0
Publicado el 12 Julio, 2019 por Giovanni Martinez en Cultura
 
 

MUSEO DEL RON

Cinco sentidos en una sola copa

Secretos de nuestra bebida tradicional, así como de su proceso de fabricación y singular historia, se conservan en la ciudad de Santiago de Cuba
Cinco sentidos en una sola copa.
El Museo es uno de los principales atractivos turísticos en la provincia, tanto para visitantes nacionales como extranjeros.

Por GIOVANNI MARTÍNEZ

 Fotos: ANARAY LORENZO COLLAZO

Al remover el suelo y desenterrar nuestras raíces, encontraremos siempre al ron, rubro exportable muy ligado a la identidad y cultura de los nacidos en este archipiélago, fundamentalmente en su región oriental.

La ciudad de Santiago de Cuba estrenó este año una nueva sede para el Museo del Ron, ubicada en calle Peralejo, número 103, cercana a las bodegas donde se produce y almacena esta bebida desde hace 157 años. Tal cercanía posibilita que la mayor parte de los visitantes que llegan a la factoría en busca de información tengan apenas que cruzar la calle para adentrarse a recorrer, imaginariamente, un camino originado en nuestros cañaverales.

Las nuevas salas muestran al detalle la historia de la industria azucarera cubana, y la aparición del aguardiente y el ron como subproductos de esta. Hay, además, un área de toneles de añejamiento y se exhibe una amplia variedad de etiquetas y de envases de rones, tanto de marcas antiguas ya desaparecidas como de otras que perduran, como Cubay, Varadero, Santiago y Caney, esta última, nacida gracias a la idea del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, cuando en 1963 la compañía Bacardí abandonó el país. Caney se convirtió entonces en la primera marca exportable de Cuba, y abrió puertas en el mundo a otros productos.

Cinco sentidos en una sola copa.
La cercanía a la fábrica (al fondo) posibilita un aumento del número de visitantes.

En la Isla viven actualmente ocho maestros roneros. Para dicha de este equipo de BOHEMIA, pudimos conversar con dos de ellos en el llamado territorio indómito. Julio Enrique Ayan Rial y Tranquilino Palencia Estruch accedieron a responder nuestras interrogantes durante un recorrido por el Museo del Ron santiaguero.

-¿Qué distingue al ron que se produce en esta zona del país?

-Esta ciudad es la cuna del ron ligero a nivel mundial. Fue aquí donde nació. Santiago de Cuba cuenta con las bodegas más antiguas del mundo, Bacardí y Matusalem.

“Los métodos de añejamiento son los mismos de antes. Además, las generaciones de maestros roneros han sido ininterrumpidas desde 1862. Este es un suceso que no está ligado ni a la política, ni a la economía, sino que es puramente cultural.

“Otro aspecto significativo son los aromas. El ron que fabricamos en esta provincia está considerado el más aromático de Cuba. Basta con cerrar los ojos y olerlo para identificarlo”, afirma Ayan Rial.

-En los últimos años la marca Santiago ha ganado preferencia, pero la oferta no es suficiente.

Cinco sentidos en una sola copa.
Julio Enrique Ayan Rial: Los métodos de añejamiento, las generaciones ininterrumpidas de maestros y los aromas, distinguen al ron santiaguero.

-Primeramente –aclara el maestro Julio– debemos reconocer que Havana Club es la marca líder de Cuba y lo seguirá siendo, pero por fortuna contamos con otros rones en la Isla.

“La marca Santiago por sí sola se vende. Hemos estado ausentes del mercado por carencia de envases. Contábamos con una fábrica de botellas en México, pero fue comprada y perdimos el vínculo. Se quedaron incluso con los moldes. No obstante, este año hemos conseguido estabilizar el suministro de botellas y pensamos continuar mejorando”.

-¿El ron Bacardí que se produce actualmente en varios países es de calidad?

-Ese ron “añora” elaborarse en esta provincia. Desde que la marca se alejó de nuestras latitudes dejó de producir el verdadero Bacardí. Ellos compran las mieles en cualquier isla del Caribe donde se las puedan vender, lo cual les deja sin garantías a la hora de obtener el producto final. Para llegar a un ron de calidad, lo primero es la materia prima.

“También es importante decir que las producciones son inmensas y, por tanto, los métodos tradicionales de añejamiento los han obviado, así que la calidad ha decaído, manteniendo solo el nombre. En cambio, el ron que se fabrica en Santiago es totalmente natural, o sea que, durante todo este proceso tecnológico no se incluye ningún elemento químico, algo casi extinto hoy en el mundo, pues en otros países se aspira siempre a producciones abundantes”, asegura Julio Enrique.

-¿Catar el ron es un trabajo o un placer?

Cinco sentidos en una sola copa.
Tranquilino Palencia Estruch: Hace 157 años que ocho generaciones han estado fabricando un producto auténtico e idéntico.

-En nuestro caso es un hobby y por lo tanto nunca se convierte en vicio. Algunos dicen que el ron es la causa del alcoholismo. Sin embargo, hay que educar a los consumidores. La idea es que muchos tomen poco y no que pocos tomen mucho. Siempre decimos que acercarnos a un producto de calidad es lo ideal, para así beber bueno y menos.

