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Publicado el 17 Agosto, 2019 por Liset García Rodríguez en Cultura
 
 

Documentos encontrados por Sonia Cunliffe (+video)

Desde este viernes 16 de agosto la Fototeca de Cuba acoge la exposición que narra en imágenes la atención solidaria que recibieron los niños víctimas del accidente nuclear de Chernobyl en el campamento de pioneros de Tarará de La Habana.

Por LISET GARCÍA

Sacha Sauchenko asistió a la presentación de la muestra junto a su familia cubana, y allí compartió vivencias con la recién nombrada embajadora de Cuba en Ucrania, Natacha Díaz, quien apuntó que allá decir Tarará es como hablar de amor./ Foto: Liset
Sacha Sauchenko asistió a la presentación de la muestra junto a su familia cubana, y allí compartió vivencias con la recién nombrada embajadora de Cuba en Ucrania, Natacha Díaz, quien apuntó que allá decir Tarará es como hablar de amor.

Sacha Sauchenko es uno de los niños que sufrieron el accidente nuclear de Chernobyl, ocurrido el 26 de abril de 1986, la mayor catástrofe de ese tipo conocida hasta la fecha. Hoy, a sus 35 años de edad, siente que es en su segunda patria, Cuba, donde quiere estar el resto de sus días. Una inmensa gratitud lo ató al país que le devolvió la vida, pero tanto se aplatanó que decidió echar sus raíces aquí. ¿Será por eso que cada vez que ha vuelto a Ucrania se siente extranjero?

Así cuenta a Bohemia el giro que dio la historia de su vida, mientras su pequeña hija revoloteaba cerca de él, en la Fototeca de Cuba, ubicada en La Habana Vieja, donde quedó inaugurada la tarde de este viernes la muestra que recoge los sucesos que lo trajeron a Cuba siendo un niño, como parte del programa de atención de salud más abarcador y solidario que recibieron las víctimas de aquel accidente nuclear durante 21 años.

La artista peruana Sonia Cunliffe contó con la colaboración de la colega Maribel Acosta, quien llevó a cabo la investigación en los archivos de los periódicos Granma y Juventud Rebelde, de donde son las 128 imágenes recopiladas en esta exposición./ Foto: Liset
La artista peruana Sonia Cunliffe contó con la colaboración de la colega Maribel Acosta, quien llevó a cabo la investigación en los archivos de los periódicos Granma y Juventud Rebelde, de donde son las 128 imágenes recopiladas en esta exposición.

La exposición Documentos extraviados. Niños de Chernobil en Cuba, de Sonia Cunliffe, artista peruana cuya obra habla de su sensibilidad, sondea un mundo desconocido para muchos, y lo lanza, porque le resulta inexplicable cómo se pudo silenciar semejante obra humana. Se propuso indagar en esos sucesos, de la mano de una inteligente colaboradora, la colega Maribel Acosta, quien realizó la investigación en archivos, que le sirvió de caudal para impulsar el proyecto.

En la muestra aparecen 128 imágenes, tomadas en su momento por fotógrafos de los periódicos Granma y Juventud Rebelde, tejidas ahora más allá de lo inmediato para hacer justicia a sus protagonistas. Cada una es la evidencia de capítulos de historia que conforman el relato de aquella proeza cubana de salvar.

En la nueva presentación de Documentos… (vio la luz en Lima, Perú, en 2016; al año siguiente, en la galería El reino de este mundo de la Biblioteca Nacional José Martí; y el pasado año estuvo en Miami, donde fue seleccionada entre las 15 mejores presentaciones de la ciudad), Sonia Cunliffe agradeció la posibilidad de dar a conocer en toda su magnitud humana lo hecho por Cuba, precisamente cuando atravesaba una situación económica difícil.

El doctor Julio Medina, a cargo de la brigada médica que atendió a los niños, escogió el sitio de la exposición donde quería ser fotografiado: junto a Fidel, sin cuyos desvelos ese programa solidario no hubiera podido llevarse a cabo y tener tanto éxito. / Foto: Liset
El doctor Julio Medina, a cargo de la brigada médica que atendió a los niños, escogió el sitio de la exposición donde quería ser fotografiado: junto a Fidel, sin cuyos desvelos ese programa solidario no hubiera podido llevarse a cabo y tener tanto éxito.

En presencia del embajador de su país, Guido del Toro, de Natacha Díaz, encargada de negocios de Cuba en Ucrania, y de Norma Rodríguez Derivet, presidenta del Consejo Nacional de Artes Plásticas, la artista destacó cómo salvaron la vida de tantos niños ucranianos, de Rusia y Belarús –sumaron alrededor de 25 mil–, lo que es solo posible por la solidaridad desinteresada y por un infinito amor.

El enfoque audiovisual y artístico de esta muestra, abierta al público durante un mes, incluye el adagio El lamento de Liusia, especialmente compuesto por el joven músico Jorge Fernández Acosta, y que en esta ocasión fue por primera vez interpretado allí por un cuarteto de cuerdas.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez