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Publicado el 11 Septiembre, 2019 por Maryam Camejo en Cultura
 
 

Da Vinci, el legado perpetuo

Da Vinci, el legado perpetuo.
Así se recuerda a Da Vinci, desde el arte y la ciencia. (Foto: eldesconcierto.cl).

Por MARYAM CAMEJO

El prototipo del hombre del Renacimiento es Leonardo da Vinci; y razón lleva esa sabiduría que esta comentarista duda de adjetivar de “popular” cuando resulta sabiduría al fin y al cabo. Y es que el artista florentino constituye la personificación de la prosperidad de las artes, las ciencias, las letras y un largo etcétera.

Mientras el pensamiento europeo comenzaba a desplazarse hacia lo antropológico, el pintor de la enigmática Mona Lisa, un genio por excelencia, vivió para el conocimiento universal, movido por una curiosidad tan pujante que se dedicaba a estudiar rigurosamente diversas áreas del saber, y, como la mente maestra que era, lograba establecer conexiones, atar cabos, unir una ciencia con otra.

En el libro Todo lo que necesitás saber sobre Leonardo da Vinci en el siglo XXI, Héctor Pavón y Mercedes Ezquiaga escribieron: “Si el futuro se percibe como un gran laboratorio donde la fusión de especialidades hasta ahora insospechadas marcará el modo de interrelacionarse, acompañada por una profunda observación y capacidad de comprensión de los más variados fenómenos, entonces da Vinci, sin saberlo, sentó las bases de los parámetros que moldean la vida en el tercer milenio”.

Pasados 500 años de la existencia del histórico artista –fallecido en mayo de 1519–, el mundo lo recuerda desde varios puntos geográficos y de maneras diversas, no solo con la exhibición de sus obras, sino también con la recreación de maquinarias y aparatos que dejó plasmados en bocetos.

Da Vinci, el legado perpetuo.
Maestro, perdone usted lo igualado. Utilizando copias de un cuaderno de botánica de Leonardo da Vinci, el venezolano Víctor Hugo Irazábal establece un vínculo con estos dibujos “en una relación fantasiosa de complicidad”. (Foto: el-nacional.com).

La ciudad donde trabajó más tiempo fue Milán, en la que estuvo al servicio del duque Ludovico Sforza desde 1482. La vida de esta urbe, hasta hoy, está marcada por los años en que Da Vinci residió allí, razón de más para el programa diseñado en aras de celebrar su obra, una sucesión de eventos que se extenderá hasta enero del próximo año.

Pinturas de naturaleza, bocetos demostrativos del uso de varias técnicas de dibujo y una selección de modelos construidos a partir de la interpretación de sus bosquejos por artistas lombardos del siglo XVI, son algunas de las piezas que adornarán la localidad para conmemorar este aniversario.

Un genio procrastinador

Cuenta el comentarista Ernesto Rueda en La Vanguardia que el florentino gozó de grandes mecenas, unos interesados en su arte, otros en aprovechar sus conocimientos e innovaciones para la guerra. “No hubo área del conocimiento que no le interesara o investigara, y –ante todo– le cabe el mérito de hallar la relación entre ciencia, tecnología y arte. No fue un gran teórico y privilegió siempre la observación precisa y meticulosa de la naturaleza, por el solo hecho y placer de conocer, sin importar si esos conocimientos eran inútiles. Llenó miles de hojas –códices– que hubieran podido convertirse en decenas de libros. No le interesó y, como muchas de sus pinturas, no las terminó. No pensaba que Mona Lisa estuviera acabada después de 17 años de cargar con ella hasta la muerte”.

Se dice entre los estudiosos de su figura que el pintor de La última cena era un genio procrastinador porque tardaba mucho en comenzar o terminar un proyecto y tenía la tendencia de saltar de tarea en tarea, lo cual explica que haya dejado tantas obras inacabadas. En 1483, por ejemplo, La Confraternidad de la Inmaculada Concepción, de Milán, le encargó una pintura para engalanar el altar de su iglesia. Leonardo, quien prometió entregarlo en siete meses, demoró 25 años. No fue la primera ni la última vez que incumplió los plazos; tanto es así que era conocido por ello y su rival, Miguel Ángel, se burlaba de él.

Un estudio reciente publicado en la revista Brain (Cerebro) sugiere el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) como la mejor explicación de su procrastinación crónica. “La historia de Da Vinci constituye una paradoja, una mente privilegiada que alcanzó las maravillas de la anatomía, la filosofía natural y el arte, pero que también fue incapaz de completar tantísimos proyectos”. El trastorno “podría explicar aspectos de su temperamento y su extraño genio volátil”.

En un artículo para el magazine cultural Jot Down, Concepción García afirma que en el imaginario colectivo Leonardo es el hombre completo, el genio total, e incluso su impronta ha borrado la de otros talentos coetáneos, como el sublime Francesco di Giorgio Martini, entre otros. Según la autora, se puede aseverar que es el más enigmático de los artistas del Renacimiento, cuya leyenda, mitología y mitomanía no han dejado de crecer hasta nuestros días.

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Una de las piezas que se exhiben en Milán, como parte del programa del año para rememorar la obra del florentino. (Foto: milanoyes.it).

“¿Elaboró Leonardo intencionadamente esta imagen en vida? –se pregunta la escritora-. Sin duda, no. Su imagen ha sido construida por las generaciones posteriores. De alguna manera la memoria colectiva ha exigido la necesidad psicológica de condensar en la figura de un solo hombre las características esenciales de toda una época”. Más adelante dice: “El maestro italiano era un individuo atormentado, inquieto e insatisfecho, con una inconstancia crónica que le llevó a dejar inacabadas la mayor parte de sus obras. Un perfil mundano de Leonardo que no hace más que reforzar el enigma que envuelve toda aproximación a su figura”.

