoamericanas, o sea, una nueva forma de lucha contra la segmentación y el desmembramiento de nuestra cultura, fomentados desde siempre por el imperialismo”, apuntó el escritor uruguayo Mario Benedetti en una valoración sobre las dos primeras décadas de la institución.

Apenas un año después, en 1980, el maestro del relato corto, el argentino Julio Cortázar, despejaría todavía más dudas sobre su alcance y trascendencia a escala global, cuando manifestó: “sus publicaciones y actividades han ocupado un lugar permanente y muy importante en todos los centros de recepción de cultura del mundo, incluso en algunos cuya línea ideológica dista de ser la de Cuba, pero que ya no pueden ignorar la calidad y la validez de la producción intelectual y artística que la Casa vehicula y estimula”.

A lo largo de 60 años, este proyecto cultural ha persistido en refrendar calidades –artísticas, humanas, ideológicas…- sin desdeñar la energía de la renovación y sin poner cortapisas ni moldes a una u otra estética o tendencia. En su esencia más honda ha vinculado –tal cual legó Haydee- la cultura emanada de las diversas expresiones y formas de arte con lo más radical del pensamiento político latinoamericano, caribeño y universal; jamás ha sido su naturaleza mostrarse impávida en medio del escenario convulso, y muchas veces trágico, que durante siglos ha desolado a nuestros países.

“La Casa de las Américas ha combatido cuantas maniobras el imperio ha urdido en estas décadas peleadoras para desviar hacia una neutralidad culpable, cuando no hacia la defensa abierta de sus intereses, a escritores y artistas a quienes unas veces amenaza o coarta, y otras halaga zalameramente para apartarlos de las responsabilidades de ellos con respecto a sus pueblos”, ha suscrito su director de casi 40 años y no deja lugar a equívocos sobre cuáles fueron y serán los derroteros de este hogar en Nuestra América, con espacio para todos.

 

En el Informe del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, presentado en el Primer Congreso de dicha organización, en 1975, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz planteó:

“La fundación en 1959 de la Casa de las Américas contribuyó a impedir el aislamiento cultural en los momentos más difíciles del bloqueo, y mediante diversas actividades como publicaciones, concursos, premios, festivales, exposiciones y encuentros de literatura, teatro, plástica y música, ha vinculado a la Revolución Cubana los sectores más progresistas de la intelectualidad latinoamericana y a latinoamericanistas de los países socialistas, manteniendo en el Continente el aliento de la Revolución Cubana. La Casa de las Américas constituye hoy el centro cultural más prestigioso de América Latina”.

 


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez