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Publicado el 13 Mayo, 2019 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

XIII BIENAL DE LA HABANA

¿Simple? y natural mecánica de Glenda

Destacada artista visual cubana integra una de sus obras a singular espacio citadino
¿Simple? y natural mecánica de Glenda.

Un halo optimista y alentador se aprecia en la alusión al poder devastador de los eventos climatológicos, representado en la instalación.

Por: ROXANA RODRIGUEZ TAMAYO

Fotos: YAYKEL PÉREZ

Todos los caminos parecen conectarse en una misma ruta conceptual y a la vez, inquietante. Lo supuestamente intrascendente sugiere lecturas diversas sobre la realidad de nuestras sociedades y su indiferencia ante la descontrolada depredación a la que es sometido el planeta hoy día. Ese es el eje central que mueve la instalación Mecánica Natural, de la cubana Glenda León, emplazada en la Nave de Línea y 18, del Vedado capitalino, a propósito de la 13º Bienal de La Habana.

Entre el polvo y el ruido de las labores de reconstrucción del espacioso lugar, yacen dispersos en el suelo varios árboles secos representativos de las enmarañadas redes que interconectan a los seres vivos; sobre los troncos, diminutos automóviles de juguete simulan andar, metódica y aletargadamente, hacia un rumbo desconocido, quizá la ¿nada?, en evidente alusión a cómo avanzan las sociedades neoliberales, en tanto saquean los recursos naturales del orbe.

A la vista del espectador, la escena recuerda el modo de desplazamiento de las hormigas, insectos que para su supervivencia, mantenimiento y regeneración en el ecosistema, crean mecanismos colaborativos e interconexiones  con otros organismos vivos, lo cual intenta una analogía con las comunidades indígenas cuya existencia se basa, en lo fundamental, en las relaciones entre ellos y su entorno.

Contrario al rumbo que marcan los minúsculos vehículos, otro carro pero de dimensiones reales, insinúa el poder devastador de los eventos climatológicos, pues se muestra destruido por un árbol natural que como única señal de vida, aún exhibe algunas ramas verdes y en lo más alto de su copa, una mariposa se dispone a levantar vuelo. Sin duda, una referencia optimista y alentadora ante el alarmante escenario que desde hace varios años amenaza al equilibrio ecológico.

Ninguno de los troncos allí expuestos es igual, como tampoco la pluralidad de seres vivos que cohabitan en el mundo; en ello radica “la mecánica”, quizá sencilla y evidentemente, natural que conmueve en la obra. “Este símbolo ancestral de la vida ecológica se desdobla en una dualidad desconcertante y es tanto víctima como verdugo”, ha escrito en el programa de mano la curadora Ilaria Conti, especialista del Centro Georges Pompidou, de París; y graduada de licenciatura y maestría en las universidades La Sapienza, de Roma, Italia, y de Nueva York, en Estados Unidos, respectivamente. Actualmente, es una activa estudiosa de las prácticas artísticas políticamente comprometidas, las metodologías de la investigación y las epistemologías coloniales.

¿Simple? y natural mecánica de Glenda.

Los carros de juguete que transitan sobre los troncos secos, como en una autopista, es un icono de la indiferencia de las sociedades neoliberales hacia la degradación ecológica que vive el planeta.

De acuerdo con la interpretación de esta experta, en Mecánica Natural la asociación que se establece en una y otra imagen –entre los micro y macro objetos- genera cierta discordancia sensorial; por una parte, se alude a la fuerza de los eventos naturales (huracanes, tornados, tsunamis, entre otros) y por otra, al concepto de entorno construido como resultado del progreso de la civilización.

Tal divergencia suscita una relación inequívoca entre las consecuencias de la capacidad creativa e innovadora de los seres humanos y la imposibilidad tácita de predecir, con exactitud, el alcance de los fenómenos ambientales, inferencias que de manera ineludible, dejan más interrogantes que certezas sobre el futuro de la humanidad y su estabilidad en la Tierra.

¿Cuántos árboles se necesitan para que un solo ser humano respire? ¿Y cuántos se destruyen a diario a nombre de las poderosas transnacionales petroleras? Es otra de las preocupaciones a que insta a reflexionar la creadora, a partir de esa deferencia hacia lo ecológico, lo natural que ya ha sido enunciado en diferentes momentos de su obra como en la serie fotográfica Las Formas del Instante (2001) y el audiovisual Cada Respiro (2003).

Egresada de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, Glenda León (1976) es una de las artistas visuales contemporáneas con una obra reconocida a escala global. Ha sido varias veces premiada en prestigiosos certámenes internacionales y exhibido sus piezas en importantes museos y galerías de Europa y Norteamérica, muchos de los cuales cuentan entre sus colecciones creaciones de su autoría.

Desde los inicios de su trayectoria profesional, a finales de la década de los 90, impresionó en el panorama artístico de la Isla por el singular y original acercamiento a la estética conceptual. Además de las instalaciones antes citadas, Mundo Interpretado, Tiempo Perdido y los audiovisuales Inversión y Destino son sus obras más conocidas.

En el presente año, participó en un festival de audiovisuales auspiciado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa). Durante las jornadas de esta 13º Bienal de la Habana se integró a muestras colectivas exhibidas en la Fábrica de Arte Cubano y el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso; y según declaró a esta reportera, fueron concebidos por ella parte de los diseños empleados en el performace Corredor Cultural de Línea que agrupó a varios colectivos de las artes escénicas de la mayor de las Antillas.

Mecánica Natural es un pretexto sagaz para emitir señales de alarma sobre una realidad tan cotidiana como escalofriante; al propio tiempo, deviene exhortación para escuchar atentos ese llamado de la naturaleza que ya es hora, empecemos a descubrir.

¿Simple? y natural mecánica de Glenda.


Roxana Rodríguez

 
Roxana Rodríguez