“En Santiago, cuando nace un niño, se celebra con ron; si se cierra un negocio se hace un brindis; muere un ser querido y, en medio del dolor, también bebemos. Es decir, que el ron está presente en la vida de los santiagueros desde que nacen hasta que mueren.

“Este es un producto hecho para el placer, porque logra vínculos de fraternidad y empatía entre las personas. Eso sí, cada cual debe saber cuánto puede beber”, afirma Ayan Rial.

Por su parte, el maestro ronero Tranquilino Palencia Estruch, afirma categórico que “hace 157 años, ocho generaciones han estado fabricando un producto auténtico e idéntico.

“Además del elemento cultural y hereditario, Santiago de Cuba tiene una característica muy especial, que es su clima. La temperatura aquí es muy alta durante casi todo el año y llueve considerablemente en determinadas épocas, lo cual propicia que la caña, tras su fermentación y destilación, nos ofrezca mieles diferentes a las del centro y el occidente de la Isla.

“Otro aspecto importante es la longevidad de los barriles que tenemos en las naves de añejamiento. Algunos cuentan alrededor de 90 años en uso. Podemos ostentarlos gracias a un taller de tonelería con artesanos muy hábiles que se encargan de repararlos cuando alguno se rompe. Para nosotros es sagrado restaurarlos y traerlos de vuelta. Aquí no botamos ningún barril, pues mientras más años tienen, más nos entregan esa ‘alma’ del ron santiaguero. Algo así no se ve en ningún lugar del mundo.

“Por otra parte, no cabe duda de que el gusto que ha venido generándose por nuestra bebida está muy ligado a nuestras costumbres. Ese cierto dulzor, tan agradable, tiene mucho que ver con la cultura cubana y nuestro paladar”, afirma Palencia Estruch.

-¿Qué importancia tiene la industria ronera para Santiago y para Cuba?

Cinco sentidos en una sola copa.
Sistema de enjuague de envases de ron que aún se utiliza.

-Es una industria pujante en nuestra provincia y la más “añeja”. Los cubanos afirman que el mejor ron de la Isla es el santiaguero, mientras que los foráneos dicen que es el mejor del mundo. Por lo tanto, no nos queda más que enorgullecernos –sonríe Tranquilino.

-¿Hasta qué punto se pueden conservar las tradiciones en el contexto de hoy, sin sumar elementos de actualidad a lo ya conocido?

-En la década de los años 60 del siglo anterior, y antes, casi no había añejos mayores de cinco años. Hasta 1970, los rones más antiguos que se producían en Cuba estaban en el orden de los siete años. Poco a poco, y gracias a procesos tecnológicos muy sabios, hemos llegado a fabricar bebidas muy antiguas, con 12, 20, 25 y muchos años más de añejamiento, y siempre de carácter natural.

“Tiempo atrás los conocimientos de los maestros roneros eran empíricos, sabían lo que tenían que hacer pero no los porqués, hoy en día todos somos profesionales y trabajamos con elementos científicos”, acota Palencia Estruch.

-¿Cómo no llevar el trabajo a casa?

-En esta profesión es muy difícil trazar una línea divisoria. Siempre somos maestros roneros. Por ejemplo, cuando vamos a una tienda y las mujeres están curioseando en la ropa, nosotros estamos analizando las bebidas.

-El Cuba Libre, el Daiquirí y el Mojito son tres de los tragos más famosos del mundo. ¿Cuál es la mejor manera de beber alcohol?

-Estos cocteles ciento por ciento cubanos se preparan a la medida y el gusto de quienes desean beber de un modo más suave. En el mundo, esos tres tragos son el uno, el dos y el tres en cuanto a preferencia. Hay que decir, además, que el Daiquirí nació en la playa santiaguera del mismo nombre, en el año 1898. El tradicional, porque el frappé surgió en La Habana, en El Floridita.

“El ron –acota Palencia Estruch– debe ingerirse en vaso de cristal. Como más se disfruta es utilizando cinco sentidos: tacto, vista, olfato, oído y paladar. Pero hay que hacerlo con calma, sin apuro, conversando. Usted se puede pasar media hora o más con solo una línea de ron, así la bebida se duerme en el vaso, y trabajan el tacto, la vista y el olfato. Cuando brindamos el oído disfruta y luego, cuando lo degustamos, el paladar parece sonreírnos en silencio”.

Cinco sentidos en una sola copa.
Representación de un barril en una bodega.

-¿Un maestro ronero trabaja pensando en el futuro?

-Cada maestro siembra muchas semillas durante su vida dentro de la industria ronera, pero es consciente de que muchos de los frutos no los va a recoger él, sino las próximas generaciones. Nosotros pensamos que el ron santiaguero va a ser eterno– finaliza Palencia Estruch.

Visitar el Museo del Ron santiaguero es una oportunidad especial para adentrarse en la historia de esta fabulosa industria cubana y, como conclusión, degustar un trago del auténtico Ron Santiago, muy demandado en nuestro país y en el mundo.


Giovanni Martinez

 
Giovanni Martinez