0
Publicado el 18 Junio, 2019 por Giovanni Martinez en Cultura
 
 

CASA DE LAS TRADICIONES

Arritmia cultural: aplicación desinstalada

Cuando el arte fluye por todo un barrio es imposible escapar de sus corrientes
Arritmia cultural: aplicación desinstalada.
Un sitio que preserva nuestra historia cultural y étnica.

Por GIOVANNI
MARTÍNEZ

Fotos: ANARAY LORENZO COLLAZO

Fueron los colonos franceses o franco-haitianos y sus esclavos quienes, a finales del siglo XVIII, tras arribar a la zona sur-oriental de Cuba, huyendo de la Revolución haitiana, trajeron consigo sus raíces culturales, que luego se fusionaron con las de gente de nuestra Isla.

En Santiago de Cuba, los franceses, entre otras cosas, construyeron un café-concert –el primero de su tipo en nuestro país– en la parte alta de la ciudad, con capacidad para más de 300 personas, al que llamaron Le Tivolí, pero poco después el habla local se impuso para transformarlo en El Tivolí, nombre que se extendió a toda la barriada antes conocida como Loma Hueca.

Bajar y subir por estas calles en la actualidad, o por su famosa y espigada escalinata de Padre Pico, no solo garantiza un ejercicio espléndido, sino que funde al caminante con la rica historia cultural y étnica de esta región cubana.

Quizá por eso no exista un sitio mejor para hablar de tradiciones, que en buena parte de nuestro archipiélago solo asoman a medio color y que los santiagueros, en cambio, no han dejado desteñir y han sido capaces de preservar.

Arritmia cultural: aplicación desinstalada.
Sones del Oriente: 80 años haciendo música tradicional cubana.

Mucho nos queda por aprender de lugares como La Casa de las Tradiciones que, desde la calle General Rabí número 154, en pleno corazón de El Tivolí, pareciera bombear arte desde sus entrañas hasta cada arteria del ondulado barrio, y a la vez, alimentarse de él.

La legendaria estructura, erguida sobre un muro del viejo Santiago, cobra vida cada mañana y no descansa hasta bien tarde en las noches, cuando cesan de vibrar sus cimientos con ritmos musicales cubanos como el son, el danzón o el bolero, y baile y poesía.

La legendaria estructura, erguida sobre un muro del viejo Santiago, cobra vida cada mañana y no descansa hasta bien tarde en las noches, cuando cesan de vibrar sus cimientos con ritmos musicales cubanos como el son, el danzón o el bolero, y baile y poesía.

Poner los pies sobre sus losas antiguas y sentarse en sus sillas de madera es como viajar en el tiempo y a la vez relacionarse, interactuar, inevitable y felizmente, con la cercana y participante vecindad.

Casa de todos

Arritmia cultural: aplicación desinstalada.
Abraham Loyola Morillo: Una nación que se aleje de sus raíces será totalmente inculta.

Abraham Loyola Morillo, quien lleva 20 años en La Casa –los últimos tres como director– comentó a BOHEMIA que, “en el barrio de El Tivolí fue donde se tocó por primera vez la corneta china en una conga y también nació la trova. Es una zona muy rica culturalmente. Que exista aquí un espacio como este es primordial, pues si se pierde la esencia de nuestra cultura, se pierde todo.

Una nación que se aleje de sus raíces será totalmente inculta. Por eso existe esta Casa, pues en ella defendemos lo nuestro. De ahí la importancia del vínculo con la comunidad, de la cual nos nutrimos cada día, es como nuestra madre”.

Una nación que se aleje de sus raíces será totalmente inculta. Por eso existe esta Casa, pues en ella defendemos lo nuestro. De ahí la importancia del vínculo con la comunidad, de la cual nos nutrimos cada día, es como nuestra madre”.

Por su parte, Juan Carlos Fabart Piñó, cantinero experimentado, asegura con total certeza que sus mojitos son los más aclamados incluso a kilómetros de distancia de la Casa, tanto por visitantes nacionales como extranjeros.

Arritmia cultural: aplicación desinstalada.
Según Juan Carlos Fabart Piñó, sus mojitos no tienen comparación.

“Los cocteles cubanos son muy populares; también son parte de nuestras tradiciones, así como la música y el baile. Aquí nos gusta preservarlos: Canchánchara, Cuba Libre, Daiquirí, Mojito”, sonríe Juan Carlos, mientras mantiene su pulso certero ocupado del otro lado de la barra.

“Desde que se fundó este lugar, el 16 de abril de 1996, su objetivo no ha cambiado. Al principio fue solo un proyecto comunitario, una ventana más de la icónica Casa del Caribe. Pero crecimos muy rápido.

“Aquí se hacen además las reuniones del CDR, la universidad del adulto mayor, una peña de los 120 años y somos colegio electoral. Cuando hay una fiesta de 15, boda o cumpleaños de algún vecino, se lo celebramos aquí sin cobrar nada. Fue así como nacimos y nos mantendremos, como proyecto comunitario. El barrio sigue siendo nuestra razón de ser. Más allá de la fama internacional que tiene La Casa, no hemos cambiado nada desde el inicio”, asevera Fabart Piñó.

Sones y boleros

La noche se hacía vieja y el también añejo septeto Sones del Oriente, uno de los primeros cinco con este formato surgidos en el país, a sus 80 años de vida artística, intentaba contrariar al reloj. En un breve intermedio, Rubén Leliebre del Toro, flautista del conjunto y residente del barrio Chicharrones, nos confesó que lo mejor de La Casa de las Tradiciones es que, “aquí solo somos nosotros; cuando tocamos en otros sitios generalmente el DJ pone reggaetón o cualquier otro género antes y después de la presentación, pero en este lugar el ambiente es ameno, incluso podemos hacer una performance acústica por la cercanía con los espectadores. Cuando venimos a La Casa nos sentimos como en familia. Aunque tengamos mil trabajos en la semana, nunca faltamos a esta cita”, confiesa Leliebre del Toro.

Arritmia cultural: aplicación desinstalada.
Fara Rivery Herrera: enamorada del amor.

Fara Rivery Herrera, quien cultiva la canción romántica en su máxima expresión, dice que el bolero es la mejor manera que conoce para comunicar sus emociones, y la Casa, el lugar perfecto. “Necesidades, deseos, aspiraciones, ilusiones. No hay nada como la satisfacción espiritual que siento cuando canto boleros”, afirma, mientras se define como enamorada del amor.

La institución cultural, colectivo Vanguardia Nacional del Sindicato de la Cultura en 2018, cumple sin dificultades sus planes económicos y trabaja para que, en medio de las transformaciones sociales que hoy acontecen, prevalezcan creencias y costumbres valiosas de la cultura local y nacional; tradiciones, en su más pura y auténtica y natural expresión.

En La Casa de las Tradiciones, donde la historia se afinca y preserva con devoción, quiere el visitante admirado pensar que pasarán los años y seguirá vivo, cual gen indestructible, todo eso que somos, para colarse en las venas de quienes se acerquen por El Tivolí, donde la arritmia cultural, como hacemos modernamente con las aplicaciones de los teléfonos celulares, ha sido desinstalada.


Giovanni Martinez

 
Giovanni Martinez