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Publicado el 24 Junio, 2019 por ACN en Cultura
 
 

BOTICA FRANCESA MATANCERA

No alcanza una vida para estudiar un libro

El fondo documental Libros de asentamiento de recetas del Museo Farmacéutico de Matanzas se inscribe en el Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la Unesco
No alcanza una vida para estudiar un libro.
Marcia Brito, directora del Museo Farmacéutico de Matanzas, sostiene el certificado que acredita al fondo documental Libros de asentamiento de recetas como inscrito en el Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la Unesco.

Texto y fotos: YENLI LEMUS DOMÍNGUEZ

Todos los volúmenes poseen aproximadamente 700 páginas, los estilizados trazos caligráficos y las hojas pigmentadas indican su antigüedad, lo cual acapara la curiosidad de quienes visitan el Museo Farmacéutico de Matanzas. ¿Quién no quiere conocer lo que se hacía en la Botica Francesa de Ernesto Triolet en el siglo XIX?

No alcanza una vida para estudiar un libro.
Museo Farmacéutico de Matanzas, otrora Botica Francesa del siglo XIX, Monumento Nacional.

Las fórmulas que desde 1882 hasta 1964 se elaboraron en la farmacia ubicada en la calle de Milanés, entre Ayuntamiento y Santa Teresa, en la llamada Atenas de Cuba, quedaban registradas como parte de la metodología de trabajo.

Por ser único e irremplazable, el fondo documental Libros de asentamiento de recetas del Museo Farmacéutico de Matanzas se inscribe, oficialmente desde el 24 de enero último, en el Registro Nacional cubano del Programa Memoria del Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Marcia Brito, directora del Museo, especificó que el fondo incluye 61 tomos, de estos 55 de la Botica Francesa de Ernesto Triolet, dos tomos pertenecientes a la Botica Nuestra Señora de Regla, y cuatro de la San Rafael; la información que ofrecen en conjunto abarca el período comprendido de agosto de 1873 a enero de 1964.

En los también llamados libros copiadores aparecen anotados el número de la fórmula, su composición exacta, el precio, el apellido más conocido del médico que la ordenaba, la fecha, y en algunos casos el nombre de la persona o institución para quien se preparaba el medicamento, confirmó Aimeé Abreu, técnico de inventario.

No alcanza una vida para estudiar un libro.
El fondo documental Libros de asentamiento de recetas incluye 61 tomos con el quehacer de tres importantes farmacias cubanas entre los años 1873 y 1964.

“Yo digo que no alcanza una vida para estudiar uno de los libros porque es mucha la información que contienen. En el análisis minucioso de las más de medio millón de fórmulas recogidas en sus páginas se aprecia la evolución de conocimientos que devino surgimiento de la botica cubana; se encuentra el origen, desarrollo y características de la medicina natural y tradicional de otras décadas, lo cual favorece su revitalización, argumentó Marcia.

“El fondo posee de forma general buen estado de conservación, solo tres ejemplares presentan daños considerables –informó la historiadora–; los manuscritos se mantienen expuestos en el mismo estante en el cual fueron colocados durante los años de funcionamiento de la Botica Francesa”.

Según la presentación de Gabriela Vázquez García, especialista de Comunicación e Información de la Comisión Nacional de la Unesco, el estudio de los libros de asentamiento de recetas permite el acercamiento a importantes médicos y farmacéuticos de épocas pasadas que dejaron una huella profunda con sus destacadas actitudes profesionales y humanas, y que hoy son conocidas y reverenciadas por la comunidad científica.

La inscripción del fondo documental Libros de asentamiento de recetas del Museo Farmacéutico de Matanzas en el Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la Unesco, favorece la divulgación y protección de su contenido para que pueda ser útil más allá de la urbe de ríos y puentes.

En uno de los longevos estantes de la otrora Botica Francesa de Matanzas, Monumento Nacional, permanecen bien resguardados los diarios del quehacer de la farmacia del siglo XIX convertida en Museo, volúmenes con interesantes páginas, como esa en la que prevalece la prescripción 21 146, ordenada por el doctor Carlos Juan Finlay, descubridor del vector de la fiebre amarilla

No alcanza una vida para estudiar un libro.
Volumen que recoge la primera fórmula elaborada en la Botica Francesa de Ernesto Triolet en 1882.

ACN

 
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