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Publicado el 29 Julio, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

Los públicos, ¿al otro lado del espejo?

Las velocidades de la información y el audiovisual instauran nuevas experiencias desde el hogar, donde audiencias de diferentes edades, sexos, con disímiles preferencias e intereses, comparten nuevos modos de estar juntos
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Los públicos, ¿al otro lado del espejo?
Los programas televisuales tienen valores agregados. Por ejemplo, uno de participación que entretiene, a la vez que aporta saberes es El selecto club de la neurona intranquila. (Foto: tvcubana.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES  

El amplio, diverso, a veces controvertido universo de temas, contenidos y soluciones formales, que circula por disímiles corrientes subterráneas, forma parte del desafío que la comunicación plantea a la sociedad y a los sistemas educativo y cultural.

La percepción artística no solo es un acto de reproducción, sino de co-creación. Además de actores talentosos, existen espectadores con talento, reconoció el maestro Stanislavski. Las velocidades de la información y el audiovisual instauran nuevas experiencias desde el hogar, donde audiencias de diferentes edades, sexos, con disímiles preferencias e intereses, comparten nuevos modos de estar juntos.

Lamentablemente, la programación veraniega televisual no se promovió de manera anticipada, como merecía. Escaparán a las audiencias, entre otras emisiones, La redacción, serie transmitida en el espacio Alto impacto (Multivisión, domingo, 7:30 p.m.), que aborda  falsas apariencias y las propagandas silenciosas de los massmedia en Estados Unidos; programas novedosos, como La tarea (Canal Educativo, martes, 3:30 p.m.) y Mi isla bella, este último destinado a incentivar en los jóvenes el conocimiento de la historia (CE, viernes, 7: OO p.m.).

En el informe de la comisión de Cultura, medios y redes sociales, en el noveno congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se precisa: “Urge modificar el mecanismo de autopromoción de nuestros medios, en el que muchas veces son invisibles las mejores ofertas y se potencian otras que distan de los propósitos emancipadores en defensa de la identidad nacional y el humanismo que debe caracterizar a nuestra sociedad”.

Los valores estéticos y éticos son una práctica en nuestra televisión de servicio público, que se dirige al ciudadano; su esencia integra lo cultural, lo educativo, en el sentido de reconocer lo propio y activar las inteligencias con lecturas, conciertos, presentaciones discográficas y puestas fílmicas.

¿Por qué las nuevas propuestas veraniegas llegaron a la pantalla “casi” por sorpresa? Hacer televisión en una época en que somos a la vez espectadores, audiencias musicales, internautas, lectores, requiere una visión antropológica, pues la cultura no es un conjunto de bienes, como los libros y las obras de arte, tiene que ver con la dimensión significante activa en las prácticas sociales.

Llevar el deber ser a la praxis exige una participación responsable de todos los implicados en el proceso creativo, en este la crítica cultural es indispensable, pues le corresponde ofrecer juicios de valor, contribuir al entendimiento del desafío que tiene la TV en la era de la globalización y de la construcción multilateral de saberes.

La televisión, como mediación cultural, reproduce sentidos sociales, propone otros mundos posibles, rechazados o aceptados, en dependencia de la lectura hecha por audiencias diversas y su interpretación de la polisemia textual.

Cada individuo acumula un conocimiento objetivo de las cosas, pero también significaciones afectivas de ellas; todas, en su conjunto, se unen en el descifrado de mensajes y se modifican en el contexto en que se producen bajo la influencia de los estados emocionales transitorios del sujeto.

Al otro lado del espejo, los públicos aspiran a reconocerse.  El consumo cultural es apropiación, recepción y uso. Los programas televisuales tienen valores agregados. Por ejemplo, uno de participación entretiene, a la vez aporta saberes. Lo demuestra El selecto club de la neurona intranquila (Cubavisión, miércoles, 8:30 p.m.).

Sin duda, estos tiempos exigen estrategias comunicativas que contribuyan a la correcta utilización del habla y a la formación del buen gusto; para lograrlo es indispensable guiar cada proyecto con un fin premeditado: convencer mediante la calidad artística. Solo se alcanza mediante la participación de todo el equipo creativo; y es preciso recordar que el mejor producto de nada vale si no llega a los públicos. Pensemos en ello.

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