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Publicado el 4 Septiembre, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular

Huellas del compositor e intérprete perduran en la música cubana, en Latinoamérica y el Caribe
BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
El sombrero campesino formó parte de su imagen. (Foto: AGNÉS VARDA).

Por SAHILY TABARES

Está ahí, en el escenario, viste su impecable traje blanco a sobre medida, lo adorna una expresividad peculiar devenida intensa pasión. Posee el don de los grandes; es talentoso, auténtico, sincero, sin poses altisonantes ni egocentrismo. Solo dice: “Elige tú, que canto yo”.

Imposible precisar anécdotas, las fechas de actuaciones memorables, grabaciones, videos, discos, filmes, que legitiman la valía del músico extraordinario. Su vida fue muy intensa, alternó giras internacionales con presentaciones en radio, televisión, cabarets y bailes populares. ¿Cómo acercar al presente la energía de un hombre ido a la eternidad? Testimonios, juicios valorativos, revelan rasgos del llamado Bárbaro del Ritmo y de su atractiva personalidad artística, la cual no se conoce como merece.

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
Gracia y ejecuciones maestras lo distinguieron. (Foto: Autor no identificado).

Bartolomé Maximiliano Moré (Benny Moré, Santa Isabel de las Lajas, Cienfuegos, 24 de agosto de 1919-La Habana, 19 de febrero de1963), de procedencia humilde y sin formación académica, fue cantante y compositor, tocaba guitarra y tres. Desde el inicio de su carrera artística, en 1935, integró agrupaciones destacadas: el Conjunto Matamoros, las orquestas de Mariano Mercerón y Ernesto Duarte. Sonero raigal, maestro de la trova, brilló en el cetro del panorama sonoro de la nación durante los años 40 y 50. Con su Banda Gigante (1953) sentó cátedra.

Es ilustrativo el enfoque anecdótico, basado en experiencias y vínculos amistosos, que en un lúcido ensayo aportó el escritor, musicólogo, poeta, narrador Leonardo Acosta (1933-2016): “La música cubana requiere un oído especial, si uno lo entrena desde niño, mejor, porque hay distintas claves, montones de síncopas y contratiempos, si te equivocas por una mínima fracción, no hay modo de entrar de nuevo. Para Benny era algo tan natural como respirar. Durante años me empeñaba en que cada sonido, cada afinación, cada pasaje, saliera impecable. Con él aprendí que tras hacer todo eso hay que olvidarlo, pues lo esencial está en otra parte, en algo que tratamos de nombrar llamándole swing, yunfas, feeling, que sé yo cuántas cosas más, pero que en el fondo permanece indefinible”.

Pasa el tiempo, queda tu voz 

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
-“Siempre impresionó su histrionismo escénico, era todo un espectáculo”, reconoció el maestro José Loyola. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

El Benny era único, prodigaba sabor en espectáculos y descargas. Demostró un talento excepcional que registraron diferentes soportes.

¿En qué estriba el misterio de su duende? ¿Cómo incorpora al quehacer artístico elementos que perfilan la idiosincrasia popular? Múltiples interrogantes genera el compositor e intérprete de boleros inolvidables (Mi amor fugaz, Ahora soy tan feliz, Conocí la paz) y decena de géneros, en los cuales dejó una sólida impronta.

En exclusiva para BOHEMIA, el maestro José Loyola, director de La Charanga de Oro, reconoce: “Moré ha sido, conjuntamente con Carlos Gardel y Daniel Santos, el cantante más imitado por vocalistas admiradores o intérpretes seguidores de su estilo. Unas veces el epigonismo se manifiesta abiertamente en imitación reproducida en el timbre de voz, gestualidad, vestuario, movimiento escénico y similitudes evidentes, ejecutando el mismo repertorio que lo hiciera famoso. Otras, a través de la presentación o actuación musical dentro de los estilos interpretativos que caracterizaron a este genio del canto popular, lo cual demuestra la huella profunda en contemporáneos y las posteriores generaciones de músicos”.

