0
Publicado el 3 Junio, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

SANTIAGO ÁLVAREZ

Siempre cronista

Evocación por el centenario del natalicio de un revolucionario cabal, nombre imprescindible de la cultura continental y del mundo
Siempre cronista.

Junto al Comandante Fidel Castro y Alfredo Guevara. (Foto: Autor no Identificado).

Por SAHILY TABARES

Sus imágenes nutren la historia del cine documental como expresión artística en el que desarrolló búsquedas e invenciones creativas. Fue imaginativo, sagaz, revolucionario en la manera de ver, descubrir, connotar hechos, los cuales influyeron en transformaciones ocurridas en Cuba de amplias connotaciones en la vida política, cultural, social, económica, de la Revolución.

Santiago Álvarez (1919-1998), fiel al ideario de servicio social, a motivaciones históricas, conflictos del Tercer Mundo y el ámbito internacional, recorrió un centenar de países como corresponsal de guerra en África, Asia y América Latina. Junto a su equipo, captó la significación de personalidades relevantes de los movimientos progresistas: Salvador Allende, Ho Chi Min, quienes compartieron ideas y proyecciones con la opinión pública mundial.

Cálido, sensible, vivió intensamente cada acontecimiento que sintetizó en mensajes mediante la edición de diversos fotogramas con el empleo creativo de la banda sonora. En el Noticiero ICAIC Latinoamericano, el cual fundó y dirigió, desplegó acuciosas investigaciones, un estilo innovador devenido referente para consagrados y jóvenes.

Trascendentales hechos, entre ellos, el huracán Flora, la invasión mercenaria a Playa Girón, la desaparición física del Comandante Ernesto Che Guevara, quedaron inscritos en emisiones semanales del Noticiero, reconocido por la Unesco en el Registro de la Memoria del Mundo.

Pasos revisitados

Siempre cronista.

Santiago Álvarez, maestro de generaciones. (Foto: Autor no Identificado).

Quizá poco se conocen, o no tanto como lo merecen, las ideas, el pensamiento, de esta figura emblemática del cine cubano y latinoamericano. Al evocar su fructífera existencia buscamos en textos, imágenes, sonidos, conceptos expresados por él que revelan las inquietudes, la intimidad de un revolucionario comprometido con la patria, la Revolución, la justicia social, el mejoramiento humano en todos los confines.

En entrevistas concedidas entre 1967 y 1982, publicadas por Edmundo Aray en el libro: Santiago Álvarez, cronista del Tercer Mundo, el maestro expresó preocupaciones de diversa índole. Según consideraba: “Para ser un artista revolucionario hay que llevar angustias muy definidas por dentro. Creo que uno debe meterse dentro de las cosas. Soy de los que defienden desde siempre la tesis de cine urgente”.

Revisitar sus pasos contribuye al conocimiento y a la cercanía perenne. Para él, cada obra era un reto, “donde hay que poner en funcionamiento la experiencia técnica creativa, posibilidades imaginativas y cuanto recurso subjetivo se tenga a mano”.

Causa placer infinito despejar una interrogante que ha pasado de voz en voz en aulas universitarias, encuentros con espectadores y otros escenarios.

“¿Por qué yo he escogido el documental como medio y como estilo de trabajo cinematográfico?”. Ofreció una clase magistral al responder: “Porque tengo algo de aventurero dentro de mí y me gusta vivir la realidad con la que trabajo, me gusta vivirla, no que me la cuenten o leerla en un libro para después reelaborarla. Ese es uno de los motivos por los que el cine documental me seduce como forma de expresión, porque para poder hacer una película documental hay que ir al lugar en donde se produce el hecho, en el momento en que se está produciendo, si es posible, y recoger de ese momento los elementos que luego van a ser utilizados, tanto de sonidos como de imagen”.

De manera elocuente se autodefinió: “Soy un periodista que informa a partir de ideas que tengo sobre un acontecimiento”.

Conciencia del goce

Siempre cronista.

El Premio Nacional de Televisión Daniel Diez destacó el rigor artístico del documentalista. (Foto: Cortesía del entrevistado)

Daniel Diez Castrillo, periodista, sonidista, musicalizador del Noticiero ICAIC Latinoamericano, director de cine, creador y fundador de la Televisión Serrana, laboró junto a Santiago Álvarez en el Noticiero y en algunos documentales.

Reconoció para BOHEMIA: “Él era muy exigente en el trabajo, siempre buscaba llegar a la razón mediante las emociones, por lo que era importante filmar todo para después elaborarlo en la mesa de edición. Verlo durante este proceso cuando tenía que escoger la imagen para ubicarla después de la ya montada era un momento mágico. Sabía mirar, respirar, buscar el ritmo. Nunca nos dio una clase de estructura. Había que verlo y aprehender.

“Creaba con utilización de gráficas, textos de periódicos, dibujos animados, convertía los defectos en efectos, manejaba la ironía y el humor. Sabía encontrar las esencias de la historia que contaba para que el espectador se emocionara a la par del disfrute de la obra audiovisual. Utilizó la música como un elemento dramático. Decía que el cine es 50 por ciento de imagen y 50 por ciento de sonido y que él hubiera querido tener en cada ojo una cámara y micrófonos en los oídos para ir recogiendo esa realidad por dondequiera que pasara.