Una mirada desde América Latina

El programa para recordar su legado ocupa este año los espacios de arte en Europa y también llega a salas expositivas en varios países latinoamericanos. Tal es el caso de Venezuela, donde nueve artistas contemporáneos de diversas disciplinas organizaron una exposición para representar las facetas del florentino: “Vigencias a 500 años de Leonardo da Vinci”, en la Galería del Banco de Desarrollo de América Latina, CAF, en Caracas. Se incluyen en la expo desde una sucesión de fotografías, esculturas y planos arquitectónicos hasta un texto de una página perdida del diario del pintor, así como creaciones digitales en 3D.

“Sus inventos y descubrimientos hoy sorprenden por su visión de futuro. Los países del mundo, y en especial de Occidente, celebran en este personaje su deseo de desarrollo, de cultivo para el florecimiento de un mundo de infinitos caminos y probabilidades. Nos unimos así a todos aquellos que han visto en da Vinci una referencia esencial del desenvolvimiento humano en todos sus órdenes”, expresó Luis Carranza, presidente ejecutivo de CAF.

A Chile llegó la muestra multimedia “Da Vinci Experience”, después de haber estado en Perú, una exhibición instalada en los alrededores del Parque Quinta Normal, en la ciudad de Santiago. Una sala inmersiva en 360° permite ver imágenes de su vida y su obra, proyectadas en gran formato en el piso y en las paredes. Es una oportunidad para recorrer sus inventos, dibujos, pinturas e investigaciones, todo lo que contribuye a explicar por qué sus obras siguen vigentes.

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De la muestra “Da Vinci Experience”, en Chile. (Foto: elmostrador.cl).

Esta gran expo incluye 10 modelos a escala real de las máquinas de Leonardo, entre ellas, el Volante, la Caja de Cambio, el Gato Mecánico, el Carro Blindado, el Paracaídas, las Alas Deltas, el Higrómetro y la Bicicleta. Se suman, además, estaciones de realidad virtual gratuitas.

Asimismo, la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín, Colombia, le hace homenaje al genio con una exposición en la que también se presentan propuestas de realidad aumentada, reproducciones anatómicas y modelos como la réplica del León Mecánico. Según su curadora, Lucrecia Piedrahíta, este proyecto atraviesa dos líneas de tiempo; el del italiano–tradición– y uno con propuestas de ingeniería, diseño, arte y arquitectura actuales –vanguardia–. Ella explica que Leonardo está cruzado por la interdisciplinariedad y la conexión de saberes. La naturaleza fue vital, le enseñó a observar y a analizar los fenómenos que luego le servirían para sus propuestas creativas.

El ingeniero y docente de la UPB Whady Felipe explica que da Vinci era un polímata –a diferencia de un erudito, quien tiene mucha información de todo sin correlacionar saberes–. Leonardo era igualmente bueno como geómetra, pintor, escultor, músico, arquitecto e ingeniero, lo cual lo hace más que un erudito.

Por otra parte, desde Florencia llegaron a México 30 máquinas inspiradas en los manuscritos de da Vinci para ser recordado con una magna exposición itinerante que recorrerá diferentes ciudades de ese país, así como de Estados Unidos y el continente asiático. Esta iniciativa fue impulsada por la Fundación Echazarreta por Alta Gama Latinoamérica, dedicada desde hace 20 años a la promoción del arte mexicano en el orbe y a la generación de vínculos interculturales con otras naciones. La exposición consta de 350 metros cuadrados, con un edificio temporal que ha sido alfombrado, climatizado, y cuenta con 26 toneladas de escenografía, así como 15 más de equipo multimedia, informó El Sol de México.

Da Vinci en el Met

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San Jerónimo, en el Met de Nueva York. (Foto: nytimes.com)

El famoso Museo Metropolitano de Nueva York (Met) celebró este aniversario 500 mostrando el cuadro San Jerónimo, una obra inconclusa que refleja el proceso creativo del pintor.

El director de la institución, Max Hollein, manifestó que durante siglos los estudiosos han debatido, correcta o incorrectamente, la atribución de ciertas pinturas a Leonardo, pero esta pieza es una de posiblemente seis cuya autoría nunca se ha puesto en cuestionamiento. Da Vinci comenzó a pintar el cuadro alrededor de 1483, en Milán, y se lo quedó hasta su muerte en Amboise (Francia), en 1519, mientras que se desconocen los motivos por los cuales el artista siguió trabajando en él todos esos años sin llegar a terminarlo.

El estado inconcluso de la pieza es una muestra de que el genio no procedía con sus obras de forma completamente disciplinada y que tenía un interés particular por mostrar el cuerpo de forma detallada y correcta. Para subrayar el carácter único del cuadro San Jerónimo ha quedado expuesto en solitario en una de las galerías de la enorme pinacoteca, considerada la más grande del mundo, con la sala completamente a oscuras y solo un foco de luz iluminando la obra.

Mucho se ha escrito sobre su vida y su legado. Seguirá siendo una figura enigmática, difícil de comprender en toda su dimensión, pero merece ser recordada, como referente por excelencia de la época en que Europa dejaba atrás el oscurantismo de la Edad Media para asistir a un renacimiento de las ideas.


Maryam Camejo

 
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