El también profesor del Instituto Superior de Arte (ISA) enfatiza que no le gustaría encerrar a Benny en un marco único o esquema por las cualidades vocalísticas: “Sus interpretaciones son muy flexibles y, en ocasiones, hasta sorprendentes. Incluso, resulta difícil definirlas con exactitud, pues en cada pieza musical, independientemente de estilos, los cuales marcan una u otra modalidad genérica, encontramos especificidades que solo atañen a la pieza en concreto: ningún bolero es igual a otro, ningún son, ningún mambo, rumba, chachachá, canción reflexiva, ya sea del propio cantante o de otro autor; en él, el sentido de variación está siempre presente, he ahí la riqueza y fortaleza de su imaginación sonora y creatividad estilística.

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
La guitarra lo acompañó desde edades tempranas. (Foto: Autor no identificado).

“Poseía un registro vocal extenso, en el cual afloran zonas de intensidad parejas en cada uno de los segmentos del registro, grave, medio y agudo, con la misma fortaleza sonora; un timbre de voz que él modulaba a conveniencia, haciéndolo más brillante u opaco, en dependencia de la pieza, el género, los contrastes de sección, de forma; supo jugar con el tempo, el ritmo y la métrica en rubateos, aceleramientos y retenciones rítmicas; manejaba la vocalización en una emisión sonora a veces lisa, a veces con vibrato, variando la intensidad del sonido en una misma sílaba o palabra; utilizaba oportunamente expresiones onomatopéyicas en sones, mambos, rumbas, fue el primero en usar la palabra ¡Azúcar!, que posteriormente identificó a cantantes cubanos fuera y dentro de Cuba”.

Tras breve pausa, comenta: “No me extrañaría que en cualquier momento se cree en la academia una cátedra, la cual lo perpetúe honoríficamente. Pero la enseñanza de la música –incluyo el jazz cubano– no es solo cuestión de cátedras honoríficas, debe ser la formalización de planes y programas que respondan a su desarrollo, evolución y actualización permanente”.

Sin olvidos ni distancias

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
Según la poeta Ada Aurora Sánchez “la presencia musical de Benny Moré vive en la memoria del pueblo mexicano”. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

En 1945, junto al conjunto de Miguel Matamoros, el Benny realizó su primer viaje a México, donde alcanzó prominencia como genuino cantor popular. En ese país actuó en teatros y estudios de grabación. Cuentan que deslumbró al pueblo azteca en presentaciones por varios estados.

Sobre esto dio fe a nuestra publicación la poeta Ada Aurora Sánchez, profesora de la Universidad de Colima: “Moré es una referencia musical obligada en el imaginario de mi abuela paterna. Tiene, a sus 96 años, la memoria intacta y el gusto por el baile de salón. Ella nació en Tizimín, Yucatán, pueblo donde vivió sus mejores años de niña, joven y señora enérgica, al amparo de estaciones radiofónicas en que la música cubana era importante. Pérez Prado y Benny Moré están en sus recuerdos, y a través de ella, en los míos.

“Una parte del cine de la época de oro en México incluye la participación de orquestas de baile, en las que el ritmo y la vida se hacen según la música cubana. Pérez Prado alcanzó a darnos mucho más de su alegría, pues Benny murió muy joven”.

No ubica con claridad los títulos de sus boleros, pero escucha algunos en programas televisivos y películas. “De pronto se convierten en la atmósfera perfecta para la escena aquella en que una pareja de los años cuarenta, en el fondo de un centro nocturno, habla de sus sueños compartidos o, acaso, de las cosas que no podrán alcanzar porque una sombra tenue comienza a cernirse sobre ellos”.

Queda pensativa apenas segundos, agrega: “Su Banda debió ser un hit tremendo. Todavía lo es. Basta ver el número de visualizaciones que tienen sus grabaciones en YouTube. Además, la orquesta tradicional del Colorado Naranjo de Colima tiene en su repertorio composiciones del cubano genial que alebrestan los ánimos de la concurrencia”.