“Una de sus preocupaciones era ser fiel a la realidad de los que en cualquier lugar necesitaban que se divulgaran sus dificultades, sus luchas, por eso seguía cada uno de los momentos más relevantes que se producían en América Latina. Disfrutaba cada vez que en alguna parte del mundo triunfaban los ninguneados de siempre. Era un hombre muy humano, muy sensible, le dolían las miserias del mundo.

“Su obra debe ser más conocida para que no olviden. Hay que escuchar a Godard, uno de los grandes del cine universal, hablando de Santiago Álvarez, el cubano.

“Él fue un martiano raigal, asumió una máxima de nuestro Apóstol: ‘Sin conciencia del goce, no hay goce. A los jóvenes les digo: no sean rígidos, echen a volar la imaginación, no quieran hacer documentales imponiendo su opinión sino que investiguen, sean capaces de sentir profundamente la realidad a la que se acercan, trabajar el audiovisual es un goce, si no lo siente así, se pueden dedicar a otra cosa’”.

Huellas imperecederas

Siempre cronista.

El dramaturgo Nicolás Dorr reconoció la dramaturgia y la poesía de la obra de Santiago Álvarez. (Foto: trabajadores.cu).

La memoria es la dueña del tiempo. Imposible renunciar a raigambres, saberes, descubrimientos. El dramaturgo Nicolás Dorr, recientemente fallecido, reconoció en podios y textos la sensibilidad de Santiago. “Asumida –según escribió– como método de creación eclipsa la presumible exigencia de ‘objetividad descriptiva’ del género documental, de esta suerte reemplaza la reseña por la recreación de la realidad y erige a la emoción sintetizadora en impulso rector capaz de develar la esencia de los acontecimientos y establecer una relación imaginativa con el material, al tiempo que una comunicación poética con el destinatario”.

Otros testimonios emergen de jóvenes periodistas integrantes de la Cátedra Honorífica de Periodismo Cinematográfico Santiago Álvarez. En el libro Santiago Álvarez un cineasta en revolución (Ediciones ICAIC), Andy Muñoz, Lianet Cruz y Yobán Pelayo, destacan, entre otros aspectos, el nuevo enfoque de periodismo cinematográfico del maestro.

Precisan: “Deshizo la tradición del periodismo cinematográfico que se hacía en el país, dirigido principalmente a la presentación de anuncios comerciales en el cine. Hasta ese momento los otros noticieros se caracterizaban por la inmediatez en el tratamiento de la información y la búsqueda de la exclusividad de la noticia. Salvo en raras excepciones como en La Tribuna del Pueblo –sección del Noticiero Nacional CMQ-El Crisol– o el Noticuba, no había espacio para la crítica social. Solo el Noticiero ICAIC Latinoamericano logró revolucionar el género. Los otros trataban de dejar su impronta e imponerse, pero sin romper con los estándares, su esfuerzo iba encaminado a imitarse o superarse empleando los mismos métodos, copiando los modelos norteamericanos en lugar de plantearse una estética propia”.

Siempre cronista.

Lo acompaña su inseparable camarógrafo Iván Nápoles. (Foto: Cortesía DANIEL DIEZ)

Asimismo, reconocen los periodistas que el Noticiero orientó el contenido y la forma en pos de crear un mensaje revolucionario que se equiparara a la estructura cinematográfica renovada y hacerle frente a una propaganda enemiga que, en aras de minar ideológicamente a la Revolución, trataba por todas las vías de deformar la realidad existente”.

Sin duda, el pensamiento y la obra monumental de Santiago Álvarez son medios de lucha contra la hegemonía de la manipulación informativa, las noticias falsas, el entretenimiento fatuo, las agresiones lideradas por Estados Unidos y sus acólitos.

Es preciso volver, una, otra vez, sobre el patrimonio legado por el genial maestro, cuyo cine exhibe una total vigencia artística para todos los tiempos. Este acercamiento no agota el estudio de su nombre y su figura, que enriquecen la cultura cubana.

Muestra de su extensa filmografía

1961 Escambray/ Muerte al invasor (Codirección con Tomás Gutiérrez Alea), 1961 Forjadores de la paz/ 1963 Ciclón/ 1964 Primeros Juegos Deportivos Militares/ Vía libre a la zafra del 64/ 1965 Solidaridad Cuba y Vietnam/ Cuba 2 de enero/Pedales sobre Cuba/ Now/1966 La escalada del chantaje/Abril de Girón/1980 Celia, imagen del pueblo/ 1982 A golpes sobre la historia/ 1965 Taller de la vida/ 1997 Concierto mayor/ Concierto por la vida.

[/quote

La magia del artista tiene imanes

La revisión de los fotogramas, uno de los momentos cruciales de su labor. (Foto: Autor no Identificado).

“Santiago fue en su curso por la vida ese ejemplar de intelectual que busco y su ejemplo quisiera entregar a los jóvenes artistas… En su arte encuentra el medio de transformar el lenguaje y desplegarlo, de ejercerse en su hacer como se puede, revolucionando revolucionariamente el cine, para que el cine mejor pueda, y pudo, expresar y apresar en imagen-sonido esta revolución que impregna nuestras vidas”.

(Fragmento de las palabras pronunciadas por Alfredo Guevara en el sepelio de Santiago Álvarez, en el cementerio de Colón, La Habana, 22 de mayo de 1998)


Sahily Tabares

 
Sahily Tabares