AQUÍ, LA TV
Programación ¿misión imposible?
Quizá el secreto de la buena televisión reside en hacer programas que interesen a los destinatarios para quienes han sido especialmente concebidos y en no aburrir a los demás. ¿Ayuda la programación al logro de este propósito? Los cambios, reiteraciones, e inadecuadas ubicaciones en la “parrilla” televisiva, impiden la amplia satisfacción de creadores, directivos y públicos

Por SAHILY TABARES
En el siglo XXI los medios de comunicación masiva pueden ser un instrumento en la construcción de un nuevo orden civilizatorio, por esto es esencial seducir mediante representaciones artísticas a los públicos expuestos a discursos hegemónicos y modelos de consumo que estimulan el ocio, en detrimento del raciocinio, la memoria, los cuales constituyen facultades imprescindibles para conocer el mundo y sus complejidades.
Cada jornada, la TV cubana afronta innumerables desafíos: informar, entretener, educar. Debe enfrentarlos con recursos tecnológicos puestos en manos expertas, con pensamientos e ideas que contribuyan a la expansión de capacidades mentales. En la red, las personas generan modalidades propias de acceso a las narraciones, manifiestan hábitos de lectura, participan en la contextualización de lo contado en la obra abierta que ellas reelaboran.
Quizá el secreto de la buena televisión reside en hacer programas que interesen a los destinatarios para quienes han sido especialmente concebidos y en no aburrir a los demás. ¿Ayuda la programación al logro de este propósito? Los cambios, reiteraciones, e inadecuadas ubicaciones en la “parrilla” televisiva, impiden la amplia satisfacción de creadores, directivos y públicos.
¿Qué insuficiencias persisten? Tal vez el adecuado entendimiento de que los procesos de programación deben ser dirigidos; no son espontáneos. Se requiere cientificidad, el aporte de expertos, la combinación de formas que aseguren el cumplimiento de lo predeterminado para mantener el equilibrio de géneros, estéticas, temáticas y propuestas interesantes.
De acuerdo con la teoría general de los sistemas, el todo es siempre más importante que las partes y las partes existen para lograr el éxito del todo. Hay que pensar, investigar, reformular, establecer principios inviolables, lo cual quiere decir respetar conceptos y saberes sedimentados por el conocimiento, la experiencia.
También debe tenerse en cuenta que cuando un espacio está ubicado incorrectamente en el esquema de programación, el más afectado es el espacio porque ante la pantalla se reunirá un público inadecuado. Por ejemplo, La Colmena TV, en el horario nocturno (viernes, 8.30 p.m.), al parecer, olvidamos a “la Calabacita”.
En un mundo interconectado, si bien el medio televisual no es el único responsable del enriquecimiento cultural de los públicos, mucho puede hacer por él. A la tecnología, a las buenas intenciones, se impone añadir ideas novedosas y propuestas que cautiven a los nativos digitales, en su mayoría deseosos de obtener conocimientos mediante las experiencias audiovisuales que viven en la red.
El discurso de una puesta no es un mero instrumento pasivo en la construcción del sentido que toman procesos sociales, estructuras económicas o conflictos políticos. Todo texto lleva implícita una teoría filosófica que debe ser desentrañada, refigurada dentro de un corpus general. Incluso los más banales tienen una teoría implícita, exigen el análisis del sentido oculto en el relato.
Pensar y concebir la programación televisual no puede ser una misión imposible. ¿Existen cuidadosos estudios de población que proporcionen datos sobre estratos sociales, composición de los grupos, niveles culturales? También hay que conocer los hábitos de vida y de teleaudiencia más significativos; y lo más difícil: estructurar el esquema de un día típico de un televidente tipo. Nunca olvidemos: los públicos necesitan un período de reconocimiento primero, y de identificación después, más adelante llega la habitualidad, y al final, la dependencia. Sí, la travesía requiere estudios, nunca improvisación, porque la TV es de todos.
Tampoco pretendamos a ultranza la experimentación, esta es un valor cuando constituye una necesidad expresiva. No basta el intento de decir algo nuevo, lo importante es que ese algo propicie sentir y ver con una mirada-otra la construcción de lo real, los sentimientos individuales y colectivos, la existencia de todos los días. Pensemos.








Buenas Noches Señora Sahily Tabares
Mi señora y yo hemos leido cuidadosamente su escrito para
dar una Opinion que valga la pena a la altura de lo que
usted plantea.
Y es que en su escrito Ud plantea una serie de cuestiones
que los que elaboran la programacion y los que tambien
dirigen,se podrian guiar para no tener que decir que es
“Una Mision Imposible”una buena planificacion de las
Programaciones,
En esencia procedan a:
Pensar y concebir la programación televisual no puede ser una misión imposible. ¿Existen cuidadosos estudios de población que proporcionen datos sobre estratos sociales, composición de los grupos, niveles culturales? También hay que conocer los hábitos de vida y de teleaudiencia más significativos; y lo más difícil: estructurar el esquema de un día típico de un televidente tipo. Nunca olvidemos: los públicos necesitan un período de reconocimiento primero, y de identificación después, más adelante llega la habitualidad, y al final, la dependencia. Sí, la travesía requiere estudios, nunca improvisación, porque la TV es de todos.
Y para Rematar como dice un amigo de Bohemia
estamos de acuerdo con usted en:
Tampoco pretendamos a ultranza la experimentación, esta es un valor cuando constituye una necesidad expresiva. No basta el intento de decir algo nuevo, lo importante es que ese algo propicie sentir y ver con una mirada-otra la construcción de lo real, los sentimientos individuales y colectivos, la existencia de todos los días. Pensemos.
Hay que acabar de perfeccionar la programacion con
la posibilidad que tengamos pero ya estamos a la
altura de que no podemos soportar mas las deficiencias
de no hacer un buen trabajo.
Estamos a la altura de que esto es un”Bloqueo Interno”
La mision Imposible va ya por la tercera o cuarta parte
y seguira y llevando el tiempo de años en el cine
nosotros no hemos podido arreglar un tema tan preciado
para la Poblacion,
Hicieron la encuesta ya de como la poblacion recibio
la programacion de verano,pues dicen los rumores
que para verlas era una mision imposible.
Gracias
JK