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Publicado el 11 Octubre, 2019 por Roxana Rodríguez en Cultura
 
 

ARTES VISUALES

BOHEMIA otra vez en la mira

Unas cuarenta portadas de nuestra revista, creadas en la década de los años 30 del siglo pasado, se exhiben en emblemática institución cubana
BOHEMIA otra vez en la mira.

Esta sátira a las elecciones en Cuba, publicada en febrero de 1938, se incluye en la muestra dedicada a homenajear al fundador de la primera cátedra de Arte Decorativo, en San Alejandro. (Fotocopia: ARCHIVO DE BOHEMIA).

Por ROXANA RODRÍGUEZ TAMAYO

Hace apenas unas semanas la Academia de Bellas Artes San Alejandro volvió a acoger a otro de sus prolíficos egresados, con una sugestiva exposición titulada Las Bohemia de García Cabrera, desplegada en la galería Antonio Alejo Alejo de la bicentenaria institución y en la cual, como su nombre alude, nuestra publicación es la protagonista por excelencia.

Aunque de cerca venga el elogio, digno siempre será reconocer que esta muestra, original tanto en su concepción curatorial como en las piezas que devela, deja el sabor grato de regresar sobre la obra fecunda e inquietante de un pintor, caricaturista, dibujante, profesor de San Alejandro, artista completo en todo el sentido de la expresión, quien desde mediados de los años 30 y hasta finales de esa década, marcó impronta en las portadas de BOHEMIA: Enrique García Cabrera (1893-1949).

Aun cuando en la actualidad es reconocido como uno de los precursores del dibujo editorial y publicitario en la mayor de las Antillas, junto a figuras del relieve de Conrado Massaguer, Jaime Valls o Rafael Lillo, la obra de este cubano impenitente, juicioso, de verbo fácil –de adolescente llegó a escribir poemas y cuentos que acompañaba con sus dibujos– ha sido escasamente difundida, a pesar de que en aquella época sus creaciones gozaron de extraordinaria resonancia en el ámbito del hoy denominado universo de la gráfica.

Cuarenta portadas fueron las escogidas entre 150 a las que tuvo acceso el equipo curatorial, integrado por los familiares del artista: Olimpia Sigarroa (sobrina de la viuda) y José Alberto Menéndez Sigarroa, Pepe (sobrino nieto y Premio Nacional de Diseño Gráfico Eduardo Muñoz Bachs 2019, conferido por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba), quienes desde hace varios años aúnan esfuerzos para divulgar el legado artístico y pedagógico del creador.

Atrapa en esta selección, la variedad temática, donde la figura femenina grácil y voluptuosa –en ocasiones, hasta atrevida– aparece una y otra vez como para iluminar cada trazo o la página misma, en estampas de familia y/o del cubano popular, en comentarios sobre la vida sofisticada de entonces; en situaciones cotidianas que –al estilo auténtico de su autor– se mueven en los predios del costumbrismo, la crítica social y la sátira política; a esa última corresponde el tono del dibujo que abre esta reseña.

BOHEMIA otra vez en la mira.

Varios periodistas de su época coincidieron en calificarlo como un ser humano sencillo, noble, muy laborioso y con extraordinarias destrezas para el dibujo y la pintura. (Foto: Cortesía del equipo curatorial).

Uno de los atractivos de la exposición es que exhibe algunas piezas acompañadas por sus bocetos y dibujos originales para imprenta, lo cual, además de otorgarle singularidad al proyecto curatorial, suscita el diálogo necesario y compensador de distancias estéticas y conceptuales entre el artista y el espectador contemporáneo.

Para muchos fue un artista audaz, adelantado a su tiempo, y aunque no se salió del canon tradicional, fascinó a los lectores de diversas publicaciones seriadas y periódicas, por la frescura y modernidad de sus líneas, por la síntesis de las formas y sus composiciones cuidadas e innovadoras.

Desde muy joven, Enrique García Cabrera demostró un talento excepcional que fue premiado en concursos de carteles y dibujos comerciales, lo cual le valió una presencia notable en distinguidos medios de comunicación a partir de los años 30 cuando su obra alcanza trascendencia como dibujante e ilustrador editorial.

Por solo citar algunos, los periódicos El Mundo y Diario de la Marina, y las revistas Carteles y BOHEMIA, devienen paradigma que evidencian el arsenal creativo y el talento inagotable de un hombre que ejerció con éxito la pintura y el diseño; sobre ambos pilares creó una amplia diversidad de anuncios, folletos, carteles, almanaques, etiquetas, marcas comerciales, considerados entonces arte menor, pero revalorados en el decurso de la historia de la gráfica cubana.

“Toda su obra gráfica es la síntesis de una intensificación de sus más íntimas experiencias y contradicciones artísticas (entiéndase gráfica versus pintura), nada ajenas al arte que aprendiera con dedicación de orfebre en la Academia y su simbiosis utilitaria en relación con el de las vanguardias artísticas y gráficas europeas”, ha reflexionado el crítico y ensayista José Rodríguez Bermúdez acerca de la supuesta contradicción existencial en la que pudo vivir el ilustre creador.

En ese aparente contrasentido quizá resida el encanto de Las Bohemia de García Cabrera, muestra homenaje en el aniversario 70 de su fallecimiento, la cual permanecerá abierta al público hasta finales del presente año, en la misma academia que lo graduó como estudiante eminente, lo convirtió en uno de los profesores de su claustro y lo tuvo como su director durante casi un lustro.

BOHEMIA otra vez en la mira.

Un público joven, no solo el alumnado de la Academia, abarrotó la galería para contemplar el ingenio de quien fuera un obstinado pedagogo y artista. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)


Roxana Rodríguez

 
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