La memoria, dueña del tiempo  

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
La peruana Tania Libertad afirma que este músico cubano defendió la canción como género de la cultura latinoamericana. (Foto: LEYVA BENÍTEZ).

Renombrados intérpretes reconocen al cantante. “Una figura legendaria”, así lo definió la peruana Tania Libertad, en La Habana, durante el 6º Encuentro de Voces Populares (2015).

“Algo especial siento por él. Cariño, agradecimiento, pasión. Todavía brilla entre los grandes, aunque partió a la eternidad en el siglo pasado. El misterio de su duende no se agota, tiene que ver con la cubanía, lo propio. Quizá poco se recuerda que él defendió la canción como género, hoy tenemos que seguir en esa batalla”.

Raigambres sonoras y rítmicas devienen nexos imprescindibles entre las generaciones. Lo patentizó el dominicano Jhonny Ventura en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), cuando hace algún tiempo aceptó un aparte con BOHEMIA: “Si soy músico, se lo debo de todo corazón al Benny, quien nunca salió de mi vida. Desde pequeño, al echar monedas en la victrola imitaba a los cantantes, él siempre fue mi ídolo.”

Sonríe discretamente, no oculta las emociones provocadas por su remembranza: “La única ocasión que visitó República Dominicana lo acompañó una orquesta con la cual me inicié como artista, nunca he podido olvidar esa experiencia, yo tenía 17 años, toqué las maracas junto a ese grande, de él recibí la orquestación del tema Arrullo de palmas, que conservo como un preciado tesoro”. Respira hondo, agrega: “Me impactó su muerte, sentí tanta tristeza como si hubiese perdido a un padre”.

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
Andy Montañez hizo énfasis en la valía de los boleros que compuso el Bárbaro del Ritmo. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

Amor nunca fugaz

Boleros, sones, guarachas, hacen mover los pies, sin límite de edad o sexo. El puertorriqueño Andy Montañez lo explica sin ambages: “Cada humano le pone su alma, el cuerpo, la voluntad. Siempre destaco el swing del Benny, pues él incorporó con naturalidad la idiosincrasia popular al expresarse”.

El intercambio tuvo lugar en la Uneac, donde en 2016 la organización le confirió el Premio Internacional Miguel Matamoros al destacado intérprete boricua, quien reconoció valores esenciales en la resistencia espiritual de sus compatriotas a la hegemonía colonial.

“Cuando estamos en Cuba nos fortalecemos. Los Festivales de Boleros son una cita obligada, en ellos coinciden jóvenes y consagrados que evocan al inolvidable Moré, clásico imprescindible para todos los tiempos”, precisó.

Esta aseveración la comparte Omara Portuondo, quien en fecha reciente grabó el fonograma Siempre tu voz, con la Orquesta Faílde: “Le rendimos homenaje al Benny, fue tremendo privilegio y un desafío mayor, pues interpreto temas que él llevó a la cima. En el disco participaron jóvenes valiosísimos: Alejandro Falcón, William Vivanco, Telmary. Fue un lujo, tremendo gustazo. Hay que escucharlo. Las palabras no alcanzan para disfrutar tanta alegría, solo la música puede expresarlo”.

Públicos diversos añoran tener en casa afiches, grabaciones, imágenes, recuerdos de Benny Moré, una leyenda que se nutrió de savias genuinas, las cuales adquieren nuevas significaciones en el siglo XXI y lo iluminan a partir de experiencias creativas, interpretativas y pedagógicas, a las que aportan los mejores exponentes de nuestra música reconocida en el ámbito internacional.

BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
Con la Banda Gigante sienta cátedra en la música popular cubana. (Foto: Autor no identificado).
BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
Su expresividad deslumbró a públicos diversos. (Foto: Autor no identificado).
BENNY MORÉ: el duende de un genio popular.
Junto a Isolina Carrillo y otros músicos. (Foto: Autor no identificado).

Sahily Tabares

 
Sahily Tabares