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Publicado el 22 Agosto, 2019 por ACN en Cultura
 
 

Renacer del Barrio Chino en los 500 de La Habana

Estudiosos del tema señalan que este asentamiento constituye el mayor de su tipo en América Latina, pero, además, por sus características en el corazón de la capital cubana representa una exquisita evocación de las típicas usanzas del Lejano Oriente
Renacer del Barrio Chino en los 500 de La Habana.
Foto: spanish.xinhuanet.com

Por MARÍA ELENA BALÁN SAINZ

Antiquísimas tradiciones se afianzan en este agosto, cuando a pocos meses del aniversario 500 de La Habana, renace el Barrio Chino con múltiples atractivos, y su Pórtico reluce nuevamente tras un proceso de rehabilitación que logró devolverle el esplendor de otros tiempos.

Estudiosos del tema señalan que este asentamiento constituye el mayor de su tipo en América Latina, pero, además, por sus características en el corazón de la capital cubana representa una exquisita evocación de las típicas usanzas del Lejano Oriente.

Luego de un arduo proceso de restauración que incluyó siete restaurantes, la casa del té y el jardín de los bonsáis terminaron la primera fase de ese programa, aunque aún hay brigadas de constructores que continúan trabajando en otros objetos de obra.

Fueron diseñados proyectos multisectoriales encaminados a la recuperación de la zona, teniendo en cuenta, asimismo, el impacto comercial, recreativo y turístico que ella genera, con gran interés de las autoridades gubernamentales que han insistido en que el medio milenio de la urbe sea un incentivo para rescatar tradiciones.

Entre ellas figuran el exquisito arte culinario, la cerámica y la decoración típica de sus instalaciones, teatros y otros; así como la rehabilitación de relevantes instalaciones dentro del barrio, como el periódico chino Kwong-Wah-Po, las tintorerías y las farmacias con su medicina tradicional.

La primera evidencia de la presencia china en Cuba data de julio de 1847, cuando la fragata Oquendo, procedente del puerto de Amoy, atracó en la bahía habanera transportando a 206 chinos consignados a la Real Junta de Fomento.

De acuerdo con fuentes oficiales, a finales del siglo XIX poblaban la Isla más de 150 mil chinos culíes. Consta en los anales de la época que la emigración china a Cuba se caracterizó por ser casi exclusivamente de solteros, sometidos a labores agrícolas 12 horas diariamente.

Con el paso de los años, los naturales y sus descendientes se dispersaron por todo el país, y el Barrio Chino habanero ha sido durante centurias su principal asentamiento poblacional en esta ínsula.

En la primera mitad del siglo pasado fue alcanzando su máximo esplendor y llegó a ser el más populoso y famoso de América Latina.   Alejo Carpentier en una de sus magistrales conferencias en la capital en 1976, recogidas en un volumen por la Editorial Letras Cubanas, destacaba que a partir de la denominada Danza de los Millones, motivada por un alza en los precios del azúcar durante la Primera Guerra Mundial, el Barrio Chino tomó una importancia enorme.

Fue así que se llenó de mercaderes ricos, que vendían sus diversos artículos, los cuales constituían puntos de atracción para los numerosos transeúntes.

Allí se celebraban las fiestas del Dragón, todo un espectáculo, mientras el teatro Shangai fue en una época uno de los más extraordinarios de Latinoamérica.

Acaudalados mercaderes se sentaban a la entrada de sus tiendas, ofreciendo al transeúnte información sobre las vajillas, sederías y perfumes que allí vendían, así como las más eficaces mercancías, llegadas desde el oriente asiático.

Son estampas que ilustran la existencia del Barrio Chino, un sitio de La Habana, en el aniversario 500 de la ciudad, que se vuelve a convertir en un lugar con encanto. (ACN).


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