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Publicado el 22 Octubre, 2019 por Sahily Tabares en Cultura
 
 

AQUÍ, LA TV

El Guzmán, un cauce necesario

Durante nueve galas se evidenció un proceso de maduración por parte de algunos intérpretes al asumir textos, intencionalidades, dominio escénico. También desde la dirección artística, el guion y la puesta televisual hubo ajustes para destacar la memoria de un evento que formó parte del imaginario de generaciones
El Guzmán, un cauce necesario

Noveles músicos, como el dúo Saudade, demostraron en el Guzmán que cada vanguardia intensifica los cambios para crear una nueva actualidad formada por tradiciones, pero con un nuevo orden estético y artístico. (Foto: concursoadolfoguzman.icrt.cu).

Por SAHILY TABARES

Incentivar la musicalidad apreciativa, informarla, orientarla, es esencial para los públicos, quienes mejor podrán percibirla, apreciarla, disfrutarla, cuanto más sepan sobre ella y el comportamiento de las reacciones humanas ante el hecho musical.

La 15ª edición del Concurso de composición e interpretación Adolfo Guzmán propició recordar a este célebre compositor cubano, pianista y director de orquesta en la TV, el teatro y los espectáculos musicales. Su magisterio incentivó rendirle homenaje a la personalidad creativa de un músico integral.

Por esto, el certamen debería ser un cauce para que fluyan poéticas, lenguajes, diseños melódicos, rítmicos, con sólidos referentes en la cubanía y la canción, género privilegiado por el maestro.

Sin duda, el deber ser se concreta en la práctica. Durante nueve galas se evidenció un proceso de maduración por parte de algunos intérpretes al asumir textos, intencionalidades, dominio escénico. También desde la dirección artística, el guion y la puesta televisual hubo ajustes para destacar la memoria de un evento que formó parte del imaginario de generaciones.

Noveles músicos, como el dúo Saudade, demostraron en el Guzmán que cada vanguardia intensifica los cambios para crear una nueva actualidad formada por tradiciones, pero con un nuevo orden estético y artístico. Sin embargo, no se constató así en todas las presentaciones y las galas, en ellas se evidenciaron desbalances por la ausencia de figuras que marcaron épocas y estilos en la canción cubana. Los saberes y el dominio de nuestra música requieren sedimentación, dominio en la práctica.

Nunca lo olvidemos, la cultura artística se mueve en el tiempo por ciclos en espiral ascendente. De ahí la importancia de pensar, diseñar, llevar a la escena del Guzmán un espectáculo regido por la artisticidad. En ocasiones, el efectismo, el despliegue de elementos –danza, coreografía, luces, colores–, atentaron contra esa imprescindible mirada a quienes son protagonistas absolutos de este tipo de espectáculo de TV en el que compiten autores e intérpretes.

¿Qué está ocurriendo con la canción cubana en la actualidad? ¿Cómo seguir motivando a compositores y cantantes de todo el país para que confíen y sientan suyo el Guzmán? ¿No serán la orquesta y el coro del Instituto Cubano de Radio y Televisión referentes a tener en cuenta? ¿Por qué no trabajar sistemáticamente con los jóvenes de La Banda Gigante para que profundicen en raigambres y esencias de la música cubana? Hay que aprovechar su talento, magisterio y preparación alcanzados en el sistema de enseñanza artística.

El sabio intelectual Alejo Carpentier lo reconoció hace tiempo: “Si el instrumento electrónico, la sintetizadora, no tienen nacionalidad, quien los maneja lleva la suya en las manos”. Como se demuestra día a día, los elementos musicales de cualquier latitud, si son válidos, legítimos, y por tanto contienen en germen lo universal, pueden ser muy bien asimilados y, a su vez, serán invariablemente transformados por otras sensibilidades enraizadas en lo propio.

Jurados, compositores, intérpretes, realizadores, públicos, críticos, tienen la responsabilidad de re-conocer lo nuestro en un mundo transformado por las ya no tan nuevas tecnologías y las dinámicas subterráneas que colocan ante los ojos de espectadores maneras de hacer diversas, que, en sentido general no siempre son legítimas, edificantes.

Seguir pensando en el Guzmán corresponde a todos. El conocimiento, la elegancia, el buen gusto, la cultura, el arte, nos enriquecen, para el buen vivir.


Sahily Tabares

 
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