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Publicado el 27 Septiembre, 2019 por Irene Izquierdo en Cultura
 
 

Puros Habanos, arte, aroma de Cuba

El cofre en el que se guarda -puro cedro-, para mantener la humedad y conservar ese aroma tan agradable que se instala en los sentidos y refuerza la adicción. Manos hábiles se encargan de dar forma a los humidores, que trascienden sin nombre, pero con la esencia de personas que, casi anónimamente, defienden con manos e intelecto creativo el nombre de Cuba
Puros Habanos, arte, aroma de Cuba.

La belleza cambia de nombre: Humidores.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: YASSET LLERENA

¡Habanos…, qué delicia! El puro es un arma de presunción: elegancia, porte, buen gusto. Basta oler uno para saber que ellos encierran no solo fragancia, sino también historia, tradición. El tabaco forma parte de nuestro patrimonio: ninguno en el mundo se le parece, para orgullo nuestro.

Pero el puro, además de todos sus atributos, tiene otro muy importante, el cofre en el cual se guarda -puro cedro-, para mantener la humedad y conservar ese aroma tan agradable que se instala en los sentidos y refuerza la adicción. Manos hábiles se encargan de dar forma a los humidores, que trascienden sin nombre, pero con la esencia de personas, casi anónimas, quienes defienden con manos e intelecto creativo el nombre de Cuba.

Son los muchachos del taller del joven diseñador y artesano José Ernesto Aguilera, en la periferia al Sur de La Habana, más exactamente, en Arroyo Naranjo. Haga una abstracción y sienta el aroma del recinto, pero también la pasión del grupo de artesanos que hacen joyas-cofres  o cofres-joyas,  para dar la envoltura requerida a una joya mayor: el Habano.


Irene Izquierdo

 
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